So long!
(un timo)
¹
NO siempre (en absoluto) nos
asiste en pleno derecho legal y/o legítimo alguno, para reputear a baladros
pelados y por teléfono (como ocurió aquél mediodía del 22 de enero…) a una
persona postrada, enferma, tal cual lo certificaba (en esos momentos) la
práctica médica consecuente. Hay que figurarse entonces, que semejante y
estúpido acontecimiento (por lo disparatado e inesperado) no hizo más que
germinara, no solo la pesadumbre y el fiasco sino también, el siempre vivo
anhelo de: ¡ni olvido, ni perdón! Tal cerril episodio (por lo descabezado) condujo
sin más, a representarse (al enfermito) que la mademoiselle de marras, no era
más (¿lo seguirá siendo?) que una liviana adolescente tardía, incierta y
desorientada, berreándole a su legal y legítimo progenitor, por qué no
consumaba bastamente la alborotadora incompletud carnal, que tanto mudó a
Electra: "I am... I am... I am to come... I was...". Meramente porque
el descaecimiento concreto a la que somete al inestable equilibrio humano, en principio,
una desconocida razón etiológica/biológica, como la de aquél maldito domingo 17
de enero …, ni acreditaba, ni justificaba tal histérica concducta, ni mucho
menos la exonera hasta este preciso momento.
¹
DSM-4:
- Identificación proyectiva. Mecanismo de defensa en que el individuo atribuye incorrectamente a los demás sentimientos, impulsos o pensamientos propios que le resultan inaceptables. A diferencia de la proyección simple, en este caso el individuo no repudia totalmente lo que proyecta. Al contrario, el individuo es consciente de sus afectos o impulsos, pero los interpreta incorrectamente al considerarlos reacciones justificables frente a otras personas. No es raro que el individuo atribuya sus propios sentimientos a otros, haciendo que sea difícil esclarecer quién hizo algo a quién en primer lugar. (DSM-IV, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales). *1997 APA. Barcelona. Masson*.
¹
El 17 de enero…, bajo la funesta
calina atmosférica del 5º Mundo, sumado al desbocado estado de convulsión
escalofriante, efecto y señal inequívoca de cualquier tipo de enfermedad en
ciernes, hizo rigurosamente perder por completo (al enfermo suscriptor) el
control de los patrones neurológicos que regulan la conciencia y el
inconciente, de la autónoma voluntad, que conduce los actos autogestionados:
había que levantar la factura, cancelar el precio definitivo por haber vivido a
cuesta propia, lejos por completo de los que con su cuerpo y alma, sostienen el
sentido común de lo obvio, de los frescos lugares comunes.
- ¹
…y el
verano fiero del…, fue (es y será) una chusca y viciada (a la vez) pastoral de
este urbano paisaje del 5º Mundo.
²
El humano conveniente, pedestre,
trillado, se la pasa veinte horas al día (se ignora si las cuatro restante
duerme) criticando con irresistible modo avieso, los que otros humanos hacen o
no hacen, sin advertir (o por lo menos eso parece) que él también es un humano
más y que por consiguiente, que sí es diferente al resto, pero en los actos
acometidos o por acometer, los mismos estan falto absolutamente de toda
originalidad.
²
24. No exageres el
culto de la verdad: no hay hombre que al cabo de un día, no haya mentido con razón
muchas veces. (…UN Evangelio Apócrifo, J.L. Borges).
²
Pero, ¿qué ocurre con una individu-a auto
sobreestimada que no se percibe como la evidente encarnación de la mentira?
(“Verás que todo es mentira / verás que nada es amor / que al mundo nada le
importa…”).
²
Nada o casi nada de lo que se parloteó (con
un cierto grado de contrición, anque con boba fruición, desde ya) se cumplió de
manera efectiva. Todo fue un resoluto y contundente descompromiso (a los
minutos de haber ratificado todo lo contrario) tal cual como en un malandrín
juego de naipes.: “acepto que vos banqués, yo te hago la comida”; “acepto que
vos traigas quien coloque los barrales, yo pongo las cortinas”; “no te
preocupes M. que yo me quedo con él…”: Viernes 22 de enero…: se concretó la externación
oficial hospitalaria; la “Miss” (sin niño-s a la vista por varios días y varias
noches) desaparece por completo de la escena del apesadumbrado (externado
autorizadamente por el cuerpo de médicos tratantes) durante el week end
completo.
