lunes, 24 de noviembre de 2008

UNA FUERTE LLUVIA VA A CAER
¿Donde has estado, hijo mío de ojos azules? ¿Donde has estado, mi querido muchacho He tropezado sobre la ladera de doce montañas brumosas, He caminado y me he arrastrado sobre seis sinuosas autopistas He caminado en medio de siete tristes bosques He estado frente a una docena de océanos congelados, He entrado diez mil millas en un cementerio, Y es dura, y es dura, es dura, y es dura, Y es una dura lluvia la que va a caer.
¿Qué viste, hijo mío de ojos azules? ¿Qué viste, mi querido muchacho? Vi a un recién nacido rodeado de lobos, Vi una autopista de diamantes vacía, Vi una rama que aún goteaba sangre negra Vi unos hombres con sus martillos ensangrentados Vi una ladera blanca toda cubierta de agua, Vi diez mil oradores cuyas lenguas estaban rotas, Vi armas y afiladas espadas en manos de niños… Y es dura, y es dura, es dura, y es dura Y es una dura lluvia la que va a caer ¿Y qué oíste, hijo mío de ojos azules? ¿Y qué oíste, mi querido muchacho? Oí el sonido de un trueno, como una advertencia, Oí el bramido de una ola que podría ahogar el mundo, Oí cien tamborileros con sus manos ardiendo Oí diez mil susurros y nadie escuchándolos Oí una de persona hambrienta, y mucha gente riendo Oí la canción de un poeta que murió en la cuneta Oí el sollozo de un payaso llorando en un callejón, Y es dura, y es dura, es dura, y es dura, Y es una dura lluvia la que va a caer.
¿A quien encontraste, hijo mío de ojos azules? ¿A quien encontraste, mi querido muchacho? Encontré a un niño sobre un pony muerto, Encontré a un hombre paseando un perro negro, Encontré una joven con su cuerpo ardiendo Encontré una muchacha que me dio un arco iris, Encontré un hombre herido de amor, Encontré otro hombre herido de odio, Y es dura, y es dura, es dura, y es dura, Y es una dura lluvia la que va a caer. ¿Que vas a hacer ahora, hijo mío de ojos azules? ¿Que harás ahora, mi querido muchacho? Regresaré antes de que la lluvia empiece Caminaré a las profundidades del más tenebroso bosque Donde la gente es mucha y sus manos están vacías, Donde venenos inundan sus aguas, Donde el hogar en el valle es la prisión sucia y húmeda, Donde la cara del verdugo está siempre bien oculta, Donde hambre es repugnante, y las almas olvidadas, Donde negro es el color, donde ninguno es el número, Y lo contaré y lo pensaré y lo hablaré y lo respiraré, Y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, Entonces permaneceré sobre el océano hasta que comience a hundirme, Pero conoceré mi canción bien antes de que comenzar a cantar, Y es dura, y es dura, es dura, es dura, Es una dura lluvia la que va a caer.

Bob Dylan.



MAPA DE UNA DERROTA


(novelita)














-¿A quién quieres más, hombre enigmático, dime, a tu padre, a tu madre, a tu hermana o a tu hermano? -Ni padre, ni madre, ni hermana, ni hermano tengo. -¿A tus amigos? -Empleáis una palabra cuyo sentido, hasta hoy, no he llegado a conocer. -¿A tu patria? -Ignoro en qué latitud está situada. -¿A la belleza? -Bien la querría, ya que es diosa e inmortal. -¿Al oro? -Lo aborrezco lo mismo que aborrecéis vosotros a Dios. -Pues ¿a quién quieres, extraordinario extranjero? -Quiero a las nubes..., a las nubes que pasan... por allá.... ¡a las nubes maravillosas!-
Poemas en prosaCharles BaudelaireEl extranjero






A mi hija:V. A.-














PREFACIO
Es verdad que ya han pasado mas de treinta años. El presente es la vívida memoria de mi derrota... Treinta años de hacer un silencio muy similar a la idiotez. Siento y pienso que hoy es el tiempo de comenzar a decir, a gritar todas las palabras que fui acumulando, en el vacío intrascendente de blancos e inútiles papeles. Creo que siempre me ha sido bueno manifestar y escribir mi parecer aunque no advierta, ni por casualidad, ni a ciencia cierta, en este momento, en este caso, adónde arribaré, desde ahora, con este vómito verval y confesional. El solo hecho de principiar un camino desconocido, me da la oportunidad de enfrentarme, cara a cara, con el destino ignorado.Constantemente vuelvo a mi adolescencia, momento éste, en que todo estaba absolutamente predeterminado por la cultura dominante (culto incondicional de la personalidad, de todo tipo de oportunista, arribista o advenedizo, en la política, en la religiosidad, etc. etc., ¡situación ésta que no ha variado substancialmente hasta el presente!) y por cierto, por nuestros mayores. Fieles servidores del orden imperante.Por ese entonces, la vida era un fenómeno un tanto extraño. Era excesivo y complejo poder descifrar qué ocurría dentro de mi y por supuesto, afuera de mi. Cada paso que daba, cada acción que acometía, se precipitaba indubitable, hacia el mar de las incertezas e imprecisiones.
En ese tiempo, , de los años 60*s/70*s, pululaban ángeles de oscura y tenebrosa latencia, solapados en negras sotanas moralizadoras, entonando torturantes letanías, promesas sibilantes de castigos ejemplificadores y destierros al mas cruel de los infiernos, a todo aquél jovenzuelo que anhelara un Mundo mas justo, mas solidario, mas vivible, calificándonos entonces, de “anormales diferentes”. Por eso es que los verdes olivas, los ridículos entorchados Generales de la Nación, las negras sotanas, los empresarios llorones y esclavistas, sostenían hipócrita y cínicamente que nada debía cambiar ni transformarse. Por ello es que la lucha por la Liberación, la justicia distributiva, el Socialismo, la solidaridad, todo eso y mucho mas, era el verdadero Pecado capital. Por ende, la sumisión y la explotación, (Democracia representativa) el “círculo virtuoso” de donde jamás debíamos quitarnos, ni romper, ni liberarnos (la alianza de clases del peronismo..., ¡jamás lucha de clase!).
Por esos días que solo presentaban un aura de una irresponsable desorientación... y transitando sin ningún tipo de rumbo preelaborado, meditado, creo hoy con total convicción que al igual que yo, nos observamos insertos involuntariamente en ese “Gran Plan” pensado, elaborado, sitematizado y ejecutado, en donde y por el cual, desde el Estado corporativo medieval, tutelar, por medio de Funcionarios autoritarios y corruptos, enquistados en un sistema de privilegiaturas y sin obviar, a sindicalistas recaderos infames y mendaces, periodistas mercenarios, curas cínicos y pederastas, milicos místicos, “nacionalistas”, empresarios negreros y lastimeros y una gran mayoría “silenciosa” (la pretensiosa y presuntuosa clase media) que los servía incondicional y filedignamente, persistían en corromper una Democracia hueca, errática y reducida a servidumbre, por ante diversos organismos financieros multinacionales y además, ante aquellos grupos sociales-políticos “criollos” que arraigaban sus garras parasitarias, en la candidez e ingenuidad reaccionaria argentina, “nacional y popular”, arrastrándonos hacia el subsuelo de la despersonalización y la desafectación de nuestra realidad palpable, tangible, documentable..., queriendo compulsivamente reconvertirnos, mimetizarnos, incorporarnos al auténtico “ser nacional”, cristiano y occidental.
esa era la idea gestual-política preconizada desde los estrados y medios oficiales, como el único, definitivo y correcto, camino a seguir.Al mismo tiempo y como una despiadada expresión de cultura “democrática” y como un real y verídico soporte instrumental de semejante tenor fascista, la persecución, el contralor abusivo de la poli, violenta y envilecida, se las tomó, mediante un accionar ridiculizante y criminal, contra las ansias, surgidas de una poderosa pulsión vital de liberación sexual..., devenida de la consciencia objetiva de percibir que era posible construir un ser individual, autónomo, independiente,solidario y refractario a todo tipo de injusticias sociales, políticas y económicas.
Por esos días de los 60’s y los 70’s , la cultura hippie, libertaria, neoanarquista y mas aún, los mas amplios sectores juveniles que sin ser nada de ello, revolucionaban estrepitosa, alterando histéricamente a la sociedad de perversa doble moral y conducta del occidente, cristiano y presuntamente libre.En esa psicoactiva y turbulenta década de los 60*s configuraba todo un juvenil ideal militante y combatiente, plantearse la utilización del sexo, de manera placentera y gozosa, sencillamente porque el cuerpo y el deseo, no les pertenecía, naturalmente, no les pertenece ni al Estado ni a los sotanudos. La creciente consciencia que la “representatividad institucional y política”, no servía mas, no era ni honesta ni decente, era mierda concreta. Había que generar otro tiempo, otro espacio, otra sensibilidad, otra percepción de la realidad..., otro mundo con toda esa enorme y poderosa arma transformadora y revolucionaria que es la rebelión juvenil... (visualización palpable de un horizonte utópico).Al entender, al comprender, con algún grado de certidumbre acerca de qué ocurría a su alrededor, esos sectores de moral purulenta, milicos, curas, empresarios, sindicalistas que tanto ayer como hoy continúan siendo “patrones millonarios” de obreros empobrecidos, dirigentes políticos, de dudosa moral e intelectualidad, se apropiaron, mediante argüidades rastreras, desde ese momento y hasta nuestros días, del pleno dominio y control autoritario de la política, la economía, los medios de comunicación, las armas…, es decir, ¡el Poder total!
Es cierto, también que la idea de Dios, fue para muchos adolescentes, incluido yo, un verdadero problema de fatigosa aclaración. Desde aquél entonces, es absolutamente cierto que en la medida irrevocable del transcurso del tiempo, con sus diversas y variadas alternativas, no emergió de mi y en mi como algo pleno y absoluto, algún que otro elemento racional y/o sensitivo-emocional que solventara, de forma eficiente y suficiente, la dilucidación de aquél engorroso y traumático dilema de la existencia supraterrenal de un Dios creador y bondadoso.Desde esos pretéritos momentos de adolescente, he tenido, el inequívoco presentimiento que me ha llevado, sin admitirlo conscientemente, a elaborar un pensamiento postural, acerca de tal circunstancia dilemática. A mi limitado, pero irónico saber y entender, se puede comprobar que existe una cierta simetría conceptual y axiológica, entre un oscuro ejército sacerdotal cuyo rasgo distintivo que se aprecia indubitable, es el cinismo, la mendacidad y la hipocresía del perverso político que ambiciona patológicamente el Poder, para saciar sus instintos mezquinos, soberbios y depredadores. Entonces pues, éstos dirigentes, políticos, curas, milicos, empresarios, sindicalistas, explícita y taxativamente amalgamados con amplios segmentos sociales, advienen irracionales y alineados con un Dios que cuando emana inexorable, sus “sentencias divinas”, le dan vida a un engendro fascista, disimulado y mimetizado dentro de una Democracia frívola y descompuesta; haciendo de nuestras desoladas vidas de ciudadanos mortales y comunes, un almácigO fértil en desdichas. Convirtiendo, entonces, al anhelo de la Libertadd democrática, en una renovada y resplandeciente necrópolis..., ¡un extraordinario “Imperio del crimen”!
En esos años 60/70,la gigantesca máquina del ocultamiento y de la tergiversación, conducida por Cardenales intrigantes y palaciegos,Generales de no muy exuberante valentía, jetones imprecantes, empresarios gimoteadores, malvivientes y pseudos-capitalistas liberales que hasta nuestro presente, continúan amasando y exportando tremendas fortunas... (cuando concluía el siglo XX había algo así como ciento cuarenta mil millones de dólares, de genuino origen argentino, como el asado con cuero..., fondeados en bancos europeos, americanos, etc. etc., según los archivos de algunos periodistas e intelectuales argentinos estudiosos profundos de temática tan compleja..., mesurados, honestos, además... y sin contabilizar el formidable drenaje de capitales nacionales, convertibles en dólares..., robo “limpio” e impiadoso de la libreta de ahorro de la abuela..., durante diciembre de 2001 y enero de 2002 y apenas principiado ¡el siglo XXI!) y que no son otra cosa que producto mal habido de licitaciones públicas (negocios expúreos con Funcionarios de Gobiernos elegidos, no tan libremente por el pueblo ya que éste carece, en un importante e insoslayable grado, de las mas elementales herramientas que proveen la Educación y la Cultura..., autonomía, independencia y ¡Libertad! Y en criminal complicidad con dirigentes de partidos políticos anacrónicos, fosilizados, cadáveres en franca descomposición, listos ya para inhumarlos en el hosco cementerio del olvido, encaramados desde las sombras desde siempre y hasta nuestros días, al Poder institucional del país y además, esas descomunales fortunas exportadas (impune saqueo patrimonial del país) por nuestra vernácula dirigencia..., también fueron el resultado de infernales procesos inflacionarios, quiebras fraudulentas (con el pláceme de innumerables magistrados(, y con salarios de miseria y de explotación, etc. etc.Toda esta gente..., ¡”linda gente”! nos presentaban perversamente, por aquellos días (¡y por éstos también!) la maqueta larvaria de su proyecto esquizofrénico de Nación, al cual, debíamos, sumisamente en silencio, acatar, obedecer y practicar.
Mi percepción, mi sensibilidad y mi pensamiento fueron solidificándose simultáneamente, conforme transcurría el barroso y sangriento tiempo de los 70*s, con las reflexiones, a las cuales me conducían la obra realista, naturalista y simbólica de James Joyce y la desilusión, la desesperanza provocada por fenecidos valores humanos y que también vislumbró Hermann Hesse en su búsqueda incesante de una nueva espiritualidad que justificara nuestra existencia, a través del dualismo simbólico y el psicoanálisis de historias como la de Harry haller, que no era mas que su propia historia... (que sería la mía, también y la de miles de jóvenes secuestrados, torturados, asesinados, desaparecidos, por los que hasta hoy aún callan, niegan y reniegan sus crímenes...) y que con sus constantes diatribas a sus patrias natales (Irlanda y Alemania respectivamente), y en medio del caos y el terror de la guerra mundial, debido al patológico chovinismo nacionalista imperante, fueron forzadamente a despojarse de su nacionalidad y transformarse en”apátridas” suizos. Ámbos fabulosos e incuestionables escritores, desde esos tumultuosos momentos, me alumbran mi claroscuro exilio interno de mis actos y mi pensamiento y me devuelven mi propia imagen, construida por los diarios, las radios y la TV de “los dueños de la Argentina” (el Gran Hermano), de paranoico delirante (extranjero) subversivo y terrorista aniquilado, pulverizado y derrotado... (¡el Otro negativo!).
La fiesta por los “logros nacionales” del Operativo Independencia (Tucumán 1975) aún perdura, aún continúa en los dorados salones de la dirigencia nacional y popular de la Argentina (neoliberalismo y su sombra mercenaria... (el neoprogresismo porque... ¡se acabaron los balazos!) solo que en estos momentos, la festichola democrática y representativa de los triunfadores, se realiza sobre las cabezas sin futuro ni esperanzas, de miles de millones de miserables de toda miseria y que se apiñan sobre los cristales iluminados fabulosamente por el cinismo “patriótico” de la Democracia representativa, republicana y federal..., para observar los obcenos banquetes del Poder, hundidos hasta las rodillas en el estiércol del hambre, la ignorancia, el hacinamiento y la enfermedad
Tras haber estado involucrado directamente por mas de treinta años (en emisoras de radio AM y FM cordobesas, Poder Judicial..., etc. etc.) con hechos, cosas y personas, en innumerables e incontables situaciones, contingencias y/o circunstancias favorables y de las otras..., tras haber cometido todo tipo de errores y desaciertos, propios de una arrogancia intelectual vanguardista o de petulantes irreflexiones que solo han sido útiles y propicios para arrojar y colocar a este embrollado narrador, al horizonte mismo de la nada mas absoluta e ingénita y que por lo tanto, no han servido nada mas que para justificar y excusar al fascismo criollo en su despiadada política genocida (plan sistemático de desaparición forzosa de personas) amén de los demás desaparecidos, muertos en los campos de exterminio del neoliberalismo privatizador de los 90’s, víctimas irredentas de esos mismos Funcionarios argentinos, genufléxicos y serviles a la dictadura genocida y a los organismos financieros internacionales, excluyéndolos hacia la indigna marginalidad de la miseria de toda miseria y por consgiguiente, lo precipitaron impiadosamente sobre todo tipo de consideraciones fatales y desmesuradamente antagónicas. Basado, entonces, en toda aquella experiencia de marras, que solamente me sirve a mi mismo y que ha sido intención única el mostrarla aquí, desestimando toda especulación conjetural y megalómana que le pueda a alguien serle de algún fructífero y provechoso resultado, ya que el presente de la antedicha experiencia vital y por ende, personal, se ha condensado en un universo desgreñado, en medio de una democracia impropia, infradotada, en donde se enseñorea un gobierno fatulo, cortejado por inservibles e inútiles colaboracionistas... Y solo por recuperar una cierta postura digna e inquebrantable, es que deseo compartir, aquí en este prefacio, el pensamiento de alguien que sin conocerlo cabalmente en toda su humanidad, sintetizó mis sentimientos y mis pensamientos, desde el mismo momento que me presentó a Charo, la novia prostituta de ‘ Pepe Carvalho, su perra Bleda (blandengue en catalán)..., el cual desde ese instante fragmentado de mi vida, MVM ese “animal de pluma”, al decir de Juan Madrid, hechó luz y vervos, acerca de encontrarle y enderezar el sentido de un episodio desastroso, horrendo y sin ninguna posiblidad de revertir, para que la esperanza transparente y cierta, sea una probabilidad contundente y concreta... aunque la muerte no sea el fin y la eternidad no sea mas que un vocablo idiota que expele algún agujero negro (metadona o capitalismo que es lo mismo) ) para que no nos ahoguemos en la angustia de un espantoso terror.
Es mi intención señalar que mi “novelita”, No es el producto bien intencionado, tal como es dable esperar en los creadores literarios de un ajustado y elevado criterio artístico..., de una hagiografía de nosotros los “santos”, un desorbitado y errático relato de las penurias y tribulaciones a las que la reacción fascista nos sometió, a toda una generación de “jóvenes idealistas”... (como argulle la “nueva política” en la actualidad) sino todo lo contrario, es una contra-anti-hagiografía de toda una generación de jóvenes que como yo, descreyó y que aún descree férreamente de los presuntos “valores democráticos y populares” ya que los “dueños de la Argentina” se aferran con las uñas de sus dedos ensangrentadas, con los dientes postizos (robados a algún torturado, obviamente antes de ser arrojado desde algún avión militar clandestino al Río de la Plata...) y con las uñas de los pies, decorados con ingeniosos “hallus valgus”..., a la “institucionalidad republicana y democrática” ya que la misma institucionalidad les suministra, sin reparos morales ni jurídicos, los “generosos” despachos del Poder para saciar su voracidad patológica del lobby benefactor y eterno para concretar sus “buenos negocios” con el Estado..., es decir, ¡con la renta nacional!
Sería implacablemente tedioso, ríspido y agotador en grado sumo, ennumerar, en detallar la grilla de nombres y apellidos de personas físicas, empresas, sociedades anónimas que están colgados con sus corrompidos dientes de la “teta” del Estado... cuando todos, todos, todos, sabemos a consciencia incontrastable que la tal mentada y veleteada “institucionalidad republicana y democrática” (asociado, no tan lícitamente con esos identificados sectores que discursean a los cuatro vientos, su liberalismo innegociado e irrenunciable..., cuando sus “buenos negocios” le producen ganancias tremebunda en su tasa de rendimiento, pero cuando la cosa va mal..., comienzan a dar alaridos terroríficos de auxilio y socorro ya que se ven destetados, precisamente de la “teta” del Estado...., haciendo que ese mismo Estado que “los dueños de la Argentina” hacen lo imposible por aniquilar, pero que irremediable y enfermizamente aquél se lanza en su salvataje..., al mismo y simultáneo instante, arroja sin escrúpulo y miramiento alguno, a no menos del 30% (treinta por ciento) de la población argentina (¡hermanos nuestros!) al escarnio irreversible de la desaparición fcivil forzada..., a los campos de concentración del hacinamiento, el desempleo, las enfermedades, etc. etc.

