jueves, 18 de septiembre de 2014

Para vos Mary sunshine… ¿seguís ahí? Estupidez humana. Humana sobra, realmente los únicos estúpidos son los hombres. Jules Renard (1864-1910) No existe excusa alguna que cueste verdaderamente la pena. Cierta vez afirmaste Bob Dylan que los tiempos estaban cambiando, que los Senadores y Concejales de la Patria habrían de sucumbir a la nueva época, que los padres y las madres debían hacerse a un costado si no iban acompañar al cambio… y todo fue nada más y nada menos que un baladí e imperceptible soplido en el viento. Tengo conciencia de que siempre estás, pero el ocaso secular de esta sociedad, está infectado de pisaverdes siluetas. Nada puede ser igual que en el pasado. El informático y globalizado presente es la criatura no deseada, fruto de una sado masoquista cópula que parió una chapucera revolución. Ya no hay suficiente fuerza ideológica ni de ardor político, para enfrentar, para estrellar el disparo del fusil cargado con proyectiles de dignidad, al mismo entrecejo de la bestial estupidez neoliberal. Ya no hay próceres de hueso y carne en esta Nación, solo perviven los de bronce y mármol. Solo vastas sombras populares de desorientados vencidos, corretean tal cual estólidos consumidores, en la metálica jungla de la economía popular de mercado, nueva esperanza emancipadora de las Democracias tuteladas. Bien sabes que por ello, que los desaparecidos muertos forzadamente no tendrán el beneficio divino de la Resurrección. No es de un buen Dios olvidar, conmutar, condonar, la afrenta infringida a los Hijos Uniformados por Él elegidos. Nos hemos quedado sin respirar justicia social y encerrados en el hospicio definitivo de la derrota, observando el afuera por entre los barrotes putrefactos de los días y las noches de vacíos ideales. Lo que debió ocurrir y aunque no haya sido, sucederá adelante nuestro, muy adelante y muy a pesar del progresismo neodesarrollista. Dylan, creíste profético e inexorable que los tiempos cambiaban. Tu idealidad poética vertiginosa y anfetaminizada, quizá no supo, no pudo expresar con tu negra guitarra que seríamos inevitablemente vencidos por los sandios curas y militares anaeróbicos, servidumbre absurda del cibernético Dios, que eructa capitalismo por sus ojos todopoderosos. En realidad Dylan, los tiempos han cambiado. No están aquellos de las ensoñaciones revolucionarias de adolescentes politizados y discutidores de todo lo absoluto, hoy habitamos meramente sin ellos, en el exilio coercitivo aldeano de la Patria de los vencedores. Disciplinados nos sentamos a la mesa del Lobo comisarial y penitenciario y nuestra apretada Libertad es condicional, aun para la política conciliadora empresarial & sindical de los burócrata acomodadizos. las consignas revolucionarias de tu armónica sureña, han sido almacenadas en prolijas ediciones para el ojo lector de un rayo láser, complejísimo evangelio para un nuevo mundo on line. En medio del reinado neoliberal y en el ocaso belicista y bruñido del siglo XX, ya no hay más poemas ni profetas de tu catadura. En las canciones que vociferan por la radio, ni siquiera un exiguo resplandor de esperanza vislumbran en mi conciencia, para mi imaginación virulenta. Dylan, es verdad, seguí tu opinión poética y política acerca de los señores de la guerra en The Freewheelin'; escuché tus campanadas de libertad en Another Side Of Bob Dylan; en The Times They Are a-Changin' me convenciste que los tiempos realmente estaban cambiando porque afuera bramaba la batalla; por tu Bringing It All Back Home, deduje sobre el frenesí homicida con la que se regresaba de Vietnam, al hogar enfangado de sus moradores, que exhiben no sin un cierto orgullo patrio, el absolutismo de lo políticamente correcto de que todo esté en su debido sitio; aunque nos abandonaste (¿sin quererlo?) en tu calle de la desolación; atónitos como millones de Hendrix, como una sideral constelación de Zappa, nos quedamos tiesos evocando a esa hija multimillonaria, que rodaba por la marginalidad de la miseria juvenil como una rolling stone, a la cual la acosabas con tu persecuta irónica: How does it feel/How does it feel/To be without a home/Like a complete unknown/Like a rolling stone?. en Highway 61 Revisited. Claro que intuí tu querer abandonarlo todo en blonde on Blonde. ¿Habrá sido la Baez te hizo dudar, por