4²
Suele distinguirse (sin traspié alguno) a
la mujer auto sobre estimada, auto sobre valorada, auto sobre valuada, tras
haber sido recluídas, no sin cierta fuerza, en la “fe” cristiana/católica (desde
ya aquellas que desde muy pequeñitas, concurrieron a la escuela primaria
controlada por curas&monjas) cuyo espíritu hegemónico formativo, es por sobre
todo, hacer lo imposible, lo improbable, lo quimérico (etc) para agradar al
macho patriarca y por ende ser aceptada sin más, solo porque reserva la entrega
sin fin (o como fin último) su “vital” genitalidad al macho que virtualmente va
a ejercer su subrepticia vocación de conculcar, haciendo como que va a proteger.
Es imprescindible rescatar entonces, ya que el valor y sentido del vocablo
amor, es una mera construcción cultural de compleja urdimbre, por intereses
convenientes y personales de todo color y pelaje, al pos moderno adagio de la
voz popular (Vox Dei): 2el amor dura lo que dura dura”.
²
* Hay que aceptar en silencio activo,
guardando memoria activa también, que cuando el macho no expresa su deseo
sexual irrefrenable a la hembra (sobre valuada por la religión), ésta obra con
sigiloso desmedro contra el infeliz y cándido macho (infundado presumido) que
solo se ocupa de sí y sus circunstancias regidas por el enigma del azar, sin
prestar la más mínima atención, a las fuerzas naturales&biológicas, que atraviesan
desconcertadamente por sus gónadas (testes).
²
Es dable (tal vez) que tal incuria por
parte de cualquier macho que se precie, se revele simplemente en razón que,
para realzar a la hembra en cuestión, sea de modo inexcusable, detenerse no más
de un momentito, a tasar la delicada belleza de su tanga y su corpiño, como
meros avíos, mucho más allá del aleatorio contenido.
²
Ah! La mujer! Viejo reducto de la
alienación religiosa (catolicismo en este puntual caso);autodesvalorizada, autosojuzgada,
timorata depositaria de la infame alienación. Le acuerda a lo inexistente (la
idea extraviada de un dios indulgente y perdona vidas) ya que esta aleve construcción
imaginaria, devalúa hasta la ignominia a la persona humana.
²
¡Oh Don Francisco de Quevedo! ¡La remaldita
culpa! ¡Que nos meten por el ojo del culo cuando somos unos primates
infantiles! ¡¡Hay que desear a todas las mujeres del prójimo! (ya lo decía el
criollo poeta surero, pero que le encantaban los boulevares parisienses: “las
penas son de nosotros, los polvazos son ajenos…”.
²
El legítimo contrito (estrella primorosa e
inmolada por desiguales circunstancias por las cuales debe atravesar) no puede
cohibir, ni constreñir, ni las entrañas, ni las lágrimas, por haber dejado
neciamente pasar la oportunidad de plantear, lo que siempre, siempre, desde que
se manifestó la grieta (¿sexualidad?) entre el presunto fabricante del mundo,
el ángel caído y los pecadores e inflexiblemente como Él lo ordenó a modo de
ejemplo práctico: Adan & y Eva (¡qué culo divino!) (qué zodape!):
Por relacionarse con la parte de atrás más
baja del cuerpo y estar directamente asociado a las heces y a la suciedad,
proporcionando placer sin ninguna “utilidad” como la procreación, el ano se
asocia a los desarreglos y a la lujuria indomada. En la Edad Media, teólogos
cristianos consideraban a esta parte de la anatomía como el rostro del Mal,
aquello que instiga la transgresión [contra natura] “contra la naturaleza”.
Durante la caza de brujas de los siglos XV al XVIII, los teólogos afirmaban que
el auge del Sabbat, la confirmación del pacto satánico era celebrada por
Osculum Obscenum, el “beso obsceno”, dado por la hechicera al ano del diablo.
Según Foucault (1975: 193), analizando el pacto satánico: “Principio del
intercambio, que está marcado precisamente por el pacto, un pacto que sanciona
un acto sexual transgresor. Es la visita del íncubo, es el beso del culo del
chivo en el Sabbat.” Este es un punto extremadamente importante: la idea del
uso anal como una acción intencionalmente transgresora.
²
Por supuesto que es encantador que se
olviden tangas (con elásticos rotos, producto de guerras de terrorismo sexual)
y sandalias… (joyas de colección para el fetichismo encarnado).
Aunque aquí un problemita: robarle a un
ciego, es auto/maldecirse, no solo a la generación actual, producto de los
polvazos alcoholizados sino también a todos aquellos que son resultantes de los
polvazos más alcoholizados aun, por venir. ¡MALDITOS SEAN! Por robarle a un
ciego (discos, black jean, cinturones, etc etc).
³
Cierta noche fue abrazada. El beso se
derritió en su cuello. Las manos se enredaron en sus largos cabellos rubios. Su
pelvis se arrimó incandescente al paquete (…); se quedó inmóvil…, queriendo
más. Las manos querían sus nalgas. Ella las disponía a su antojo. Los dedos
rozaron el elástico que sostenía el volumen cárnico de suculo . Ella esperaba
quieta, tiesa, el desenlace. Imaginó su enorme clítoris EN SU BOCA.