Aquellos jóvenes (¡hermanos míos!) murieron combatiendo y empuñando un fusil..., ¡fusil que no me atreví a empuñar! Había que descontruir (aniquilar) a la democracia representativa de la dirigencia ultramontana, conservadora de privilegios irritantes, de gerontes lascivos y represores que como ayer, hoy también continúan inexplicablemente “ganando elecciones”, luego de haber “transmigrado” hacia la protectora y beneficiosa estancia que prodigan a ciertos “conciudadanos”, nuestra liberal Constitución Nacional.
No insistiré en volver a señalar la solidificada y corrompida etiología de nuestra democracia, hija bastarda de la dictadura genocida... (basamentada, según y desde el concepto inglés del vocablo, en un subsuelo, en un subterráneo de lodo, huesos, sangre y barro de los campos de concentración y exterminio de personas humanas... “lugares de reunión de detenidos” (LRD) del Operativo Independencia, “escuelita de Faimallá” de Tucumán en 1975... (en un número no inferior a las mil quinientas personas, “pasaron” detenidas, torturadas y desaparecidas en los “LRD” durante el Operativo Independencia en 1975 en Tucumán, Argentina... ¡la patria de Dios! Y mientras regían los sagrados preceptos liberales y garantistas de nuestra Constitución Nacional y los de un gobierno popular elegido libre y soberanamente...) o dicho en términos políticos-sociológicos mas presuntuosos, desde el bruñido e irrebatible pensamiento oralizado de un politólogo de “The Establishment” progresista (nueva política del siglo XXI) “etapa superior de la dictadura” ya que seguramente caeré irremediablemente en un lugar común.., expresando, tal como lo hace el pensamiento hegemónico y oficialista cuando se dirige demagogamente hacia las nuevas generaciones... ¡algo hay que hacer con nuestra patria! ¡debemos sacrificarnos por la Argentina!¡Debemos retomar el sendero de la independencia política y la soberanía económica como nos señalaba el General!
En absoluto quiero olvidarme de los autodenominados “artistas populares” de Argentina... y sin intentar construir algún que otro melindroso relato historiográfico del sector..., porque está clarísimo que éstos ahora se exponen como “únicas víctimas” de la dictadura y desde 1983 se encuentran en “relación de dependencia” laboral con los gobiernos de turno para aventar su paupérrima ventas de discos, libros, etc. etc. e ir tirando de un modo u otro en la jungla competitiva de la industria de la música o del negocio editorial... reconvertidos en “opinadores progues” y haciendo montañas de dinero con algún pariente, amigo, conocido... torturado o muerto por la dictadura..., haciendo objetivo al proverbio popular... “en el país de los ciegos...”. Solo cabría formularse un par de ingenuas y cándidas interrogaciones...: ¿dónde estaban en 1977 que no acompañaron ni protegieron con sus vidas desde el primer momento a las Madres que “solitas mi alma”, enfrentaron con decisión, sin pudor y sin miedos algunos a los militares criminales y sus cómplices civiles? ¿dónde estuvieron “los trabajadores de la cultura nacional y popular” para oponerse con sus vidas “progre”, a los arrestos asesinos de una podrida cúpula “nacionalista” y fascista que envió indolentes e iresponsable, a una muerte segura e inevitable, a miles de jóvenes en abril de 1982? ¿dónde estaban los “artistas nacionales y populares”, esos mismos que durante el circo salvaje del neoliberalismo de los 90’s, arriaron sus bártulos repletos de fabulaciones mendaces y se ocultaron en “barrios privados cerrados” (countrys), cuando una Alianza de cobardes pusilánimes, ordenaban el apaleamiento y los fusilamiento a mansalva durante los días 19 y 20 de diciembre de 2001 en Plaza de Mayo?
Por último, es imprescindible consignar que este ignoto narrador, como al decir de Jorge Luis Borges... no es nada mas que “un mero escritor de un mero país”.Vayamos pues, a un verdadero, genuino y lúcido pensamiento...:






















