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A Mary sunshine... tiempo de evocaciones... A HÉCTOR BASILIO EMAIDES, EL “PERRO VERDE” AMIGO FIEL. En el marco de una sociedad mundializada, que a decidido arremolinarse tras un único polo de acumulación, mediante la avaricia, la codicia y el egotismo más radicalizado, Héctor Basilio Emaides, un insustituible “Perro verde” amigo fiel, a horas de rememorar el 41º aniversario del bestial asesinato, a manos de un idiota, de un imbécil, de John W. Lennon, a desaparecido de nuestro común modo físico y cronológico. No obstante la inevitable noticia, que nos coloca en el real y justo sitio al cual pertenecemos algunos pocos, casi iguales a ´´el, su conciencia y sus correrías CÓSMICAS de “Perro verde”, persiste en continuar correteando entre nosotros, ciertos y únicos habitante, navegantes exploradores de pleno derecho, de los altos mares disruptivos del Rock, nueva convicción cultural e historiográfica que más allá o más acá de algunas cabezas adocenadas por el imperativo conservadurismo exacerbado y fatuo de nuestra sociedad política, no claudicará, ni nada negociará en desmedro de la transparente memoria del “Perro verde” de nuestros afectos más entrañables. Y como corresponde a alguien de la misma generación del “Perro verde”, que atravesó alucinado nuestro tiempo común, simultáneo, por atraernos (o conducirnos) hacia el futuro deseado, imaginado, pensado, a diversas generaciones que nos salteamos la discontinuidad temporal y las infundadas tradiciones oclusivas, conjunto recalcitrante de mandatos paralizantes de nuestra básica condición psico-bio-social, para adentrarnos inexpertos e imberbes, nosotros, los de la generación maldita por el Estado absoluto, a una lisérgica dimensión de la nada y que debimos recrear el justo y necesario combustible de la rebeldía conciente, para intentar la aventura de hacerlo todo a nuevo, no he de arrojarme suelto de cuerpo y pensaderas, a los lugares comunes de los rituales fúnebres, en los que se glorifican, mediante una memoriosa herramienta herrumbrada, desmesurada, sinuosa y escalofriantemente huidiza, de los que ya no están en cuerpo y alma, para desacreditar y/abolir, la trazabilidad de barcos recargados de hazañas, de quienes partieron hacia el universo distante y totalmente desconocido. Lo puntual y cierto, es que el “Perro verde” que nos distrajo (a su modo) de la medianía provinciana, ya se retiró por el sendero iluminado de estrellas inaccesibles, por donde solo tienen aforo significativo, los ángeles con alas invencibles, que con su dedo índice como un rabdomante cósmico, nos va señalando imperturbable, como un Angelus Novus tangible, la latitud precisa de la cima virtuosa del futuro, para reencontrarnos con nuestros dorados sueños de otro mundo, más respirable y vivible que el que nos toca en suerte habitar. Hasta siempre “Perro”, ya nos reencontraremos en las siderales praderas de lo inconcebible y entonar junto a Lennon, su Across The Universe. Sounds of laughter, shades of love Are ringing through my opened ears Inciting and inviting me Limitless undying love Which shines around me like a million suns And calls me on and on Across the universe Jai guru deva, Om Nothing's gonna change my world Nothing's gonna change my world Nothing's gonna change my world Nothing's gonna change my world (08.12.2021)