³
El tiempo no espera a nadie! (mucho menos
a las únicas e irrepetibles oportunidades).
³
Por lo demás, a mis
ojos su aire pasivo la separaba del mundo. Sin embargo, pocas semanas después
vine a enterarme de que había confiado a un tercero mis insuficiencias.
Inmediatamente sentí como si me hubieran engañado; no era tan pasiva como yo
creía, no le faltaba facultad de juicio. Luego me encogí de hombros y procuré
reírme de la cosa. Y hasta verdaderamente conseguí reírme; era claro que aquel
incidente carecía de toda importancia. Si hay un dominio en que la modestia
debería ser la regla, ¿no es el de la sexualidad, con todo lo que ella tiene de
imprevisible? Pero no, es el de que consigue más, aun en la soledad. A pesar de
mis encogimientos de hombros, ¿cuál fue en verdad mi conducta? Poco después
volví a ver a aquella mujer; hice todo lo que era menester para seducirla y
volver a poseerla verdaderamente. No me resultó muy difícil: a ellas tampoco
les gusta quedarse en un fracaso. A partir de ese momento y sin quererlo
claramente, me puse a mortificarla de, todas las maneras. La abandonaba y la
volvía a tomar, la obligaba a entregarse en momentos y en lugares que no eran
los apropiados, la trataba de modo tan brutal, en todos los aspectos, que
terminé por pegarme a ella como me figuro que un carcelero se liga a su preso.
Y esto ocurrió hasta el día en que, en medio del violento desorden de un
doloroso y obligado placer, ella rindió homenaje en voz alta a lo que la
sometía. Aquel día comencé a alejarme de ella. Desde entonces la olvidé.”
(La Caída, Albert Camus)
³
No tengo corazón,
no tengo corazón
que entregar.
Me siento y me río
de los tontos enamorados.
El amor no existe,
hoy no hay ángeles
cantando ahí arriba.
Nena, no creo,
nena, no creo
en lo que dices.
Dices que tu corazón es sólo mío,
yo te digo:
"¡Debes estar ciega!"
¿Qué te hace pensar que eres
TAN BUENA?
¿Que echaría a perder
la 'estupenda' vida que llevo?
Porque, nena, lo que tú tienes
no es lo que yo necesito.
Nena, será mejor que te vayas,
nena, será mejor que te vayas lejos.
Creo que vivir contigo
no es precisamente lo que me hace falta.
¿Por qué es tan difícil verlo a mi modo?
¿Por qué me iba yo a quedar pegado a ti?
No es lo que quiero hacer.
¿Por qué me iban a hacer parte de ti
un abrazo o dos?
No tengo corazón que entregar.
I Ain't Got No Herat
(I Ain't Got No Heart,
Frank Zappa & The Mothers of Invention)
“50. Felices los amados y los amantes y los
que pueden prescindir del amor”.
(Un Evangelio Apócrifo, J.L. Borges)
* ¡Ah! ¿y el pánfilo del perrito faldero?
SO LONG!
So long!
(un timo)
¹
NO siempre (en absoluto) nos
asiste en pleno derecho legal y/o legítimo alguno, para reputear a baladros
pelados y por teléfono (como ocurió aquél mediodía del 22 de enero…) a una
persona postrada, enferma, tal cual lo certificaba (en esos momentos) la
práctica médica consecuente. Hay que figurarse entonces, que semejante y
estúpido acontecimiento (por lo disparatado e inesperado) no hizo más que
germinara, no solo la pesadumbre y el fiasco sino también, el siempre vivo
anhelo de: ¡ni olvido, ni perdón! Tal cerril episodio (por lo descabezado) condujo
sin más, a representarse (al enfermito) que la mademoiselle de marras, no era
más (¿lo seguirá siendo?) que una liviana adolescente tardía, incierta y
desorientada, berreándole a su legal y legítimo progenitor, por qué no
consumaba bastamente la alborotadora incompletud carnal, que tanto mudó a
Electra: "I am... I am... I am to come... I was...". Meramente porque
el descaecimiento concreto a la que somete al inestable equilibrio humano, en principio,
una desconocida razón etiológica/biológica, como la de aquél maldito domingo 17
de enero …, ni acreditaba, ni justificaba tal histérica concducta, ni mucho
menos la exonera hasta este preciso momento.