Edición Cono Sur Número 54 - Diciembre 2003 Por Manuel Vázquez Montalbán
Ficha documental Artículos vinculados
Artículo
________________________________________Una conferencia en Alicante, en enero de 2001Cultura y políticaPocos intelectuales ha habido tan multifacéticos como el recientemente fallecido autor de este artículo, amigo y frecuente colaborador de El Dipló, quien no sólo ejercía de notable escritor de ficción, biógrafo, ensayista, poeta, gastrónomo, cronista y columnista, sino que descollaba en todos y, además, era un infaltable compañero en cualquier acción por la libertad, la igualdad y la paz. Un renacentista del siglo XX. ________________________________________Quisiera hacer una sencilla reflexión acerca de la relación existente entre cultura y política. Una relación que durante largo tiempo ha afectado a los debates tanto de la izquierda como de la derecha y que, últimamente, ha vuelto a salir a la palestra a través de un comentario de Jorge Semprún, ex ministro de Cultura, cuando ha dicho que es muy consciente de que desde una determinada práctica política, desde una determinada práctica ministerial no es posible condicionar la libre dinámica de la cultura, que la cultura está por encima de los posibles condicionantes políticos que se le puedan colocar.Se trata de una actitud muy consciente por parte del ex ministro porque fatalmente, en el desarrollo de la historia así se ha producido. La política no ha podido contener a la cultura, aunque sí ha podido tratar de ponerle trabas o ha podido tratar de instrumentalizarla, ha podido tratar de adjetivarla.Quisiera referirme a dos tipos de concepción cultural; una a la cultura como patrimonio; otra a la cultura como conciencia.La cultura como patrimonio es el largo río que llega a una determinada generación de seres humanos, un río que le transmite valores morales, estéticos, ideologías, historificaciones, símbolos. Es decir; todo un patrimonio de carácter cultural que han elaborado las generaciones anteriores y que se recibe, se presenta y se acepta si se tienen mecanismos de aceptación cultural, si se tiene un territorio posible de incidencia entre esa contribución cultural y el receptor de esa inmensa propuesta. Todas las situaciones revolucionarias han tenido una carga profunda, cuestionadora del pasado y han establecido una cierta cuarentena en torno a ese patrimonio cultural, tratando de verlo como a una cultura elaborada por las antiguas clases dominantes, una cultura elaborada por las clases que han detentado el control de la historia y que las nuevas clases, las clases que han pugnado, las clases ascendentes que han luchado por subvertir la situación para provocar el cambio, se colocan frente a ella a la defensiva, la colocan en cuarentena y, en un primer momento, tienen la tentación de sentenciarla como una cultura de clase, como una cultura vieja, como una cultura ligada a una concepción del mundo de los antiguos, como una concepción de los enemigos vencidos en esa subversión, en ese asalto al poder.Esa ha sido la actitud general de los grandes hechos revolucionarios, tanto la Revolución Francesa como la Revolución Soviética de Octubre, el colocar en cuarentena la cultura que se heredaba y denunciarla como una cultura feudal, que pertenecía a la clase derrotada. En la Revolución Soviética, apareció la tentación (denunciada inmediatamente por lo cerebros más lúcidos de la revolución), de denunciar la cultura heredada como una cultura tradicional de clase, que debía ser aniquilada y sustituida por la nueva cultura, la cultura de la clase ascendente.En la Revolución Soviética, sin duda la revolución más radical que jamás se ha dado, se dio la famosa polémica entre cultura proletaria o cultura de clase. Algunos de los teóricos culturales de la Revolución se plantearon el tema como una política de tabla rasa, una política de erradicar la herencia cultural de los antepasados y sustituirla por la elaboración cultural de la nueva clase, de la clase que se ha hecho con el poder. Frente a esa posición de los defensores de la cultura proletaria aparece el mismísimo Trotsky con una agudísima defensa del patrimonio cultural, diciendo que la cultura, precisamente por el cambio político que se ha producido, ha dejado de ser cultura burguesa y se ha convertido en cultura humana. Por lo tanto, de lo que se ha de preocupar la Revolución es de que los valores de esa cultura sean asimilados por el conjunto de las fuerzas que se han hecho con el poder y que inauguran un nuevo período histórico.Romper la barrera mercantil________________________________________Tenemos pues ahí un principio de tratamiento de la cuestión en el sentido de que lo que da un carácter determinado y en algunas circunstancias regresivo al patrimonio cultural no es el patrimonio en sí mismo, sino por una parte la instrumentalización del patrimonio por las fuerzas regresivas y en segundo lugar la imposibilidad por la organización social y por la organización de la vida de que ese patrimonio sea asumido realmente por la mayoría de la sociedad en un momento en que hay unos instrumentos sociales de comunicación, de extensión de ese patrimonio cultural, de esa cultura asumida que la hace suya el conjunto de la sociedad. Eso se puede conseguir a partir de instrumentos tan aparentemente simples, a partir de “huevos de Colón” tan obviamente colocados en posición vertical como una política de extensión de la lectura a través de las bibliotecas, con una política de acercamientos a las artes a través de favorecer la posibilidad de su práctica, la posibilidad de su visión; con una política cultural que rompa las barreras de una organización mercantil de la cultura, que es la que limita en definitiva que la cultura sea de usufructo de un sector social determinado.Cuando se rompen esas barreras, esa cultura patrimonial puede ser asimilada por cualquiera, y con esa simple comprobación ya se destierra o aniquila cualquier posibilidad de adjetivarla y convertirla en una simple cultura de clase.Pero luego está la cultura como conciencia, que es quizá la forma más omnipresente de cultura. Diría que todos los seres humanos tienen cultura desde el momento en que pueden ser conscientes de su situación y de su relación con los demás y con la naturaleza. Y de ahí se generan una serie de concepciones culturales que van desde la necesidad de comprender la práctica laboral, la cultura del trabajo a través de cualquiera de sus manifestaciones. Todo lo que es conciencia de ser, conciencia de existir, conciencia de relacionarte con el mundo y con los demás. Por eso, cuando en muchas ocasiones y en determinadas posiciones de una cierta exquisitez o de un cierto elitismo cultural, se distingue entre los que tienen y los que no tienen cultura, se está cometiendo una grave arbitrariedad y una grave confesión de analfabetismo. De hecho, todos los seres humanos capaces de adquirir conciencia de lo que son y de lo que hacen, y, sobre todo, los que alcanzan incluso la posibilidad de adquirir conciencia del papel que representan en las relaciones con los demás, en las relaciones de transformación con la materia, tienen cultura, eso es tener cultura. De ahí que no se pueda de hecho expulsar del reino de lo culturizado a casi nadie.Frente a éstas dos concepciones, de una parte la cultura como patrimonio y de otra la cultura como conciencia, han habido tradicionalmente dos políticas culturales, es decir, dos intentos de manipulación, de estructuración, de organización, de conducción hacia una finalidad social-política e histórica tanto de la cultura como patrimonio, como de la cultura como conciencia.Reacción vs. progreso________________________________________Por una parte, la política cultural de la reacción. Doy a esto una categoría generalizable y globalizable, exterificable; es decir, todo lo que a lo largo de los siglos se ha constituido en reacción ante los avances de las fuerzas de progreso; el propósito de coger la cultura como patrimonio y la cultura como conciencia para integrarlo en un cuerpo de verdades establecidas, en un cuerpo de verdades defendidas por el poder y convertir de hecho el acceso a la cultura en una manera de integrarse dentro de una mecánica de comunión con lo ya establecido. Esto, de modo tal que en un momento determinado pudiera llevar a afirmaciones como “la bondad” de lo ya recibido; “la bondad” o “la fatalidad” de lo evidente y, por lo tanto, el rechazo de cualquier tentación de cambio y de cualquier tentación de subversión. De hecho, la política cultural de la derecha, la política cultural de las fuerzas de la reacción, ha tendido en el mejor de los casos a la cultura como integración, cuando no (en situaciones de desesperación histórica y de desequilibrio de fuerzas que operaban en su contra), incluso a la mutilación de la cultura, o al control dictatorial de la cultura, o incluso a la aniquilación, a la falsificación o mistificación de la cultura, que es la característica de los períodos fascistas.¿Qué política cultural han seguido las fuerzas de progreso? En general, parten de una toma de conciencia y por tanto de una posición cultural crítica que condiciona, que cuestiona lo establecido y que trata de cambiarlo con una idea de transformación a lo positivo. Esto en cuanto a la cultura como conciencia. Pero en relación a la cultura como patrimonio, la actitud de las fuerzas de progreso (en concreto, y en el marco de las coordenadas del siglo XX, la actitud de la izquierda en relación con este tema), pocas veces se ha pasado del terreno de la instrumentalización; pocas veces se ha pasado del terreno de coger este patrimonio cultural para tratar de hacerlo cuadrar con sus propias coordenadas de carácter político, con sus necesidades inmediatas de carácter político. Y tanto respecto de los sistemas de valores como de los sistemas simbólicos; de los sistemas que pueden transmitir una determinada carga de valores, como de sus practicantes o como de las llamadas fuerzas de la cultura, pocas veces la izquierda ha ido más allá de un simple juego de instrumentalización, de un simple juego de hacernos entrar dentro de una determinada estrategia en la cual figuras de la cultura cumplían un papel de ilustres convidados de piedra; de invitados a una situación histórico-épica determinada. Pero pocas veces su papel ha sido analizado, pocas veces su papel ha sido comprendido dentro de una dinámica auténtica, en profundidad, de progreso.Apostar por un juego alternativo________________________________________Yo diría en cambio que otra de las posiciones clásicas de la izquierda respecto de la política cultural ha sido la denuncia de las maldades perpetradas por la derecha en ese terreno, el terreno de la organización de la cultura. La izquierda, las fuerzas de progreso, se han movido entre la instrumentalización y la denuncia de lo mal que lo hacían sus antagonistas históricos, pero rara vez se han creado las condiciones o se ha tenido la clara conciencia de apostar por una disposición cultural, por un juego cultural realmente alternativo, por una política cultural alternativa en profundidad.Diría entonces que cualquier posible programa de política cultural de la izquierda, de las fuerzas de progreso, tendría que pasar primero por la asimilación de la cultura patrimonial, por la asimilación sin reservas de la cultura patrimonial, por una facilitación de la lectura sin reservas de todo lo que ha sido cultural, de todo lo que ha sido cultura. En segundo lugar, por el fomento del papel modificador de la conciencia crítica: la obligación de las fuerzas de progreso no es frenar, controlar o encauzar desde un sector privilegiado de conciencia política la dinámica cultural, sino favorecer todo lo que es el papel modificador de la conciencia crítica, de la cultura crítica. En tercer lugar, hacer un análisis de cómo una política cultural de progreso tiene que tener en cuenta indudablemente el fomento de una conciencia de clase como una forma superior de cultura, desde una concepción que la izquierda puede tener del desarrollo de la historia.Pero esto con la conciencia de que una política cultural progresista debe tener en cuenta el grado de desarrollo actual de la dinámica histórica, de la dinámica política dentro de una concepción globalizadora de progreso, lo cual obliga a un esfuerzo titánico para la izquierda: el replanteamiento del sentido mismo del progreso, de un nuevo sentido del progreso.He recurrido muchas veces a una afirmación que me parece muy clarificadora y que no es mía, ni siquiera de un hombre alineado políticamente en una formación política de izquierda concreta; es de Jean-Paul Sartre, cuando en cierta ocasión afirma que la gran elección de nuestro tiempo va a consistir entre el socialismo o la barbarie. Ya al plantearse esa elección, Sartre está sintetizando en una relación entre dos palabras separadas por una disyuntiva dos culturas diferentes, dos sentidos de la relación histórica diferentes que engloban a los sistemas de organización de la vida, de la producción, de las relaciones humanas, basada una en la anarquía del beneficio, en la anarquía del logro de la satisfacción material para las minorías conductoras de la historia, para los sectores dominantes de la historia y otra, el socialismo, planteado precisamente como la racionalización que se enfrenta a esa barbarie, la racionalización que crea nuevas relaciones humanas, nuevas relaciones entre los hombres y las cosas, es decir una nueva cultura, una posibilidad de una nueva conciencia del papel del hombre en la realidad. El socialismo se plantea entonces como una auténtica encrucijada cultural en la cual se producen todas las claves y todas las connotaciones que dan sentido a un tránsito dialéctico cultural.T.S. Elliot ha sido un excelente, un extraordinario poeta de la derecha, y al mismo tiempo, un extraordinario crítico de la derecha. Ha dibujado muy precisamente lo que significa cada situación cultural asumible por cada contemporáneo. Lo cultural, visto desde la óptica del contemporáneo, es la comprensión de que el hecho cultural se perpetúa, se continúa a partir de un relevo dialéctico entre tradición y revolución. Hay una tradición cultural de cada época que choca con la conciencia crítica de la época; y de ese choque dialéctico entre tradición, entre el patrimonio cultural que heredamos y la conciencia crítica, se produce la posibilidad de continuidad. Elliot estableció esa mecánica de comprensión de la cultura profundamente dialéctica, que debemos agradecerle.Yo diría pues que desde esta apuesta por una cultura de progreso (que como trataré de explicar y como quizá la historia pueda ratificar, no tiene por qué ser exclusivamente de izquierdas), la izquierda y las fuerzas progresistas en general, al asumir la tradición asumen el patrimonio cultural y al apostar por la revolución, al apostar por el cambio ligan a ese patrimonio cultural esa conciencia crítica a la que me he referido.La batalla por la supervivencia________________________________________Pero para ligar esa conciencia crítica han de presentar, han de ofertar al público de nuestro tiempo un sentido de progreso basado en una idea fundamental, que está emparentada con esa afirmación sartreana de socialismo o barbarie: la necesidad de sobrevivir frente a las tendencias destructivas. Dando a la supervivencia no el sentido cínico que podrían darle los que tratan de sobrevivir a cualquier precio, sino el de convertir la supervivencia en un acto humano excelso. La inmensa mayoría tiene que defenderse frente a todo lo que conspira contra la supervivencia desde una determinada organización de la sociedad y de la producción; frente a todo lo que apuesta por el exterminio, en una apuesta por la sedición de los más débiles contra los más fuertes, por la necesidad de una nueva reglamentación de tránsito de las conductas, de tránsito de las moralidades a lo largo y ancho de la Tierra.Este sentido de cultura del progreso, esta reivindicación fundamental de sobrevivir frente a la contaminación atmosférica, frente a la contaminación de las conductas, frente a las políticas belicistas, frente a todo lo que es tendencia a destruir para que sobreviva una vieja cultura, para que sobreviva una vieja conciencia, un viejo sistema de valores ligado a la explotación del hombre por el hombre, tiene que apuntar a cuatro objetivos básicos.Igualación, liberación y paz________________________________________Una vez ganada la batalla por la supervivencia –el primer objetivo– y en relación continua con esa necesidad, el segundo objetivo es una cultura de la igualación, que no equivalga a una cultura de la uniformidad, a una cultura del uniforme, sino una cultura que atienda a la satisfacción de las necesidades, entre ellas, de las culturales de todos los seres humanos.El tercer objetivo es una cultura de la liberación, de lucha contra la alienación y no en el sentido más clásicamente marxista (el de que el hombre al no poseer los medios de producción no posee realmente lo que realiza y se distancia del producto que ha elaborado), sino a la alienación en el sentido más total: la liberación de la tendencia a las religiosidades negativas, a las religiosidades no terapeúticas, a las comuniones que aniquilan la capacidad crítica y la distancia crítica con respecto a la misma práctica; es decir, la desalienación en el sentido de total libertad de las conductas tanto colectivas como individuales en el terreno de la política, o desde el terreno de la política hasta el terreno de la moralidad pasando por el terreno de la sexualidad.El cuarto objetivo es la reivindicación de la paz como un valor supremo cultural que implica una determinada concepción fundamental de lo que es el hombre, de lo que son sus relaciones con los demás, de lo que es la organización de la vida social y de lo que es la organización de las relaciones económicas. La reivindicación de la paz, que en estos momentos se convierte en uno de los objetivos culturales y políticos fundamentales. Es necesario plantear la necesidad de reflexionar sobre hasta qué punto lo político y lo cultural en esta reivindicación concreta se convierten en una identidad indestructible, se basan en la denuncia de que la guerra latente, la guerra latente como valor cultural es una apuesta ideológica por la contrarrevolución; es decir, la amenaza de la guerra apuesta por el miedo, apuesta por una cultura del miedo que paraliza las conciencias, que las hace más cobardes y que por lo tanto las hace conservadoras y como consecuencia las hace apostar por aquellos valores culturales transmitidos más seguros, más consoladores, más reaccionarios. En contradicción con eso, la reivindicación de que la paz es revolucionaria, de que la paz es una apuesta por el cambio porque en definitiva la paz apuesta por un desarrollo de las energías creadoras del hombre, por su libertad de expresión, de realización, por su libertad de transformación no condicionada por el trauma ni la amenaza de la guerra.Yo diría entonces a la izquierda o las fuerzas de progreso que deben comprender esa apuesta por la supervivencia, por la igualación, por la liberación y por la paz a la que están convocadas la inmensa mayoría de las fuerzas humanas en cuanto salgan de una cierta alienación, la alienación de una ideología que les ha transmitido que luchar por el cambio es luchar por la destrucción del mundo al que aman. En cambio, creo que luchar por el cambio es una forma como otra de luchar por el mundo que amamos, por la tradición que asumimos, por el patrimonio cultural que asumimos. Por eso digo que las fuerzas de progreso son inmensas, son mayoritarias y que en el momento en que esas fuerzas sean conscientes, tengan una cultura de que son una conciencia, de que son una fuerza de progreso, entonces quedarán definitivamente aisladas las fuerzas que son de retroceso, que son fuerzas reaccionarias, fuerzas de apuntalamiento de un viejo orden que ya no construye, sino que paraliza y que, en definitiva, destruye.Violar los códigos________________________________________Las fuerzas de progreso tienen que tener una doble actitud ante cualquier posible intento de construcción cultural. Primero, la defensa de su conciencia, de su propia conciencia; y segundo, luchar contra el miedo como valor supremo cultural e ideológico que en estos momentos nos transmiten: miedo a que el obrero negocie una cierta reivindicación porque puede perder un puesto de trabajo, por ejemplo. Eso es cultura, eso es trasmitirle una conciencia de miedo, eso es colocarle en una situación de obligada austeridad, condicionada por los que pueden manejar el mercado ideológico del miedo, transmitirnos la idea de que la noción de progreso que hemos recibido no la podremos cumplir, el miedo a no poder ser felices según las pautas de unas determinadas jerarquías de valores ya completamente inservibles. Luchar contra ese miedo, es decir luchar contra todo aquello que hipoteque la investigación del futuro, la investigación de la realización del hombre en el futuro a través de las propias energías como individuos y como seres asociados a los demás. Y la lucha por la extensión de los patrimonios, la lucha porque los patrimonios culturales estén al alcance de la inmensa mayoría…Yo ligaría esto último con el tema de la cultura de vanguardia. Es función de la izquierda el colocarse en una posición de defensa o de comprensión de lo que es la violación de los códigos, porque la cultura en los terrenos de la creatividad, de las artes plásticas, de la literatura, poco sería si se quedara solamente en la asunción del patrimonio, en un simple enfrentar a ese patrimonio una cierta conciencia crítica; poco sería si no se plantease la violación de los códigos lingüísticos, si no se plantease ante todos nosotros como un desafío, como la necesidad de aprender a leer en cada propuesta de creatividad.Así pues, podemos ir desde una reivindicación radicalmente ideológica, como la lucha contra el miedo, hasta una reivindicación radicalmente estética, como la defensa de la violación de los códigos lingüísticos… El campo es tan inmenso, alcanza tantos niveles, que lo que me sorprende es que hasta ahora lo que básicamente la izquierda y las fuerzas de progreso han hecho por asumir esta relación entre política y cultura se haya quedado simplemente en el terreno de la instrumentalización o simplemente en el terreno de la denuncia de lo que hacen los demás, de lo mal que lo hacen los demás. Ante este programa profundo e irrealizado, asumido teórica pero mínimamente todavía, yo me planteo que posiblemente el esfuerzo inicial de las llamadas fuerzas de progreso debe ser cambiar su propia cultura ante esta temática y asumir lo poco que han avanzado en este terreno. Manuel Vázquez Montalbán Escritor. ________________________________________© Le Monde diplomatique Edición Cono Sur Ficha documental
Autor/es Manuel Vázquez Montalbán
Tipo Edición Cono Sur Edición Número 54, Diciembre 2003
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Tema/s Literatura
________________________________________© Le Monde diplomatique y Capital Intelectual S.A.





