eso de Visions of Johanna?: “But there's nothing, really nothing to turn off/just Louise and her lover so entwined/and these visions of Johanna/that conquer my mind”. Por supuesto que sí Dylan, desde algún sitio apoltronado en lo más alejado del infierno terrible del genocidio, perpetrado (desde el principio) por sacerdotes inmisericordes, militares de cerebro agusanado, banqueros purulentos, terratenientes aleves, políticos felones, sindicalistas chivatos, es dable imaginar lo posible que cruzó por las puerta perceptivas de Lennon, de un mundo sin paraíso, sin infierno, con solo el cielo por encima de la cabeza, un mundo sin avaricias, sin guerras, siempre en paz, sin propiedad privada, sin religiones, sin partidos políticos, pero lo dudo Dylan definitivamente, la viscosa duda, me señala con su certero e implacable índice, que nunca, nunca seremos uno, como tantos jóvenes (como Lennon) deseamos para este mundo, aun controlados por tarados (Masters ofWar) siniestros imbéciles acodados sonrientes en el mostrador pringoso de la TV/HD, engalanados con sus trajes de alta costura, con sus corbatas de seda india o italiana, con sus automóviles de altísima gama, con chapas de identificación blancas o del Poder Judicial de la Nación, tramando buenos negocitos con los genuinos dueños de la patria de Dios: los terratenientes latifundistas y su Jefe, el cerdo Napoleón (el de la granja de Orwell), el Ministro de Economía del sanguinario cristiano católico y genocida Videla: *EL PAIS › EL TESTIMONIO DE UNA EXPERTA DEL EAAF SOBRE EL CRIMEN DE OLGA NOEMI CASADO "Al menos seis impactos de bala" En el juicio por los delitos de lesa humanidad cometidos en La Cacha, Patricia Bernardi, del Equipo de Antropología Forense, explicó que Casado "fue asesinada el 1º de marzo de 1978", cuando tenía 17 años y estaba embarazada. Dylan tu fantasmagórica Desolation row, en absoluto fue el anticipado grafiti con el rostro ratero en blanco y sangre de Videla con la cruz y el crucifijo, violando mujeres adolescentes, indefensas, metiéndoles sus maculadas manos en sus vaginas, para robarles sus hijos por nacer o recién nacidos, que las monjitas luego colocarían en familias bien de la policía o de los camaradas de armas, que viva y desinteresadamente guerreaban contra el marxismo invasor, predador de los santos evangelios que protegían los cielos inmaculados de su argentino pueblo elegido, pero que no reaseguraban sus patas obreras sobre las estancias y su renta extraordinaria agraria de la bendita Sociedad rural Argentina (SRA, patriótica & arcángel gendarme y custodio de la santa propiedad privada). ¿Qué cambió Dylan en Desolation Row nacional y popular? Si solo palabrejas panfletarias, urdidas y tejidas burdamente en noches decadentes de miserabilidades alcohólicas, van queriendo tronar en la atmósfera de la derrota (la Democracia new age de 1983) sin darnos cuenta que su pólvora está vencida o humedecida, que no pronunciamos ayer y que hoy nos completan y nos inundan la bocaza (y a los diarios del neo progresismo también) que hace cierta tu visión fosca que Videla es un ciego hipnotizado en el circo anti vital del capitalismo gerencial de Kisinger, el tétrico equilibrista, el cual o sujeta lúbrico de sus charreteras entorchadas y de a poco le va bajando los calzoncillo, al igual que a Argentina, la novedosa Cenicienta disoluta (como el Chile de Pinochet, de la Democracia Cristiana) de la universal década infame de Sudamérica, en donde Dylan, tu hierática A hard rain’s a-gonna fall, el jovencito de ojos azules, narra el aguacero de sangre popular abatiéndose sobre la supra Nación del Ingenio Ledesma. * Hilda Figueroa: me estremeció la mujer Hilda Figueroa, que permanece con custodia de gendarmería debido a las amenazas y agresiones recibidas por su importancia en el proceso contra Blaquier y Lemos, es egresada de la Escuela Normal del Libertador, ex estudiante de Abogacía en Tucumán, sobreviviente de la poliomielitis desde su infancia, sobreviviente de la Noche del Apagón y sostenedora de un Centro de Cuidado Infantil desde hace 25 años en el pueblo del Libertador. Su casa está en un barrio sencillo y es una de las mujeres más corajuda, inteligente y con capacidad de liderazgo que el periodista responsable de esta investigación haya conocido. “El 20 de julio del 76, junto a mi