¹
DSM-4:
- Identificación proyectiva. Mecanismo de defensa en que el individuo atribuye incorrectamente a los demás sentimientos, impulsos o pensamientos propios que le resultan inaceptables. A diferencia de la proyección simple, en este caso el individuo no repudia totalmente lo que proyecta. Al contrario, el individuo es consciente de sus afectos o impulsos, pero los interpreta incorrectamente al considerarlos reacciones justificables frente a otras personas. No es raro que el individuo atribuya sus propios sentimientos a otros, haciendo que sea difícil esclarecer quién hizo algo a quién en primer lugar. (DSM-IV, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales). *1997 APA. Barcelona. Masson*.
¹
El 17 de enero…, bajo la funesta
calina atmosférica del 5º Mundo, sumado al desbocado estado de convulsión
escalofriante, efecto y señal inequívoca de cualquier tipo de enfermedad en
ciernes, hizo rigurosamente perder por completo (al enfermo suscriptor) el
control de los patrones neurológicos que regulan la conciencia y el
inconciente, de la autónoma voluntad, que conduce los actos autogestionados:
había que levantar la factura, cancelar el precio definitivo por haber vivido a
cuesta propia, lejos por completo de los que con su cuerpo y alma, sostienen el
sentido común de lo obvio, de los frescos lugares comunes.
- ¹
…y el
verano fiero del…, fue (es y será) una chusca y viciada (a la vez) pastoral de
este urbano paisaje del 5º Mundo.
²
El humano conveniente, pedestre,
trillado, se la pasa veinte horas al día (se ignora si las cuatro restante
duerme) criticando con irresistible modo avieso, los que otros humanos hacen o
no hacen, sin advertir (o por lo menos eso parece) que él también es un humano
más y que por consiguiente, que sí es diferente al resto, pero en los actos
acometidos o por acometer, los mismos estan falto absolutamente de toda
originalidad.
²
24. No exageres el
culto de la verdad: no hay hombre que al cabo de un día, no haya mentido con razón
muchas veces. (…UN Evangelio Apócrifo, J.L. Borges).
²
Pero, ¿qué ocurre con una individu-a auto
sobreestimada que no se percibe como la evidente encarnación de la mentira?
(“Verás que todo es mentira / verás que nada es amor / que al mundo nada le
importa…”).
²
Nada o casi nada de lo que se parloteó (con
un cierto grado de contrición, anque con boba fruición, desde ya) se cumplió de
manera efectiva. Todo fue un resoluto y contundente descompromiso (a los
minutos de haber ratificado todo lo contrario) tal cual como en un malandrín
juego de naipes.: “acepto que vos banqués, yo te hago la comida”; “acepto que
vos traigas quien coloque los barrales, yo pongo las cortinas”; “no te
preocupes M. que yo me quedo con él…”: Viernes 22 de enero…: se concretó la externación
oficial hospitalaria; la “Miss” (sin niño-s a la vista por varios días y varias
noches) desaparece por completo de la escena del apesadumbrado (externado
autorizadamente por el cuerpo de médicos tratantes) durante el week end
completo.
4²
Suele distinguirse (sin traspié alguno) a
la mujer auto sobre estimada, auto sobre valorada, auto sobre valuada, tras
haber sido recluídas, no sin cierta fuerza, en la “fe” cristiana/católica (desde
ya aquellas que desde muy pequeñitas, concurrieron a la escuela primaria
controlada por curas&monjas) cuyo espíritu hegemónico formativo, es por sobre
todo, hacer lo imposible, lo improbable, lo quimérico (etc) para agradar al
macho patriarca y por ende ser aceptada sin más, solo porque reserva la entrega
sin fin (o como fin último) su “vital” genitalidad al macho que virtualmente va
a ejercer su subrepticia vocación de conculcar, haciendo como que va a proteger.
Es imprescindible rescatar entonces, ya que el valor y sentido del vocablo
amor, es una mera construcción cultural de compleja urdimbre, por intereses
convenientes y personales de todo color y pelaje, al pos moderno adagio de la
voz popular (Vox Dei): 2el amor dura lo que dura dura”.
²
* Hay que aceptar en silencio activo,
guardando memoria activa también, que cuando el macho no expresa su deseo
sexual irrefrenable a la hembra (sobre valuada por la religión), ésta obra con
sigiloso desmedro contra el infeliz y cándido macho (infundado presumido) que
solo se ocupa de sí y sus circunstancias regidas por el enigma del azar, sin
prestar la más mínima atención, a las fuerzas naturales&biológicas, que atraviesan
desconcertadamente por sus gónadas (testes).
²
Es dable (tal vez) que tal incuria por
parte de cualquier macho que se precie, se revele simplemente en razón que,
para realzar a la hembra en cuestión, sea de modo inexcusable, detenerse no más
de un momentito, a tasar la delicada belleza de su tanga y su corpiño, como
meros avíos, mucho más allá del aleatorio contenido.