PRIMERA PARTE
1 -
Ahora, en estos momentos, evoco no sin cierta dezazón, aquellos finales de los años 60’s y los principios de los 70’s, donde la vida vulgar, ordinaria e ignota de un adolescente, leía en las crónicas de las “grandes revistas nacionales”, sin entender y mucho menos, sin comprender, acerca de la muerte de Ernesto CHE Guevara. (médico y guerrillero argentino-cubano). Intuía, por esos días que no había mucha claridad y verosimilitud, en la información. Colocada de manera marginal, a las “grandes y espectaculares” noticias:
DERROCAMIENTO DE LAS AUTORIDADES CONSTITUCIONALES... SE HACE CARGO DEL GOBIERNO LA JUNTA MILITAR INTEGRADA POR...
Por cierto que éstas noticias eran reales y verídicas pero, nocivas y nefastas para nuestras ignoradas vidas insospechadas.
“Era un loco, un delirante paranoico...”
se decía por los grandes medios de comunicación social, subordinados a la Dictadura militar de turno:
“Anduvo por Cuba, Argelia y Bolivia matando gente...”
Vi y observé su rostro fotografiado, tras el fusilamiento en La Higuera, bolivia. Las revistas argentinas y populares, impregnadas de una liviandad frívola y pacata, entre pretensiosos y sesudos temas abordados para su lectura playera e insinuantes traseros femeninos, publicaban entrevistas ligeras, a todo aquél que lo hubiese tratado o conocido en su niñez y juventud cordobesa (Alta Gracia, o en el colegio Dean funes del barrio Nueva Córdoba de Córdoba Capital) o cuando cursó sus estudios de medicina en la U. B. A. (Universidad de Buenos Aires). Hasta un exPresidente, depuestos por rastreros y traidores Generales de la Nación (A. Frondizi), revelaba su encuentro con el “guerrillero heroico” en la residencia Presidencial, tras la Conferencia de Punta del Este, Uruguay.
Una mañana fría de mayo de 1969, llevé entre mis libros y cuadernos de la escuela secundaria, una fotografía del rostro de Guevara, ya asesinado y bien muerto (para la tranquilidad sempiterna de la fóbica Gran burguesía nacional) recortada de una revista, en blanco y negro y que hoy, no puedo precisar, A qué semanario pertenecía. Presentaba su rostro de muerto aparente, sus distintivos arcos superfiliares, su mirada abierta, amplia,incomensurable. Para mostrársela a la profesora de Historia y obviamente, al curso todo.
- ¡¡¡Este material es indebido aaquí en el aula!!! - aulló desajustada y frenética la docente.- ¡Debes presentarte inmediatamente a la Dirección para explicar por qué has traído propaganda guerrillera a la escuela! - sentenció la desequilibrada profe.
La condena a aquél involuntario desatino estudiantil, por parte de la directiva escolar fue: Variadas e inadecuadas admoniciones, vociferadas, en el despacho de la Dirección, por una profe ferárquica, chillona y desajustada. 24 amonestaciones de las 25 establecidas para mantener y sostener compulsiva y policialmente la regularidad y la “buena conducta” en el establecimiento...., fue el castigo “indulgente” de la tradicional Escuela normal, para poder, sumisamente, permanecer dentro de la escolaridad, antes de ser, literalmente ,expulsado a las patadas como a un reptil asqueroso y mortífero, por las violaciones flagrantes e inadmisibles a las mas puras e incorruptibles premisas dela “GRAN EDUCACIÓN ARGENTINA! Por supuesto que la medida tomada, era de carácter irreversible, permanente e inapelable. De mas estar aclarar que la sanción impuesta por aquella Dirección, revelaba en su dictamen,la ausencia y la orfandad de algún criterio, mas o menos pedagógico y el mas mínimo conocimiento actualizado de el devenir de la Cultura universal.Dicho episodio escolar, me hizo, precozmente inferir que Ernesto CHE Guevara, (guerrillero heroico argentino-cubano) era el sendero luminoso y cierto para combatir contra las tropelías y el avasallamiento del “TODOPODEROSO CAPITAL” que tan solo ocasionaba, miseria, insalubridades, pobreza y muerte indigna, aquí en Latinoamérica o en cualquier región del Planeta.
Cierto día de aquél frío mayo del 69, una vez concluido el recreo, regresamos al aula. En ese preciso instante, pude observar con inquietud que una profe, con indisimulado interés, hurgaba mis libros y cuadernos. Al percatarse de mi presencia inesperada, por lo general, era el mas remiso en ingresar a clase, atropelladamente abandonó mis útiles y su furtivo accionar y presurosa, dejó el aula.Todos mis cuadernos borradores, en sus márgenes, les imprimía una estrella roja de cinco vértices .al igual de la del CHE. Y a cada extremo ,le asignaba la denominación de un continente (América, Africa, Asia, Oceanía y Europa).Un día soleado y templado de octubre de 1969 me ordenaron que debía presentarme en la Dirección. Con una inocultable sensación de desasosiego, sentimiento éste que me acompañaría toda mi vida, escuché atónito la directiva:
- Debes presentarte el viernes próximo a las 17 en el Gabinete psicopedagógico para una consulta con la Licenciada... -
Me impuso severamente, la enjuta Directora; al tiempo que me urgía, como si se protegiera de un letal ataque de alguna ponzoñosa alimaña, a abandonar la oficina.