hermana, discapacitada también por la poliomielitis, dejamos a mi madre en el bus donde viajó a Tucumán a visitar a mi hermana mayor”, relató Hilda. “De regreso a Calilegua a casa de mi abuela y con mi hermana menor en el vehículo conducido por un amigo de la familia advertimos todas las luces apagadas. Con los focos del auto logramos ver a los soldados separados cada tres metros, apostados a cada lado de la única calle de ingreso a Calilegua y con sus fusiles apuntando a los que íbamos por la vía, mientras otros militares sacaban a la gente de sus casas, especialmente a los varones. Todos eran vecinos y conocidos nuestros. Muchos de ellos hoy son detenidos desaparecidos y otros no quieren hablar sobre lo ocurrido. En el camino se cruzaron camionetas de la empresa de Ledesma, fácilmente reconocibles porque sólo ellas portaban radio. Ningún transporte era militar. A 4 casas del hospital vivíamos nosotras. Justo cuando pasamos por el hospital, dieron la electricidad. Nuestra casa estaba abierta (yo pensé que la estaban robando), y antes de parar el coche ya habíamos sido rodeados. Abrieron las 4 puertas, sacaron al conductor, a mi hermana y mí a rastras. Nos arrojaron al suelo y a mi hermana que gritaba le taparon la boca con un arma, y a mí me vendaron. Mis familiares muchos después nos contaron que cuando escucharon los gritos intentaron traspasar el grupo militar, de gendarmes y policías del pueblo, sin éxito. Ya nuestra vivienda había sido destruida completamente hacía unos minutos. De hecho, fue la única casa tiroteada de toda la zona y aún conserva esas marcas.” -¿Y por qué ustedes? “Eso me gustaría saber. Además, todo el mundo estaba al tanto de que nosotras éramos discapacitadas.” Lo anterior y muchos detalles con nombre y apellidos, fueron ofrecidos por Hilda en su calidad de primera testigo-víctima del Apagón en el primer juicio que se hizo en Jujuy sobre la desaparición del maestro Julio Álvarez García. “A él yo lo conocía como empleado no docente de la Facultad de Derecho en Tucumán. Nunca supe de su militancia montonera. Yo fui de aquellas estudiantes que únicamente me dedicaba a sacar mi carrera, tal como me lo ordenó mi madre siempre. De hecho, el 23 de marzo de 1976, a horas del golpe, yo estaba preparada para rendir un examen”, siguió Hilda. El caso de Julio Álvarez corresponde sólo a una de las causas de esa noche espantosa. -¿Cuál fue el mapa represivo que sufriste? “Las fuerzas conjuntos me levantaron a minutos del 21 de julio de 1976. Junto a mi hermana (ambas éramos menores de edad) nos subieron a una camioneta. Yo me encontraba en pleno proceso de rehabilitación y recién me habían quitado una bota de yeso y sólo llevaba bastón. Bajaron a mi hermana y a mí me trasladaron a la seccional de la policía local de Calilegua. Me colgaron el número 85 y me arrojaron inmediatamente a un lugar muy amplio, como un camión, donde había una buena cantidad de cuerpos. Allí reconocí algunas voces, entre quejidos y golpes. El vehículo se puso en marcha hacia el ingenio Ledesma del Libertador y se detuvo en la gendarmería que había en su interior, hoy seccional Ledesma. En tanto fui trasladada al centro clandestino de Guerrero (a casi 20 kilómetros de la capital provincial de Jujuy, San Salvador), fueron bajando en distintos vehículos a los detenidos en diversos lugares de reclusión. En Guerrero existían tres hosterías. Sólo hace unos años supe que entonces pertenecían al gobierno provincial de Jujuy. Yo conocía ese lugar muy bien, entre muchas cosas, porque participé de niña en un retiro espiritual de las monjas. En septiembre del 76 ese sitio fue convertido en escuela de policía. Allí fui torturada, violada, interrogada, flagelada sistemáticamente. El 28 de julio, día de la gendarmería nacional, me llevaron a la cocina para hacer las empanadas de su fiesta, pero yo no sabía cerrarlas. No eran gendarmes cualquieras, eran cabos y suboficiales. Cuando se percataron de mi incapacidad para terminar las empanadas, me trasladaron a una especie de cucheta y me violaron entre varios. Días después, en la locación en que me encontraba con otras chicas, me atacó sexualmente otro policía. Como por las vejaciones previas se me habían soltado las amarras de las muñecas, logre zafar una mano y con ella le toqué la cara al hombre. Esa es la única cara que reconozco entre