²
Ah! La mujer! Viejo reducto de la
alienación religiosa (catolicismo en este puntual caso);autodesvalorizada, autosojuzgada,
timorata depositaria de la infame alienación. Le acuerda a lo inexistente (la
idea extraviada de un dios indulgente y perdona vidas) ya que esta aleve construcción
imaginaria, devalúa hasta la ignominia a la persona humana.
²
¡Oh Don Francisco de Quevedo! ¡La remaldita
culpa! ¡Que nos meten por el ojo del culo cuando somos unos primates
infantiles! ¡¡Hay que desear a todas las mujeres del prójimo! (ya lo decía el
criollo poeta surero, pero que le encantaban los boulevares parisienses: “las
penas son de nosotros, los polvazos son ajenos…”.
²
El legítimo contrito (estrella primorosa e
inmolada por desiguales circunstancias por las cuales debe atravesar) no puede
cohibir, ni constreñir, ni las entrañas, ni las lágrimas, por haber dejado
neciamente pasar la oportunidad de plantear, lo que siempre, siempre, desde que
se manifestó la grieta (¿sexualidad?) entre el presunto fabricante del mundo,
el ángel caído y los pecadores e inflexiblemente como Él lo ordenó a modo de
ejemplo práctico: Adan & y Eva (¡qué culo divino!) (qué zodape!):
Por relacionarse con la parte de atrás más
baja del cuerpo y estar directamente asociado a las heces y a la suciedad,
proporcionando placer sin ninguna “utilidad” como la procreación, el ano se
asocia a los desarreglos y a la lujuria indomada. En la Edad Media, teólogos
cristianos consideraban a esta parte de la anatomía como el rostro del Mal,
aquello que instiga la transgresión [contra natura] “contra la naturaleza”.
Durante la caza de brujas de los siglos XV al XVIII, los teólogos afirmaban que
el auge del Sabbat, la confirmación del pacto satánico era celebrada por
Osculum Obscenum, el “beso obsceno”, dado por la hechicera al ano del diablo.
Según Foucault (1975: 193), analizando el pacto satánico: “Principio del
intercambio, que está marcado precisamente por el pacto, un pacto que sanciona
un acto sexual transgresor. Es la visita del íncubo, es el beso del culo del
chivo en el Sabbat.” Este es un punto extremadamente importante: la idea del
uso anal como una acción intencionalmente transgresora.
²
Por supuesto que es encantador que se
olviden tangas (con elásticos rotos, producto de guerras de terrorismo sexual)
y sandalias… (joyas de colección para el fetichismo encarnado).
Aunque aquí un problemita: robarle a un
ciego, es auto/maldecirse, no solo a la generación actual, producto de los
polvazos alcoholizados sino también a todos aquellos que son resultantes de los
polvazos más alcoholizados aun, por venir. ¡MALDITOS SEAN! Por robarle a un
ciego (discos, black jean, cinturones, etc etc).
³
Cierta noche fue abrazada. El beso se
derritió en su cuello. Las manos se enredaron en sus largos cabellos rubios. Su
pelvis se arrimó incandescente al paquete (…); se quedó inmóvil…, queriendo
más. Las manos querían sus nalgas. Ella las disponía a su antojo. Los dedos
rozaron el elástico que sostenía el volumen cárnico de suculo . Ella esperaba
quieta, tiesa, el desenlace. Imaginó su enorme clítoris EN SU BOCA.
³
El tiempo no espera a nadie! (mucho menos
a las únicas e irrepetibles oportunidades).
³
Por lo demás, a mis
ojos su aire pasivo la separaba del mundo. Sin embargo, pocas semanas después
vine a enterarme de que había confiado a un tercero mis insuficiencias.
Inmediatamente sentí como si me hubieran engañado; no era tan pasiva como yo
creía, no le faltaba facultad de juicio. Luego me encogí de hombros y procuré
reírme de la cosa. Y hasta verdaderamente conseguí reírme; era claro que aquel
incidente carecía de toda importancia. Si hay un dominio en que la modestia
debería ser la regla, ¿no es el de la sexualidad, con todo lo que ella tiene de
imprevisible? Pero no, es el de que consigue más, aun en la soledad. A pesar de
mis encogimientos de hombros, ¿cuál fue en verdad mi conducta? Poco después
volví a ver a aquella mujer; hice todo lo que era menester para seducirla y
volver a poseerla verdaderamente. No me resultó muy difícil: a ellas tampoco
les gusta quedarse en un fracaso. A partir de ese momento y sin quererlo
claramente, me puse a mortificarla de, todas las maneras. La abandonaba y la
volvía a tomar, la obligaba a entregarse en momentos y en lugares que no eran
los apropiados, la trataba de modo tan brutal, en todos los aspectos, que
terminé por pegarme a ella como me figuro que un carcelero se liga a su preso.