2 –
Aquél viernes rojizo y agradable de octubre, acudí a la entrevista, siendo mas o menos 17.05 hs. Entré a la sala sin hacer mucho ruido. El recinto, para mis paupérrimos conocimientos de arquitectura, se me figuraron que era algo antiguo, su piso de parquet lustrado, cedía ondulante bajo mis pies. Una pesada y cetrina cortina de pana bordeau, impedía el filtro de la luz solar. Presidía aquella habitación de altas paredes de estilo colonial, pintadas de un verde-agua que su desgastada superficie, desentonaba con fuerza irreparable la sala..., presumí frívolamente con un tufillo pretensioso de sagaz conocedor..., un descomunal crucifijo de cedro y bronce. Había, además, un gran y señorial escritorio de roble, un sillón reclinable tapizado de cuero, dos sillas del mismo roble, recubiertas en su asiento y respaldo con la misma gruesa tela de las cortinas; gastada por los imnumerables años de uso. Hacia la izquierda de la sala, se podía apreciar majestuosa, una biblioteca, también de roble, de unos 5 m. De largo por unos 2 m. De alto, protegida con amplios y transparentes vidrio biselados impecablemente limpios, por donde se podía ver, sin dificultad alguna, una incontable cantidad de volúmenes con sus lomos de diverso grosor y colorido.La luz que provenía de la antigua araña de candelabros de bronce que pendía del muy alto cielo raso, me impresionó por su insuficiencia. Fui hacia la derecha del escritorio de roble, donde estaba el ventanal que daba al oeste. Corrí las cortinas. El Sol, con su cresta sagrada de infinito fuego, descendía, sin prisa, por las techumbres vecinas, hacia el poniente, en ese glorioso atardecer primaveral.La puerta se abrió inesperadamente. Volví la mirada hacia ella y solo pude ver sus largos y lacios cabellos negros y sus profundos ojos de cielo, inimaginadamente celestes y/o violeta. Cerró con suavidad la pesada puerta. Me saludó con una sonrisa amable. Sin mas, me invitó a tomar asiento. La vi cruzar los tres metros que separaban la puerta de su sillón. Lo hizo dando pasos delicados, femeninos y seguros, a la vez. A pesar de mis 15 años, mi estatura ya había sobrepasado el 1.80 m. De estatura, por ello, calculé que su talla andaría por el 1.75 m. Llevaba una informal blusa blanca de algodón, aparentemente, muy suave y suelta al cuerpo; donde se podía intuir con cierta certeza, su delgadez. No obstante, pude apreciar con inquietud, sus pechos de joven mujer, grandes, redondos y firmes, marcados sostenidamente, en su blusa blanca. Miró distraída hacia la ventana, hacia la INCIPIENTE Puesta de solGiró su mirada sobresaltada y algo sensual, hacia mi. Descubriéndome que le observaba absorto su corta falda de jeans. Exhibía unas finas piernas de muslos torneados y excitantes. Su larga cabellera negra, le enmarcaba su rostro pálido, no demacrado sino extrañamente traslúcido. La línea oval de su rostro, era sutil y estético, simétrico a su nariz y mentón. Su boca, se me antojó aquella tarde de octubre, en una gardenia, leve y rosada. En ese rostro no había rastro alguno de cosméticos. Se presentaba recién lavado con fresca agua, sencillamente. Sus delgadas cejas, no revelaban sensación interna alguna. No así sus profusas y arqueadas pestañas de vivaz movilidad que al parpadear, denotaban un cierto interés, en quien se encontraba en frente de si. Ordenó carpetas y algunos legajos, papeles y algunos lápices sobre el escritorio de roble. Se dispuso a dar por iniciada la entrevista. Una vez mas, miró a la ventana hacia el mismo punto del espacio exterior, por el cual, yo había retirado el cortinado. El cielo del atardecer, era una inmensa e insensurable bóveda multicolor, donde se extendían vastas y extendidas figuras multidimensionales, en los tonos de los azules, amarillos, desde el rojo al rosado tenues y/o violetas, de perceptible,frialdad. Provocando, aquél paisaje cósmico, una aplastante y deliciosa sensación de infinitud absoluta de nuestros corazones.La miré sin pudor. Percibí, indudable, cómo se extasiaba con semejante pictografía cósmica y universal. Sus ojos grandes, celestes profundos, habíanse tornados violetas. Volvió su mirada hacia mi. Me sonrió con un gesto de complicidad y dijo:
- Mi nombre es Soledad Pueyrredón, he egresado este año de la Universidad Nacional..., me he recibido de psicopedagóga, este es mi primer trabajo como tal... Continúo en la Universidad porque prosigo con mis estudios de psicología para completar mi formación académica, para poder ser mas útil en la Educación.-
Con un movimiento sutil de su cabeza, se quitó el cabello lacio de su rostro y prosiguió con su presentación profesional.
- Tengo 27 años y me gusta mucho trabajar con los estudiantes de la secundaria- -Es un periodo de la vida donde la desorientación de no saber qué hacer, es lo que predomina en los chicos... No qiero decir con esto que yo ya se qué quiero y deseo para mi vida y que por lo tanto, estoy orientada correctamente en la vida... Quiero decir que si dialogamos con sinceridad acerca de nuestro mundo interior y de nuestras inquietudes,podemos crecer juntos y cometer algunos errores menos aunque no estemos exentos de incurrir en ellos alguna vez. -
Afirmó con voz suave y firme, tendiéndome un inocultable e insoslayable puente de entendimiento posible.
- ¡Cuál es tu nombre? -Interrogó con delicadeza.
- Camilo Maciel..., en realidad no se a qué se debe que estoy aquí... - comencé a decir apresurado. – De la Dirección me enviaron, sin motivo alguno, al menos eso creo... - afirmé con despreocupada soltura. - ...porque si es que no estudio lo que corresponde, lo acepto, no es porque...- dudé unos segundos. -...no estudio casi nunca, me abruma el aburrimiento de solo pensar en eso..., confío demasiado en mi memoria, tan mal no me va, soy el mejor promedio del curso... -Dije con un notorio grado de suficiencia, en el borde mismo de lo irrespetuoso.
- No se trata de las notas, ni de tu desempeño en los exámenes orales y escritos, por lo que estás aquí sino para que hablemos de lo que verdaderamente te interesa, de lo que te gusta... - dijo mirándome a los ojos; intentando que no se enrareciera el diálogo. - ¿Qué libros lees..., qué música escuchas..., te gusta la TV o la radio..., hacés música..., qué es lo que mas te gusta? -Preguntó con evidente ternura.
- Hay un par de tipos que quiero conocer- dije, intentando emprolijar mi desordenado cabello. – Al CHE Guevara, a Jimi Hendrix..., además, quiero ser un escritor como Edgar Allan Poe... - manifesté sinceramente con la soltura insolvente de un adolescente de 15 años.
Me desconcertó su reacción. Me sumió en una inquietud seria e incontrolable. Encendió un cigarrillo, casi clandestinamente. Fue hacia la ventana, la abrió de par en par. El resplandor hipnotizante del ocaso, inundaba sin miramiento alguno la sala.Se quedó quieta, de pié junto a la ventana, uno o dos minutos, con un embelesamiento inocultable en su mirada y en su rostro, por aquel refulgente y multicolorido atardecer. El humo de su cigarrillo, se escapaba en volutas retorcidas hacia el espacio abierto. Su corta y breve pollera de jeans, me llevó la mirada, una vez mas, hacia sus piernas blanquísimas y satinadas; expuestas, libres y naturales, despojadas de todo aditamento y/o accesorio femenino. Se volvió hacia mi y con voz delicada pero, ansiosa, preguntó:
- ¿Qué sabés de Guevara... qué sabés de él? -
- Solo he leído algunas crónicas de su infancia en Alta Gracia, Córdoba..., de su periplo por Latinoamérica en moto..., de su paso por Guatemala antes de llegar a Méjico... Algo de su primer casamiento con Hilda..., Cuando conoció a Fidel en Méjico... de la travesía marítima y epopéyica en el Gran Ma antes de desembarcar en Cuba y empezar a los tiros... -Dije con tono ingenuo pero, con un cierto tufillo sobrador.
- ¿Qué mas sabes de él? - me repreguntó con su firme mirada celeste y violeta; quitándose con ese movimiento tan personal de su cabeza, un fino mechón de cabellos que permanecían desvanecidos sobre su frente despejada y tersa.
- He leído que la CIA (Agencia Central de Inteligencia de los E.E. U.U.), le había puesto un precio altísimo a su cabeza, por ser el guerrillero mas buscado del planeta. . .- -También he leído que lo habían visto en París, tras haber pasado clandestinamente por Praga..., que había intentado reunirse con Mao Tse Tung en Pekín... -Le refería atropelladamente a Soledad.
- ...que había comandado movimientos guerrilleros de Liberación Nacional en Africa. . . y que luego, se había propuesto continuar con su lucha guerrillera en Latinoamérica desde Bolivia para pasar a la Argentina y expandir la guerra guerrillera por el continente.... igual que en Vietnam... -Proseguí contando a tan intrigante psicopedagoga, con un relato algo sinuoso y sin línea cronológica.
- ...que debido a la ladina traición de un campesino boliviano, el ejército, con la dirección de la C.I.A. había emboscado al grupo de Tania y luego, lo tomaron al CHE en La Higuera y lo asesinaron... -
haciendo un repentino silencio, corté abruptamente mi relato, esperando ansioso una respuesta. Reparé, entonces que sus ojos celestes y muy violetas, de a momentos, estaban absolutamente detenidos en los míos.
- ¡ah, me olvidaba de contarte..! - le dije sobresaltado. - ...también la fusilaron a Tania por la espalda, la guerrillera rubia y única mujer que estaba con el CHE..., creo que su nombre real era Tamara, no recuerdo su apellido y era argentina-alemana o algo así, no estoy seguro de eso... - afirmé descollante, por mis dispersos conocimientos.
- ¿Cómo has obtenido tal información? -Inquirió, esta vez, con un inocultable aura de docente jerárquica y categorizante.
- De revista de información y opinión política que compra mi madre y que es docente, también..., en librerías o en sitios especializados, según ella me ha contado. -Contesté con seguridad y plena certeza.
- ¿...y de hendrix..., qué me decís de él? -Interrogó con un tono mas relajado, menos tensa y cruzando sus braxos por encima de sus senos.
- Lo he conocido por fotos de una revista de rock, donde informan detalladamente la actividad de diversos grupos de rock’n’roll y en donde hendrix aparecía en un festival de Woodstock, tocando con su guitarra, con el mástil dispuesto hacia la derecha..., creo que pronto se verá en el cine... -Balbuceé con un tono engolado, intentando reflejar ansiosamente,mi sobreimpresión por aquel músico afro-americano que tanto me había conmovido.
– Se tocar la guitarra..., pero nada de lo que hace Hendrix, me sale, me hace sentir débil e incapaz... -
Soledad se levantó de su sillón. Rodeó el escritorio de roble con paso seguro y se ubicó por delante del mismo. Una vex cerca de mi, apoyó sus glúteos en el borde del escritorio y desde allí, muy próxima a mi, dijo bajando levemente su rostro, haciendo que su fino cabello negro, se bolcaran sobre uno de sus ojos celeste:
- Habláme ahora de Edgar Allan Poe. -Dijo con extraño tono, haciéndome estremecer y mirándome hondamente con su ojo celeste y violeta descubierto.Su mirada diáfana de cielo, su cabellos tan oscuros y leves, su cutis tan pálido y satinado, a la vez; sus manos delgadas y naturalmente delicadas, colocadas distraídamente sobre su pubis, su presencia tan cercana; me pusieron un tanto incómodo hasta el punto que estiré mis largas piernas, tropezando torpe y ruidosamente contra el escritorio de roble. Coloqué distraídamente, sin saber muy bien lo que hacía, mis libros, mis cuadernos, sobre un montículo de expedientes y legajos que poblaban el escritorio.
Busqué algo en mis bolsillos interiores de mi saco, no obstante, saber a consciencia que nada importante poseía en ellos. Intenté nuevamente, con escasa elegancia y prolijidad que mis largos cabellos se apreciaran mas prolijos, mas presentables, pero naturalmente fue inútil.Con desenfado y desconocida firmeza, la miré desde su despejada frente, luego por sus ojos tan armoniosamentes abiertos y violetas, por su nariz fina y respingada, por su boca de gardenia rosada y entreabierta que mostraba una armónica y nacarada dentadura. Detuve estremecido,por un futil instante, mi mirada en sus pechos, tan firmes, tan levantados y turgentes. Desvergonzadamente, recalé la mirada en su breve falda de jeans.
- Estoy un poco a la moda..., me gusta vestirme como las chicas inglesas... -Argulló con cándida soltura.
– Te advierto que solo restan 10 minutos para concluir con la entrevista y aún..., no me has hablado de Poe. -Sentenció con amable severidad.
- Está bien..., te cuento cómo conocí a Poe. - respondí displicente.- Fue la noche del 20 de julio de este año, habíamos cenado junto a mi madre, mi padre y algunos de mis hermanos..., por la TV transmitían el alunizaje de los yankkes en la Luna..., te digo la verdad, poco me interesaba el suceso aquél; las imágenes de la TV no eran del todo claras y me parecían irreales..., no las comprendía del todo...; frente al televisor se quedó mi familia y yo me levanté para ir hasta la biblioteca de mi madre... Entre tantos volúmenes de textos de estudio, de filosofía, de literatura y qué se yo qué mas..., revisando sus lomos, di con uno de color borravino y con letras doradas... EDGAR ALLAN POE/Obras Completas... -Hice silencio tratando de ordenar el sentido de mi memoria.
- Quité el libro de donde estaba y me retiré hacia mi cuarto; encendí la luz de mi mesa de noche y me introduje vestido a mi cama con el libro en mis manos; esa noche estaba muy fría..., ¿la recuerdas...? - Interrumpí para acercarme a la ventana y ver los últimos rayos crepusculares que se iban descomponiendo en una eternidad de matices, de aquella paleta de un sideral pintor. Luego de una décima de segundos de una hipnosis pasajera, retomé mis desordenadas evocaciones para a Soledad:
- Comencé por un relato de Poe, de manera azarosa... EL ESCARABAJO DE ORO..., mientras leía e intentaba descubrir su compleja trama, veía a la sucesión de hechos como si yo mismo fuese el protagonista..., como si yo fuese algunos de esos tres tipos que extraían el tesoro oculto de antiguos piratas del Atlántico..., luego descubrí LA CAÍDA DE La CASA USHER..., sentía vividamente y muy dentro mío la ira de la tempestad..., sus relámpagos enceguecedores..., los truenos que demolían los tímpanos..., las puertas golpeadas por espíritus diabólicos... -Me senté nuevamente en mi silla frente a su escritorio para continuar.
– Esa noche del 20 de julio, mientras los yanquis caminaban sobre la Luna, según la TV norteamericana-argentina... y siendo alrededor de las 3.30 horas de la madrugada, me dispuse a leer el último relato de Poe... EL CUERVO..., en esos momentos tuve la aterradora sensación que mi cuerpo yacía inmovilizado sobre la cama... inmóvil, paralizado, muerto, te podría decir..., al tiempo que unos tenebrosos golpecitos en la ventana, me hicieron que sobresaltado, me dirigiera a ella para abrirla estrepitosamente, sin que nada ni nadie, estuviese afuera..., solo una fabulosa luna llena, blanquísima y resplandeciente y una brisa gélida, se abatieron sobre mi..., pero, mientras continuaba con la lectura, los golpecitos en la ventana, persistían... -
Callé bruscamente mi evocación, algo desproporcionada y dislocada. Había dejado de mirarla para poder concentrarme en mis recuerdos. Ya no estaba apoyada sobre el escritorio de roble. Rastreé la sala desconcertado. La descubrí sentada sobre el antepecho del ventanal. En el cuadro, infinitamente ígneo del ocaso del día, se recortaba su figura entre sombras y brillos celestiales. Ahí estaba,en medio mismo, rodeada de eternas, pero efímeras, a la vez, de siluetas cósmicas de tonos rojizos, naranjas, amarillos y violáceos del atardecer. Aquel paisaje único e irrpetible, hubiesen estimulado la imaginación y la creatividad hasta el embelezo transtornado por un paroxismo delirante , al mismo Cézanne. Con un sutil movimiento de su dedo índice sobre su reloj pulsera, me indicó la hora. Las 18, señalaba inexorable que la entrevista al gabinete psicopedagógico, había llegado a su fin.Antes de levantarme de la silla, volví a mirarla. Permanecía aún, sentada en el antepecho de la ventana. Sus atrapantes piernas blancas y abiertas..., me mostraban voluntariamente, el alma profunda de su diamante mitral de luz verdadera. Me aproximé a ella..., despacio, cauteloso y a medio paso de su cuerpo..., Soledad, sorpresivamente se abrazó a mi cuello. Me di cuenta, entonces, del convulsivo temblor de su pecho.























