Para vos Mary Sunshine (que no quisiste ni entender ni comprender)
Abril, 2009; 02...
Solo cuatro horas con JULIA y después...:
... no hay imagen cabal de lo que significa para un humano, el suceso del tiempo sideral..., ni mucho menos que el oído perciba con alguna cierta nitidez, el silencio en el vacío del espacio abierto...
Empero, allí estaba..., escindido, sin su alma. Intentó movilizar sus piernas, la mecánica física no respondía con la celeridad habitual. Sabía que era preciso tornar al norte de su vida. Era lógica la determinación de continuar, de no apartarse ni entretenerse con las diversas ocasiones atrayentes que siempre hacían su espectral aparición a la vera de su sendero...
Tenía que retornar, debía, una vez mas reencontrarse... y con un esfuerzo netamente costumbrista, logró encaminar sus pasos, hacia el mero transcurrir de las horas..., pero sensiblemente incompleto.
Los palos borrachos del Boulevard Chacabuco, habían sido y continuaban siéndolo, una referencia cardinal, referencial durante el intento revolucionario de pretender cambiar el mundo..., hacerlo mas respirable, mas vivible. Tal opción, para las reglas del mercado, había mutado en una patética recreación del Hombre de Pekín... o de aquellas imágenes orgiásticas de los primates humanoides de Arthur C. Clarke... o de algún cuestionable pasaje bíblico.
Entendía, no sin sobresaltos, que ya no estaban todos juntos. Solo cuatro horas atrás había ocurrido el amanecer..., esta vez, había acaecido alrededor de las diecisiete horas...
Presumía que todavía le seguía hablando, simplemente porque iba junto a ella.
Descendieron juntos del micro. El barrio no le era desconocido. Sus calles, sus veredas, sus árboles, sus casas... todo aquel entorno le era familiar, terriblemente familiar...
- Está bueno que nos hayamos encontrado... - alcanzó a escuchar. - Para mi... que sentía una especie de aprehensión al comienzo..., miedo a lo desconocido, supuse..., ya no lo siento mas...soy sincera cuando te digo que me ha encantado haberte conocido... - seguía diciendo. - ...pero, ahora tenés que volver, no es necesario... yo se regresar sola... - insistió con tierna firmeza.
- ¿Qué vas a hacer luego? -
- Descansar, pero le voy a avisar que todo está bien. - . - seguramente me connectaré en el chat... posiblemente lo encuentre. - aludió sin decir mas nada.
Con una exhalación de alivio, abrió la puerta de su departamento. Atrás había quedado el hueco quejumbroso y constante de una ciudad agotada de inteligencia, desahuciada de imaginación, sumida en un espeso mar de mediocridades e irresoluciones. Naturalmente no era el momento mas indicado para ponerse a lucubrar acerca de la mezquina ausencia de la esperanza mas esperanzadora que pudiera poseer, tal como si fuera la genuina palabra de salvación, la misma que aflora desde un primer momento, cuando sin mas, el destino esquivo hace que se haga carne en la carne, el repentino e imprevisible horror del dolor y el sufrimiento.
No le había resultado fácil llegar desde donde la dejó. Caminó densamente intentando que sus piernas no le fallaran. Las sentía hunidas en el fango movedizo de no entender el por qué de la experiencia vital. Era preciso recordar para conocer. La verdad siempre ha ocurrido en el pretérito y siempre, siempre vuelve a repetirse, hoy y mañana. Solo hay que recordar para dar con ella. Sin razonarlo si quiera, percibió sin alarmarse que algo ya no estaba en donde siempre tuvo la certidumbre que lo constituía y por cierto, que lo volvía mas cabal.
- - Supongo que eso ya no importa... -
Se paseó por el departamento sin descubrir por qué sentía que algo estaba sinceramente ausente. Seguro era alguna parte del recuerdo que no terminaba de llenarse, para que se hiciera el inconmovible claro de la verdad. Sabía que en si mismo una pieza de su constitucionalidad estaba faltando. No hizo mucho caso a eso..., ya que no lo incomodaba tal incompletud, ese elemento faltante se había ido con ella.
Encendió a HAL 4.09 (olgaritmo heurísticos, una moderna y actualizada versión de aquél resentido y rencoroso HAL 9000) y a los minutos apareció su voz informatizada, computarizada en el messenger...
- ¿Estás bien? -
- Si... claro..., todo está bien. -
Le habló que la sentía como aquella definición de Pitágoras cuando enunciaba su teoría matemática que simbolizaba la perfección...
- ...me agrada mucho que seas vos quien me lo diga... - transmitió informaticamente HAL 4.09, mucho menos egocéntrico y megalómano que su predecesor de hace sesenta años.
Se hizo un silencio real en la computadora. Transcurrieron algunos minutos..., pero que en realidad pudieron haber sido una vida. Se levantó de la butaca y se desparramó sobre el sillón.
Se durmió. Soñó que seguían hablando animadamente tal como cuatro horas atrás. Ella le contaba sobre su entorno familiar con estilizada delicadeza y seguridad. Él le dijo entonces que sus pensamientos y acciones emergen del recinto de su corazón... que están bien alejado de la política que solo sirve para hacer visible lo que no es, ocultando aviesamente lo veraz, la verdad que es tan complejo de recordar.
- ...para mi, que nos hayamos encontrado es extremadamente relevante... - le insistió.
Se agradecieron... seguramente por estar y ser nada mas.
Se despertó sobresaltado. Ya se sentía completo. Fue hasta HAL 4.09 y éste le había guardado el último mensaje...
- Gracias por todo... seguimos en contacto... -