Y esto ocurrió hasta el día en que, en medio del violento desorden de un
doloroso y obligado placer, ella rindió homenaje en voz alta a lo que la
sometía. Aquel día comencé a alejarme de ella. Desde entonces la olvidé.”
(La Caída, Albert Camus)
³
No tengo corazón,
no tengo corazón
que entregar.
Me siento y me río
de los tontos enamorados.
El amor no existe,
hoy no hay ángeles
cantando ahí arriba.
Nena, no creo,
nena, no creo
en lo que dices.
Dices que tu corazón es sólo mío,
yo te digo:
"¡Debes estar ciega!"
¿Qué te hace pensar que eres
TAN BUENA?
¿Que echaría a perder
la 'estupenda' vida que llevo?
Porque, nena, lo que tú tienes
no es lo que yo necesito.
Nena, será mejor que te vayas,
nena, será mejor que te vayas lejos.
Creo que vivir contigo
no es precisamente lo que me hace falta.
¿Por qué es tan difícil verlo a mi modo?
¿Por qué me iba yo a quedar pegado a ti?
No es lo que quiero hacer.
¿Por qué me iban a hacer parte de ti
un abrazo o dos?
No tengo corazón que entregar.
I Ain't Got No Herat
(I Ain't Got No Heart,
Frank Zappa & The Mothers of Invention)
“50. Felices los amados y los amantes y los
que pueden prescindir del amor”.
(Un Evangelio Apócrifo, J.L. Borges)
* ¡Ah! ¿y el pánfilo del perrito faldero?
SO LONG!
So long!
(un timo)
¹
NO siempre (en absoluto) nos
asiste en pleno derecho legal y/o legítimo alguno, para reputear a baladros
pelados y por teléfono (como ocurió aquél mediodía del 22 de enero…) a una
persona postrada, enferma, tal cual lo certificaba (en esos momentos) la
práctica médica consecuente. Hay que figurarse entonces, que semejante y
estúpido acontecimiento (por lo disparatado e inesperado) no hizo más que
germinara, no solo la pesadumbre y el fiasco sino también, el siempre vivo
anhelo de: ¡ni olvido, ni perdón! Tal cerril episodio (por lo descabezado) condujo
sin más, a representarse (al enfermito) que la mademoiselle de marras, no era
más (¿lo seguirá siendo?) que una liviana adolescente tardía, incierta y
desorientada, berreándole a su legal y legítimo progenitor, por qué no
consumaba bastamente la alborotadora incompletud carnal, que tanto mudó a
Electra: "I am... I am... I am to come... I was...". Meramente porque
el descaecimiento concreto a la que somete al inestable equilibrio humano, en principio,
una desconocida razón etiológica/biológica, como la de aquél maldito domingo 17
de enero …, ni acreditaba, ni justificaba tal histérica concducta, ni mucho
menos la exonera hasta este preciso momento.
¹
DSM-4:
- Identificación proyectiva. Mecanismo de defensa en que el individuo atribuye incorrectamente a los demás sentimientos, impulsos o pensamientos propios que le resultan inaceptables. A diferencia de la proyección simple, en este caso el individuo no repudia totalmente lo que proyecta. Al contrario, el individuo es consciente de sus afectos o impulsos, pero los interpreta incorrectamente al considerarlos reacciones justificables frente a otras personas. No es raro que el individuo atribuya sus propios sentimientos a otros, haciendo que sea difícil esclarecer quién hizo algo a quién en primer lugar. (DSM-IV, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales). *1997 APA. Barcelona. Masson*.
¹
El 17 de enero…, bajo la funesta
calina atmosférica del 5º Mundo, sumado al desbocado estado de convulsión
escalofriante, efecto y señal inequívoca de cualquier tipo de enfermedad en
ciernes, hizo rigurosamente perder por completo (al enfermo suscriptor) el
control de los patrones neurológicos que regulan la conciencia y el
inconciente, de la autónoma voluntad, que conduce los actos autogestionados:
había que levantar la factura, cancelar el precio definitivo por haber vivido a
cuesta propia, lejos por completo de los que con su cuerpo y alma, sostienen el
sentido común de lo obvio, de los frescos lugares comunes.
- ¹
…y el
verano fiero del…, fue (es y será) una chusca y viciada (a la vez) pastoral de
este urbano paisaje del 5º Mundo.
²
El humano conveniente, pedestre,
trillado, se la pasa veinte horas al día (se ignora si las cuatro restante
duerme) criticando con irresistible modo avieso, los que otros humanos hacen o
no hacen, sin advertir (o por lo menos eso parece) que él también es un humano
más y que por consiguiente, que sí es diferente al resto, pero en los actos
acometidos o por acometer, los mismos estan falto absolutamente de toda
originalidad.