3 -
Soledad estaba espléndida esa tarde. Llevaba un vestido de falda muy corta, escotado, por su espalda, casi hasta la cintura, Caminaba con aire orgulloso. Los razgos distintivos de su persona, se acentuaban indeclinables. Su largo cabello oscuro, vaporoso, diría. Sus firmes ojos celestes-violetas. Sus senos redondos, levantados, revelaban la exhuberancia de su juventud. - ¿Te gusta mi solero rojo/comunista...? -Me preguntó con sonrisitas irónicas.
– Se la ve muy corta y divertida para jugar al bowling... -respondí sin muchos reflejos creativos.
Caminamos, casi sin sentido alguno, por la ciudad, en esa tarde de diciembre de 1972. Hasta que nos decidimos finalmente. Cruzando por el medio de la acera, entre coches que nos bocineaban histéricamente, saltando de vereda en vereda, burlándonos de todos y de todo. Nos dirijimos cdecididos, al salón de bowling. Allí nos reunimos con el resto del grupo. Jugamos un buen rato. Nadie exhibía mucha habilidad. Nos retiramos, entonces, hacia la mesa que estaba en un rincón del salón, justo al lado de un gran ventanal.
La ciudad estaba colmada esa tarde de verano. Siempre cuando se aproximan las “fiestas sagradas” de fin de año, la ciudad es copada por un cierto desenfreno voraz en el consumo de baratijas, cosas sin valor, solo por pretender mostrar un acto simpático (en apariencia) para que las personas se acepten aunque no se toleren el resto del año. Todo eso, en aquellos años ya me maliciaba a hipocresía y cinismo. No obstante, mi incierto parecer, la ciudad y el gentío se mostraban, sin la mas mínima actitud de replantearse una conducta que presumía, al menos en la realidad, como algo propio, surgido de la voluntad misma, por otra, un poco mas modesta, sencilla, y mas auténtica.Su voz agradable y directa, me extrajo de mis deshilachadas cavilaciones, al momento que me ponía una desmesurada y fría jarra de cerveza en mis manos.
– Menos mal que ya terminaste con la secundaria... -Dijo impasible, extrayendo un libro de su cartera. Me lo mostró. EL ENGRANAJE de Jean Paul Sartre.
– Es una obra de teatro..., lo estoy leyendo para entender y comprender cómo surgen, se desarrollan, crecen, viven y mueren los procesos de lucha revolucionaria. -Aseveró con una inflexión segura e intelectual.
- Te decía que por suerte terminaste ya la secundaria porque hace dos años, la Dirección me tenía harta con sus recomendaciones y sus sugerencias retorcidas, en que no te frecuentara tanto..., que solo hablara con vos por razones estrictamente escolares..., que no caminara por las calles céntricas con vos..., hasta me llegaron a plantear que nos vieron juntos en un bar tomando café, fumando y jugando a los naipes...-
Con un sobresalto, hizo silencio. Puso su honda mirada celeste-violácea en mis ojos. Una sonrisa fuerte y angelical,a la vez, le inundó el rostro enmarcado en el delgado cabello renegrido.
- Mirá..., cuando en 3er año me mandaron las viejas a tu gabinete psicopedagógico, era porque yo dibujaba estrellas rojas de cinco vértices en mis cuadernos... -Respondí en un intento de explicar nuevamente algo que ya se había dilucidado.
- Las viejas pretendían que dibujara vírgenes gordas e impolutas, recubiertas de oro y plata o cruces..., menos mal que di con vos.- –Notablemente sabías mucho mas que yo del CHE, de hendrix y de Poe... -le acredité incondicionalmente a su autoestima.
- Aún no se qué me ocurrió..., me deslumbraste, me apasionaste, aquella tarde en el gabinete, descubrir que ya conocías a tus 15 años, al CHE, a Hendriz, pero..., sobre todo a Poe... ¡AMO A POE! -Manifestó con tono encendido.
- ...me hubiese gustado, en aquél momento que continuaras hablando de tu lectura de Poe y las sensaciones que te producía... -Acotó con un tono agitado.
entonces le recordé:
- Vos sabés que en 3er año la profe de castellano, nos pidió que hiciéramos una redacción con forma y conttenido de cuento..., habíamos leído ya CUENTOS DE AMOR LOCURA Y DE MUERTE de Horacio Quiroga... -le contaba, sin dejar de mirarla.
- ...a mi se me ocurrió, algo así como intentar vincular o semejar literariamente a cada estación climatológica del año, con un períododo específico de nuestras vidas..., es decir, la primavera con nuestros primeros 25 años de vida, el verano, con nuestros primeros 25 años y únicos de juventud real, rebelde, desconstructiva y constructiva, a la vez, el otoño como los únicos 25 años de un espacio y un tiempo maduro y reflexivo y al invierno como un único y definitivo espacio de tiempo, sin medida alguna, con un carácter humillante, decrépito, patético y agónico... En verdad, a la idea la saqué de la Revolución francesa..., habían instaurado, tras abolir el calendario gregoriano, a las estaciones del año, con sus matices metereológicos, como meses del calendario revolucionario... Callé inesperadamente para detenerme, una vez mas en su mirada. Una espesa y furtiva lágrima iba rodando desde el rabillo de su ojos violetas, por sus pómulos pálidos y tan juveniles. - Tengo la oscura sensación que el trabajo que me acabás de contar, es como una cierta y precisa premonición..., si es que las premoniciones, son precisas y ciertas. -Concluyó con gravedad en su vox y en su rostro.
– Cuando llegaste a mi gabinete, tenías quince años y ahora dieciocho..., en aquél momento, yo tenía 27 y ahora 30..., es decir que vos sos la primavera y yo el verano...-Argumentó con gesto adusto.
Nos levantamos todos de la mesa. Afuera ya había oscurecido. El agobiante circular de personas, tras las compras navideñas, había cesado. Hacía un calor húmedo y opresivo. El monóxido del tráfico ciudadano, reinaba opulento en la atmósfera urbana. Los letreros luminosos de los comercios, iluminaban intermitentes en la “gran catedral” moderna del consumismo capitalista e insolidario. Nos saludamos con el resto del grupo de amigos en la vereda y sin mas, nos dispersamos.Soledad se quedó parada, inmóvil a mi lado. Simplemente, le devolví la mirada con un gesto indeciso y la tomé de su brazo cálido y suave. Caminamos sin objetivo alguno. Sin hablarnos, nos dimos cuenta que queríamos alejarnos del Centro de la ciudad..., ir hacia alguna plaza o al parque. Seguimos caminando en silencio y sin destino, siempre llevándola del brazo. Anduvimos así algún tiempo que ahora no se precisar. Al llegar a una plazoleta triste, melancólica pero, bien iluminada, justo en frente de una iglesia que me pareció reconocerla como la de La merced. Descendimos unos tres escalones y nos acercamos a la fuente, donde una ennegrecida Venus de bronce, derramaba agua por el cántaro ubicado por sobre su cabeza. Me sentía oprimido, algo nervioso. Su cara de líneas y volúmenes armoniosos, estéticamente sutiles, aristocráticos, estaban demudados por una emoción incontrolable que surcaba, indudablemente, por su espíritu y su consciencia.
- ¿Por qué no me contás algo mas de Poe y tus sensaciones...? -Preguntó sin mirarme, con vox sombría.
- Recuerdo haber leído hace como un año un poema de él..., LAS CAMPANAS DE PLATA... LAS CAMPANAS DE ORO... LAS CAMPANAS DE BRONCE..., LAS CAMPANAS DE HIERRO... -Le contesté algo cansado e inseguro.
– Soledad..., algo recuerdo de ese conjunto estremecedor de poemas... -Farfullé incierto.
– “...las campanas de plata cual mágica rima rúnica alegra los confines de la noche glacial..., las campanas de oro es un coro dulce, dulce que puebla la atmósfera toda..., son las campanas de bodas... Las campanas de bronce anuncian el peligro horrendo..., la campana de hierro que dobla y dobla e invita doliente al entierro...” -Abrumado dejé mi cabeza caer sobre su desnudo hombro.
- ¡...Soledad... Soledad...! –
Le susurré abatido al oído. Ella no contestó. Nerviosamente buscaba algo en su bolso. Extrajo de él un arma. Amartilló y sin titubear, me apuntó al corazón...
- ¡te mataré para que nadie te ame ni puedas amar a nadie...! -espetó con voz taciturna y oscurecida por la angustia.


