tantos ultrajes; el único policía al que acuso con absoluta propiedad y del cual tengo su nombre. Se trataba de un policía de la provincia que trabajaba en Calilegua, Bernardo Salinas.” Hilda no se quiebra, ya no llora. Hilda desarma a los fantasmas del horror con su vocación de justicia inenarrable. Después de Guerrero, Hilda fue transportada a la cárcel de Gorriti de Jujuy. Fue puesta en libertad el 26 de noviembre de 1976. Su memoria en acción pulveriza el miedo y aviva las convicciones. Blaquier, a cuchillazos dolarizados ha retardado su proceso judicial y su castigo. En la voluntad de los hombres y de las mujeres en movimiento están las fuerzas necesarias para que la palabra justicia tenga otra vez sentido. ¡Oh Dylan, cuántas cosas pasaron por Desolation row! ¡Bien argenta & popular! Argentina, la Cenicienta disoluta de los postreros años 90, con las manos puestas en los bolsillos traseros cual pos moderna Bette Davis, preñada de brillantes horteras que dispensaban la dorada tarjeta de crédito del FMI del exclusivo club de Wall Street y del no menos excluyente Banco Mundial, a quienes le debemos ¡ffor ever!) sus serviciales servidores y aplicados pagadores seriales (¡sin haber consumido una sola gota de agua en la festichola bneo liberal!) astronómicas sumas dinerarias (plus valía) que a medida que la Democracia representativa se afianza, se consolida, se profundiza, que los partidos políticos y sus sacerdotes de jackets Armani y corbatas de seda, van echando cicateras raíces institucionales, con el celestial mantra de la civilización y el progreso, aquella inmensurable suma adeudada a un grupúsculo financiero global, sin rostros ni apellidos, se hace más y más incontrolable e infinito. ¡Oh Dylan! ¡Qué gran festichola en Desolation Row! ¡bien argenta, nacional y popular! (1989-2001) ¡Todos, todas subidos al tren fantasma de el optimismo democrático en la patria financiera! (por una vez en la vida, por única y definitiva vez en la vida de Dios y de Argentina, estábamos nivelado con la sociedad del bienestar suizo-escandinavo) ¡a la mierda con el marxismo ateo! ¡a la mierda con el comunismo! ¡Gracias videla! ¡Gracias Primatesta! (si no hubiese sido por vos Pío Lagui) (por suerte nadie votó al comunismo) (¡Dios vive! ¡Ganó la revolución productiva! ¡el salariazo!). Todos, todas pudimos vociferar al planeta: ¿Cristo vence! ¡Saved $ King! ¡Detención forzoza! ¡Tortura y desaparición! ¡al socialismo soviético! ¡Empalamiento y muerte al ateísmo marxista!! (se les escuchaba a los arcángeles pos modernos, los monjes financieros de Chicago, de Harvard, pero meros lúmpenes nazionales & populares de las pampas autóctonas y bien sudacas). Otra vez Argentina (la Cenicienta disoluta) barría las azarosas aceras de la patria de Dios, semioculta adentro de las sombrías jornadas estivales (diciembre 2001) en la calle inaplazable: Desolation row que sospechaste dylan (por algo sos el bisutero de la desvanecida revolución juvenil sesentista) sin embargo, no entreviste la huída villana presidencial, dejando muertos y más muertos bajo sus suelas de marica ventajero, que al mimísimo Caín le hubiese inspirado su vómito canallesco (sobradamente justificado). A esa altura a la Cenicienta disoluta (Argentina) poco y nada le quedaba por vindicar; su desestatificada dignidad y honra, yacía en el porcal de los inmutables y cejijuntos hombres de negocios (tan ensalzados por partidos políticos & periodistas de lo establecido) que la obviedad de la compunción, ridícula e infeliz, se puso en las pantallas de la TV mierdosa (la habitual) encuadrada en el centro de las desproporciones maniqueas de un simiesco reality show, haciendo más equívoco desigualar lo real de lo realista. Allí quedaron congelados Dylan, en la Plaza de Mayo (Desolation row) la Cenicienta disoluta (argentina) con Caín y Abel, con el jorobado de Notre-dame, todos, todas queriendo coger con Ofelia de solo veintidós años…, que ni si quiera Einstein disfrazado de Robin Hood, tocando el violín eléctrico, podía asir (a ella y a los demás) del imponente océano de sangre bajo las patas de los caballos (fotograma redundado el 26 de junio de 2002 en el puente Avellaneda) funeral film dirigido y orquestado por el Dr. Filth (Senador a cargo de la vacancia presidencial) y sus adláteres: el Bigoty´Bigotón y el Kapitán Coqui.