²
24. No exageres el
culto de la verdad: no hay hombre que al cabo de un día, no haya mentido con razón
muchas veces. (…UN Evangelio Apócrifo, J.L. Borges).
²
Pero, ¿qué ocurre con una individu-a auto
sobreestimada que no se percibe como la evidente encarnación de la mentira?
(“Verás que todo es mentira / verás que nada es amor / que al mundo nada le
importa…”).
²
Nada o casi nada de lo que se parloteó (con
un cierto grado de contrición, anque con boba fruición, desde ya) se cumplió de
manera efectiva. Todo fue un resoluto y contundente descompromiso (a los
minutos de haber ratificado todo lo contrario) tal cual como en un malandrín
juego de naipes.: “acepto que vos banqués, yo te hago la comida”; “acepto que
vos traigas quien coloque los barrales, yo pongo las cortinas”; “no te
preocupes M. que yo me quedo con él…”: Viernes 22 de enero…: se concretó la externación
oficial hospitalaria; la “Miss” (sin niño-s a la vista por varios días y varias
noches) desaparece por completo de la escena del apesadumbrado (externado
autorizadamente por el cuerpo de médicos tratantes) durante el week end
completo.
4²
Suele distinguirse (sin traspié alguno) a
la mujer auto sobre estimada, auto sobre valorada, auto sobre valuada, tras
haber sido recluídas, no sin cierta fuerza, en la “fe” cristiana/católica (desde
ya aquellas que desde muy pequeñitas, concurrieron a la escuela primaria
controlada por curas&monjas) cuyo espíritu hegemónico formativo, es por sobre
todo, hacer lo imposible, lo improbable, lo quimérico (etc) para agradar al
macho patriarca y por ende ser aceptada sin más, solo porque reserva la entrega
sin fin (o como fin último) su “vital” genitalidad al macho que virtualmente va
a ejercer su subrepticia vocación de conculcar, haciendo como que va a proteger.
Es imprescindible rescatar entonces, ya que el valor y sentido del vocablo
amor, es una mera construcción cultural de compleja urdimbre, por intereses
convenientes y personales de todo color y pelaje, al pos moderno adagio de la
voz popular (Vox Dei): 2el amor dura lo que dura dura”.
²
* Hay que aceptar en silencio activo,
guardando memoria activa también, que cuando el macho no expresa su deseo
sexual irrefrenable a la hembra (sobre valuada por la religión), ésta obra con
sigiloso desmedro contra el infeliz y cándido macho (infundado presumido) que
solo se ocupa de sí y sus circunstancias regidas por el enigma del azar, sin
prestar la más mínima atención, a las fuerzas naturales&biológicas, que atraviesan
desconcertadamente por sus gónadas (testes).
²
Es dable (tal vez) que tal incuria por
parte de cualquier macho que se precie, se revele simplemente en razón que,
para realzar a la hembra en cuestión, sea de modo inexcusable, detenerse no más
de un momentito, a tasar la delicada belleza de su tanga y su corpiño, como
meros avíos, mucho más allá del aleatorio contenido.
²
Ah! La mujer! Viejo reducto de la
alienación religiosa (catolicismo en este puntual caso);autodesvalorizada, autosojuzgada,
timorata depositaria de la infame alienación. Le acuerda a lo inexistente (la
idea extraviada de un dios indulgente y perdona vidas) ya que esta aleve construcción
imaginaria, devalúa hasta la ignominia a la persona humana.
²
¡Oh Don Francisco de Quevedo! ¡La remaldita
culpa! ¡Que nos meten por el ojo del culo cuando somos unos primates
infantiles! ¡¡Hay que desear a todas las mujeres del prójimo! (ya lo decía el
criollo poeta surero, pero que le encantaban los boulevares parisienses: “las
penas son de nosotros, los polvazos son ajenos…”.
²
El legítimo contrito (estrella primorosa e
inmolada por desiguales circunstancias por las cuales debe atravesar) no puede
cohibir, ni constreñir, ni las entrañas, ni las lágrimas, por haber dejado
neciamente pasar la oportunidad de plantear, lo que siempre, siempre, desde que
se manifestó la grieta (¿sexualidad?) entre el presunto fabricante del mundo,
el ángel caído y los pecadores e inflexiblemente como Él lo ordenó a modo de
ejemplo práctico: Adan & y Eva (¡qué culo divino!) (qué zodape!):
Por relacionarse con la parte de atrás más
baja del cuerpo y estar directamente asociado a las heces y a la suciedad,
proporcionando placer sin ninguna “utilidad” como la procreación, el ano se
asocia a los desarreglos y a la lujuria indomada. En la Edad Media, teólogos
cristianos consideraban a esta parte de la anatomía como el rostro del Mal,
aquello que instiga la transgresión [contra natura] “contra la naturaleza”.