4 -
Soledad caminaba a mi lado. Su semblante lánguido, donde resaltaban delicadamente armoniosos, ojos,nariz, labios y mentón; reía mordaz y burlón de mis poemitas pretensiosamente eróticos, compilados de manera incoherentes, en vetustos y ajados cuadernos de la escuela. Habíamos convenido amistosamente, caminar por la ciudad. Nos reencontrábamos, luego de no saber nada de uno del otro, por espacio de tres meses. Sin acordarlo previamente, nos dirigimos hacia la Estación del ferrocarril. Allí había un gran bar-confitería, de un estilo victoriano decimonónico. Alguna vez, desde el siglo 19 y hasta mediados del siglo 20 el ferrocarril había pertenecido a la Corona británica. En ese lugar, las personas que llegaban ocasionalmente, no se detenían mucho tiempo. Se observaban en el andén, algunos pequeños grupos de personas, diseminados por aquí y allá. En algunos grupos, se veía distintivamente, la alegría de los que llegaban y los que esperaban, expresado tumultuosamente, en los abrazos deseados y ansiosamente guardados en el corazón. En otros grupos de personas, mas quietas, mas reposadas, pero, no menos compungidas por la inminencia de la “pequeña muerte” (como dicen los franceses) que es un abrazo de despedida. En el rostro de esas personas, la rictual marca de la congoja inconsolable, era, manifiestamente inocultable. Soledad y yo, nos ubicamos junto a una gran ventana, tan solo por el gusto compartido de observar las maniobras de los trenes, con ese monótono e incesante ir y venir por las vías. Nos divertíamos infaltiles, haciendo apuestas insignificantes porque los maleteros,se desplazaban tan vertiginosos, por el andén y entre las personas, con sus carros rodantes, repletos de valijas que no era extraño ni descabellado que al menor descuido voluntario o no, atropellarían a un niño o a un anciano.De pronto, inesperadamente, sonó ensordecedor en la Estación, un estampido; seguido de un alocado ¡ding, dong, ding, dong!!! de la campana. Se sumó, de forma simultánea y casi al unísono, el estridente y desarmonioso silbato del guarda, soplado con inusitada violencia. Agregándose, a tan caótico paisaje sonoro, el potente bramido del aullar de la bocina de la locomotora, anunciando histéricamente, la partida. Sin olvidar que por los altoparlantes, dispuestos en su mas alto grado de deciveles, también, hacían su aporte a aquél infierno de sonidos destemplados,propalando órdenes de alistarse para abordar la formación en tiempo y forma. Todo se transformó, en menos de un segundo, de la bucólica y distendida atmósfera del ferrocarril, en una estancia anárquica y surrealista. Las personas se dispersaban sin sentido alguno,como embuídos por una salvaje desesperación. Hombres, mujeres, niños, ancianos... y algunos perros, corrían, corrían, corrían..., Algunos muchachos, bastante desencajados, se trepaban al tren en movimiento y golpeaban la ventanilla, pretendiendo enloquecidamente, tomarle la mano a la mujer que desde adentro, golpeaba, a su vez, el cristal de la ventanilla. Otros, seguramente trastornados emocionalmente por la partida, corrían y corrían por el andén, al costado mismo del tren y que éste, al mismo tiempo, iba acelerando mas y mas su marcha. Otros se quedaban petrificados en el andén, mordiéndose los labios y con el rostro empapado en lágrimas... Los niños nada entendían, para ese entonces. Cuando el tren era una imperceptible lucecita roja en la oscuridad del horizonte nocturno, las personas que permanecían solidificadas en el andén y con una formación férrea desmaterializada ya en el horizonte nocturno, se reagrupaban, buscando y llevando a su lado, a niños y ancianos. Seguramente, de tal manera, que el inagotable sentimiento de
vacío y soledad, se hacía mas soportable, mas llevadero. En un silencio que semejaba en mucho al silencio y recogimiento de los funerales, cansina y dolorosamente, se dispusieron a abandonar la Estación del ferrocarril.En un momento que se hizo mágico en mi consciencia, el andén quedó en penumbras y absolutamente desierto de persona humana... Solo algún que otro perro vagabundo, raquítico y sin familia que lo protegiera, husmeaba entre los restos abandonados , vaya a saber uno qué, por el gentío.
Cuánta pesadumbre en aquella partida del tren. O¿Por qué ocurrirá de tal forma? ¿Por qué es tan distintos a los aeropuertos? Será que en ellos, el que sufre y padece el angustioso sentimiento de abandono, es el que se queda embarcado en el avión, viendo, a través de la escotilla, no sin desesperación que a medida que la aeronave, se aleja, tan solo porque así debe ser, de la pista y de las luces resplandecientes de la seguridad que brinda la superficie terrestre que se va diluyendo en la visión, va quedándose así, mas solo que nunca, con sus recuerdos a cuestas.
La espectral escena de la partida del tren, nos había sumido,a Soledad y a mi, en un silencio casi sepulcral, al cual nos abandonamos, sin ofrecer resistencia alguna. Por un momento me figuré que todo ese escenario, el “gran teatro de la vida” como le llaman, representaba filedignamente, al angustioso temor, al mas profundo de los pánicos que es el sentimiento de finitud y que sencillamente es la muerte misma. En ese mismo momento, me di cuenta que tal cavilación, anidaba objetiva en mi consciencia y sentí un frío húmedo en mi espina. ¡Sería éste, el efecto último de ingresar en la dimensión ineludible de una profunda consciencia reflexiva?
Como volviendo en mi, tras una ausencia infinita, deposité nuevamente mi mirada cansada a Soledad. Allí estaba, con sus brazos apoyados sobre la mesa y sus Ojos violetas, enigmáticos y sensuales.
- Estaba dispuesta a matarte aquella tarde... -Me dijo inmutable, provocándome un inesperado sobrecogimiento.
– Hoy estoy segura que fue una pasajera crisis de locura..., estoy segura que ya ha pasado, siento que ya no queda rastro alguno de ella..., estoy aquí en este bar con vos, viendo los trenes partir y cómo la angustia y la desesperación, demuele a las personas cuando alguien amado, querido, decide partir.. voluntaria o involuntariamente y... ¡desaparece...! -
bajó tenue su mirada y con el característico y personal movimiento de su cabeza, se quitó un lacio y bello mechón de cabellos de su ojo izquierdo. Abrió su bolso, sacó un libro y lo depositó en mis manos. LA NAUSÉE/Jean Paul Sartre. Leí en su portada.
- Quiero que lo leas. . ., lo escribió en 1946..., en estos tiempos, he sentido que la existencia vacua de los objetos..., la de los hombres sin escencia y por ende, sin existencia. . ., o de aquellos que simplemente existen y que no construyen su escencia, su mundo, su universo... y que a tal misión personalísima, la abandonan en las enlodadas manos de milicos cobardes y torturadores, en los curas abusadores de niños, en sindicalistas alcahuetes y ladrones, en políticos ladinos, advenedizos, traperos traidores de la Democracia y del Pueblo..., ¡tenemos que hacer la Historia! -Espetó virulenta y con el rostro enrojecido de furia.
Por primera vez, en tres años, la había visto tan desencajada pero, tan segura de lo que afirmaba.Puse mi silla a su costado. Las luces del andén, eran a esa altura de la noche, inundada por una bruma sorpresiva, mortecinas y melancólicamente trágicas. La tomé de las manos, estaban muy cálidas y suaves. Soledad apretó mis manos, angustiada, desbordada por la emoción y las puso con ternura en sus senos. Continúo hablando, sin quitar mis manos de sus pechos, sin desviar su mirada violácea, descolocada y colérica, de la mía.
- ¿Es que a este país y a esta sociedad del 3er Mundo, no le basta que yo haya cursado y terminado dos carreras universitarias...? ¡..que nada les importe, solo su frívolo y consumista forma de encarar la vida..! ¡..que los curas pederastas se entrometan con mi sexo y mis ganas de coger y que me cojan..! ¡..que la poli, viles empleados públicos, me hayan manoseado el culo y la concha cuando me tiraron al suelo en una asamblea del centro de estudiante..! ¡..que los militares cobardes y cagones y que obtuvieron sus “estrellas” en guerras de escritorios o torturando estudiantes u obreros..! ¡..que los políticos inservinles, inútiles e incapaces, gobiernen con tan descomunal desvergüenza, robando y mintiendo impúdicamente..! ¡..que los burócratas sindicales, se pasen por el forro de los huevos al sacrificio diario de los laburantes, nuevos esclavizados del siglo XX, en los acuerdos subrepticios y malvados con los empresarios puercos ladrones..! ¡..qué mas quieren esos mierdas..? ¿usarnos como condones? - Hundió su cara en mi, inmersa en un llanto mortificado que la hundía sin remedio en el agujero del desconsuelo.
- Camilo..., he comenzado a militar en una célula “guevarista por la liberación nacional”... - .- me dijo con un alborozamiento frenético y estremecido.





