Durante la caza de brujas de los siglos XV al XVIII, los teólogos afirmaban que
el auge del Sabbat, la confirmación del pacto satánico era celebrada por
Osculum Obscenum, el “beso obsceno”, dado por la hechicera al ano del diablo.
Según Foucault (1975: 193), analizando el pacto satánico: “Principio del
intercambio, que está marcado precisamente por el pacto, un pacto que sanciona
un acto sexual transgresor. Es la visita del íncubo, es el beso del culo del
chivo en el Sabbat.” Este es un punto extremadamente importante: la idea del
uso anal como una acción intencionalmente transgresora.
²
Por supuesto que es encantador que se
olviden tangas (con elásticos rotos, producto de guerras de terrorismo sexual)
y sandalias… (joyas de colección para el fetichismo encarnado).
Aunque aquí un problemita: robarle a un
ciego, es auto/maldecirse, no solo a la generación actual, producto de los
polvazos alcoholizados sino también a todos aquellos que son resultantes de los
polvazos más alcoholizados aun, por venir. ¡MALDITOS SEAN! Por robarle a un
ciego (discos, black jean, cinturones, etc etc).
³
Cierta noche fue abrazada. El beso se
derritió en su cuello. Las manos se enredaron en sus largos cabellos rubios. Su
pelvis se arrimó incandescente al paquete (…); se quedó inmóvil…, queriendo
más. Las manos querían sus nalgas. Ella las disponía a su antojo. Los dedos
rozaron el elástico que sostenía el volumen cárnico de suculo . Ella esperaba
quieta, tiesa, el desenlace. Imaginó su enorme clítoris EN SU BOCA.
³
El tiempo no espera a nadie! (mucho menos
a las únicas e irrepetibles oportunidades).
³
Por lo demás, a mis
ojos su aire pasivo la separaba del mundo. Sin embargo, pocas semanas después
vine a enterarme de que había confiado a un tercero mis insuficiencias.
Inmediatamente sentí como si me hubieran engañado; no era tan pasiva como yo
creía, no le faltaba facultad de juicio. Luego me encogí de hombros y procuré
reírme de la cosa. Y hasta verdaderamente conseguí reírme; era claro que aquel
incidente carecía de toda importancia. Si hay un dominio en que la modestia
debería ser la regla, ¿no es el de la sexualidad, con todo lo que ella tiene de
imprevisible? Pero no, es el de que consigue más, aun en la soledad. A pesar de
mis encogimientos de hombros, ¿cuál fue en verdad mi conducta? Poco después
volví a ver a aquella mujer; hice todo lo que era menester para seducirla y
volver a poseerla verdaderamente. No me resultó muy difícil: a ellas tampoco
les gusta quedarse en un fracaso. A partir de ese momento y sin quererlo
claramente, me puse a mortificarla de, todas las maneras. La abandonaba y la
volvía a tomar, la obligaba a entregarse en momentos y en lugares que no eran
los apropiados, la trataba de modo tan brutal, en todos los aspectos, que
terminé por pegarme a ella como me figuro que un carcelero se liga a su preso.
Y esto ocurrió hasta el día en que, en medio del violento desorden de un
doloroso y obligado placer, ella rindió homenaje en voz alta a lo que la
sometía. Aquel día comencé a alejarme de ella. Desde entonces la olvidé.”
(La Caída, Albert Camus)
³
No tengo corazón,
no tengo corazón
que entregar.
Me siento y me río
de los tontos enamorados.
El amor no existe,
hoy no hay ángeles
cantando ahí arriba.
Nena, no creo,
nena, no creo
en lo que dices.
Dices que tu corazón es sólo mío,
yo te digo:
"¡Debes estar ciega!"
¿Qué te hace pensar que eres
TAN BUENA?
¿Que echaría a perder
la 'estupenda' vida que llevo?
Porque, nena, lo que tú tienes
no es lo que yo necesito.
Nena, será mejor que te vayas,
nena, será mejor que te vayas lejos.
Creo que vivir contigo
no es precisamente lo que me hace falta.
¿Por qué es tan difícil verlo a mi modo?
¿Por qué me iba yo a quedar pegado a ti?
No es lo que quiero hacer.
¿Por qué me iban a hacer parte de ti
un abrazo o dos?
No tengo corazón que entregar.
I Ain't Got No Herat
(I Ain't Got No Heart,
Frank Zappa & The Mothers of Invention)
“50. Felices los amados y los amantes y los
que pueden prescindir del amor”.
(Un Evangelio Apócrifo, J.L. Borges)
* ¡Ah! ¿y el pánfilo del perrito faldero?
SO LONG!