5 -
Les había dado las indicaciones, lo mas preciso posible, de cómo llegar hasta el departamento de la calle Independencia al 500, a mis compañeros.La tarde, templada y agradable, invitaba solícitamente a discurrir, a disfrutar o por mas no sea un momento, de un paseo urbano. Sin pensarlo mucho, así, de repente, me dispuse a caminar sin rumbo predeterminado. Guiado por las sensaciones involuntarias e instintivas, encaré el habitual sendero de cemento que recorría para ir hasta el departamento de Soledad.
– ¡Está bueno el otoñito...! - me dije en voz alta.
Di una vueltas alrededor de la Plaza Central. Su césped, semejante a una eterna alfombra biológica,me había atraído siempre. Igualmente su arboleda, aunque no supiera, ni si quiera de uno de los ejemplares arbóreos, el nombre que distinguía a uno del otro. Mi condición de inexperto en botánica, no me produjo, ni remordimientos ni pensamientos o sensaciones culpógenas. Sencillamente me confesaba un ignorante en la materia, lo verdaderamente placentero era lo bueno y saludable y que aún sigue siendo, disfrutar, gozar a mas no poder, el verde aroma de la naturaleza. No posee incidencia alguna, conocer la tipificación nomenclada o enumeración de los vegetales que nos rodean y que muchas veces, mutilamos o desvastamos. Un pájaro sobrevolando en el cielo, es tan solo un pájaro volando, al igual que otro que posa sobre la rama de un árbol, es solo otro pájaro. Una nube solitaria, es solo eso, una nube solitaria. Una masa de nubes embravecidas, turbulentas, eso suele ser una tempestad que tiene como único y definitivo fin, ser nada mas que una tormenta de lluvia y viento. Todas las cosas que nos rodean, sencilla y modestamente, son. No solicitan autorización al Estado, a los Gobiernos, al clero y mucho menos, a los militares, para ser.
- ¡Por qué nos gobierna el miedo y el pánico cuando sentimos que debemos y queremos ser y de tal modo, así lo decidimos? – indagué con desmedidas aspiraciones filosófica.
Si vemos un árbol, le instruimos un nombre para diferenciarlo de otro árbol. Si vemos otro árbol, le asignamos un número para distinguir el conjunto de árboles. (monte, bosque, selva, etc. etc) Así nos comportamos para ser un hombre mas. Dándole nombres y números, a las cosas y a los seres, sin si quiera estar advertidos que no lo precisan para existir y ser y que jamás serán conscientes de tal necesidad ya que tal necesidad, no es una virtud divina. La virtud real y axiológica es SER, sin reflexionar QUÉ SER.
Hoy y en las horas presentes, mediocres y sin futuro,de ciudadanos “readaptados” (derrotados) aún no logramos quitarnos de nuestra espoleada vida, a toda esa caterba de milicos cobardes torturadores y curas peredastas, enseñoreados en nombre del “ser nacional” y de los “sagrados y altos intereses de la nación” y por supuesto, también, para profundizar la decadencia civil y humana, en la que nos sumergimos mas y mas, día a día..., nos ametrallan, nos bombardean con declamaciones efusivas y fervorosas, mediante radio y TV, la “Democracia representativa”, es decir..., los piojos resucitados envestidos de Senadores, Diputados,señorones inútiles y mentirosos de la Justicia servil y mendicante, del gobierno de turno, Funcionarios públicos que realmente son y actúan cínicamente como comisarios políticos de banqueros trasnacionales; sin obviar ingenuamente al periodismo oficialista, que son tan solo meros profiláxticos sépticos de viles y corrompidos intereses. Todo ello y mucho mas, es el espasmo residual en que me ahogo y que no es nada mas que la retroalimentación de un resentimiento y un rencor que se manifiesta crónicamente cuando evoco aquellosmomentos de hace 30 años; haciendo fluir sobre mi razocinio y mi corazón, un pirrónico sentimiento de frustración no revertible.
Si hubiésemos creído,de forma alternativa, tan si quiera, pero, sólida y convictivamente en el budismo Zen; habríamos observado a la realidad, tal cual era. Vimos en ella, lo que sin pensarlo demasiado, qusimos ver, y no era mas que una fabulación evidente e incontrastable, mal entrazada de la misma, para aplicarle nuestra propia solución fundada en ingrávidos e ingenuos ideales desorientados de Justicia Social.
- ¡Si hubiésemos visto al “Viejo” tal cual como era! ¡Un milico burgués, anticomunista..., un real sátrapa decrépito! ¡Y que el “cerco” no era mas que nuestra “evaluación política” que fabulaba esquizofrénica, en un mar de acciones y contradicciones perturbadas, transtornadas y sin juicio de realidad, alterado, incorrecto y adolescente...!- - A pesar de las intensas lecturas y reflexiones de la teoría marxista-leninista, de la teología de la liberación, de la revolución cubana, del foquismo...,etc. etc.- pienso hoy.
- ¿Era coherente creer, tener fe, entonces, en un Pueblo desapegado a los valores profundos como la solidaridad y los desinteresados e incondicionales lazos de hermandad?-
El sentimiento encarnado que hoy experimento, de fracaso y de derrota irrevocable y permanente (que en el mismo instante que lo pienso, lo vocifero y lo escribo, hay innumerables compañeros que lo callan lo ocultan o lo han “negociado” con la institucionalidad representativa...) me retorna, arrastrado de los pelos, ,a esos días y noches de hace 30 años, cuando nos creíamos ser “padres de los pobres”..., como una forma, como una manera paradojal de un ridículo tics de un extravagante bigornio del presente, y huir, así sin mas, sin destino alguno, de los días cobardes y confortables del posmodernismo del siglo XXI.
Es por eso que con insigne candidez, busco a los árboles para abrazarme a ellos con incondicionalidad e inclaudicable fervor.
- ¡¡¡Ellos... nacen, viven y mueren erectos!!!-
La calle Independencia, nace en el Centro mismo de la ciudad.La cirscundan en su contradictorio nacimiento, la Plaza Central de la ciudad, el Cabildo histórico y la estentórea Catedral. Es extraño, por lo menos, su nacimiento porque no hay relación congruente entre su denominación, INDEPENDENCIA con el Cabildo histórico, reservorio putrefacto de traidores y torturas y mucho menos con la Catedral obispal, construída a base de latigazos, apaleaduras, y con una múltiple y diversa gama de crímenes aberrantes del Santo Oficio católico..., castigos “ejemplificadores” contra seres humanos; los cuales pagaron con semejante precio, la “invirtud” de ser, sencillamente, pueblos originarios de estas latitudes planetarias.
El sentido del tránsito, era de norte a sur.
– Del alba hacia la oscuridad - profetizaba Soledad.
No obstante, a ella le gustaba vivir sobre la calle Independencia.
– Es todo un destino simbólico... - me referenciaba, cuando evocaba su calle Independencia.
Trasponiendo las tres primeras manzanas de la calle Independencia, sitios éstos, entre otros que el Poder celestial y clerical, se lo apropió, con el solo fundamento de haber sido la Cruz quien “defendió” de “incivilizados” ataques asesinos de los salvajes paganos, que habitaban desde antiguos siglos la región, a la “lábil” Espada, descubridora, colonizadora y evangelizadora, además. Con el devenir de los tiempos, esos sectores “celestiales” quedaron en el medio mismo de la civilización urbana y por consiguiente, tales inmuebles, alcanzaron, en estos días, un incalculable valor pecuniario en el negocio inmobiliario.Saliendo ya, de esa valiosísima, en ($$$$$$) católica, disciplinada y “austeramente monacal”; calle Independencia (¡la calle que paseé durante 7 años con Soledad!) va adquiriendo un aspecto de barrio burgués, pacato y displicente. No bien, cruzamos el Boulevard San juan, rumbo al sur y al departamento de Soledad; las casonas de estilo neocolonial, decoradas de manera ambiciosa, de dudoso gusto estético, con costosos mármoles, de diversas tonalidades (desaparecidas en el presente, por el accionar indolente de las empresas constructoras, depredadoras siniestras del patrimonio arquitectónico de la ciudad, debido a su voraz y patológico sentido de los “buenos negocios inmobiliarios” y en desembozada complicidad criminal con Funcionarios públicos, contradictoriamente encriptados en las áreas del Estado formuladas para la organización y el contralor del desarrollo urbanístico de la ciudad) se entremezclaban con modernas torres de departamentos que comenzaron a construirse en los primeros años de la década de los 70. Este sector de la ciudad, fue habitado desde sus albores, por Funcionarios públicos, Magistrados de la Corte, profesionales liberales y algún que otro comerciante o empresario “exitoso”, sin dejar de lado, a los “pequeñitos burgueses”, empleados jerárquicos de la administración pública.
- Lindo barrio - deduje en mi paseo aunque me reconvine por mis calificaciones radicalizadas.
Me gustaban sus añosos árboles, elevándose frondosos y dignos desde el borde mismo de la acera. Sus veredas anchas, cuidadas y cómodas, invitaban, sin mas, a proseguir paseando en esa tarde de un insinuado otoño, absorto en mis desordenados pensamientos, producto de una decidida voluntad, aplicada a ignorar, sin mas, a casi todo lo que me rodeaba (transeúntes,automóviles,comercios, malabaristas, basura callejera, mujeres provocativas y sospechosas de vacuidad, hombres disfrazados de importantes con sedosas corbatas de colores mustios y de maletín, mirando constantemente su reloj..., etc. Etc.) nada de eso, frívolo y superfluo, me anulaba la firme voluntad de la indiferencia. Observaba con original atención, a los murciélagos colgados de las cornisas, a una paloma posada en una cruz de algún templo y a unos 50 m o mas de altura.
- ¡Qué destino cruel y desdichado el de la humanidad! - pensé, sintiéndome un idiota.
No solamente no podíamos ser en plenitud sino que también, no disponíamos de nuestra Libertad para hacer y estar, donde verdaderamente deseáramos. Vivimos en comunidad tan solo por el espanto a no ser libres. Nos alojamos en disociadas e invivibles sociedades, por el hecho de no soportar con estoicidad, la soledad que no es nada mas que nuestra propia consciencia que nos dice indubitable, quiénes somos en realidad. No escuchar, no disponerle atención considerada a nuestra voz interna, eso es el miedo profundo, mimetizado como gregaridad. No podemos ser autónomos ni soberanos de nuestro paupérrimo existir; el Estado, los Gobiernos hipócritas, la Santa Iglesia, infectada de pederastía y un ejército millonario de serviles, nos imponen leyes, mandamientos, ordenanzas que si tuviesen oportunidad, cabal y reflexiva, seguramente se alzarían contumaces hacia tales disposiciones, presuntivas del Derecho. Esas leyes perversas e insanas, les permiten la “vida holgada” a un grupúsculo de políticos fabuladores, curas socarrones y reblandecidos de orgías, empresarios evasores de toda imposición tributaria del Estado para la atención debida hacia los mas desprotegidos y que abultan sus billeteras, su cuentas bancarias en el extranjero con el latrocinio constante y cotidiano al proletariado, sojuzdado por la urgencia de sobrevivir, a cualquier precio; aunque este signifique, la mutilación irreversible de la Libertad de elegir soberanamente. Me sobresalté cuando un poli cruzó por mi costado, echándome una mirada con ojos inocultablemente torvos de borracho maldito. Su uniforme azul, descolorido por la suciedad, por grandes manchas de grasa oscura o algo así como si viviera y durmiera en un basural, sin quitárselo, si quiera, por una vez en el día. Su voluminoso vientre, me hizo deducir de sus dificultades para emprender una repentina carrera. Todo en ese poli era detestable. Su caminar de porcino senil, pero, siempre vivo y dispuesto a dar el zarpazo ladino. Vi que el arma reglamentaria la llevaba encajada en el cinto de sostenerse los pantalones. El cerdo azul, también posicionaba con su mano izquierda, una escopeta de caño recortado, amenazante, simulando con perversa actitud y que en cualquier momento y ante alguna circunstancia, presuminlemente adversa para él, no trepidaría en dispararla, sin mas.
Por unos segundos, nos miramos, nos estudiamos intentando relevar las intenciones de cada uno.
– Somos de bandos diferentes. - concluí para mis adentros.
El poli, se dio cuenta al instante de ello. Para quebrar ese muro intangible y psicológico del momento, cuando uno está por delante del enemigo mas cruel y sanguinario, me marqué con el dedo índice derecho, mi muñeca izquierda. El “terror azul” interpretó correctamente mi gesto. Levantó su mano derecha con sus cinco dedos expandidos y levantados. Tras el intercambio gestual con el poli, ámbos proseguimos nuestro destino.
Continué caminando hacia el departamento de Soledad y reparé en dos circunstancias. La primera, era que como de costumbre, me adelantaba, sin causa alguna, a los encuentros acordados. La segunda, era que aquél suceso con el poli, me había dejado un regusto a azufre en la boca y un malestar ansioso, angustiante y con un reconocible carácter premonitorio.





6 –
‘ Allí abajo, bien abajo en la Vida,la tragedia ordinaria de lo cotidiano,me hace rechinar los dientes pronunciando tu abandonista nombre.“Córdova... Córdova... Córdova...”.En los días&las nochessin horizontes libertarios,por encima de tus falsarios adoquinesque estrangulan pasos en el Cabildode la Central Plaza,pasea la Señora Vulgaridad con sus ojos de reloj policial. Descreo ferviente&ardoroso en tu oligoide Revolución,te sonríes contumaz hacia tu criminal costado Derechocon tu áurea de sermón divino,sobre el cementerio de la militante Idealidad juvenil.Me infundes ineluctables e infectadas penas tu recargada inepcia moral,el percibir tu Universo civil aprisionadopor el ácido&fétido río católico&pederasta convirtiendo en Campos Clandestinos de Detención a nuestros ojos&oídos.Me apartas hacia tus mediterráneas márgenes, donde se enseñorea empavonadoEl militar argentino y exterminador.me sitúas en el centro de tu transacción reformista&doctoraly ni siquiera eres solidaria con la desangrada Liberación,trocando los 29 de mayo en amnesia religiosa, para no continuar con su ejemplo.Te llevo entre mis dientes ralentadoscon el único y definitivo fin que sangres&expirespara que redescubras la protección benefactora de la regurgitacióndel dióxido cultural&castigador de tu Dios civilmente descomprometido.En tu siniestro juego democráticoDe consentido infante sodomizado,se ocultan recalcitrantes e idiotasentre tus siete insanas letras fabuladaslos que intentan sustentar tu representativo cinismo Constitucional.Sé que cobarde has entregado tus sietes conscientes banderasal populachero consumo de baratijas capitalistas y orientales,dándote insanables ínfulas presuntuosasde turística ciudad decadentede cinco estrellas.Ya no te deseo más en mi retardada vida,confieso ahora y por única vez...que por vos confié y me di a la lucha obrero / estudiantil,y que hoy sos solo una mascarada sombría con telefonía celular.Es cierto que ya no seremos ni tan siquiera solamente buenos amigosy que sobrellevar la derrota de los sueños secuestrados, desaparecidos y fusilados...,Siempre será más digno que exhibir&propagar tu delirio místico.Cobijaste bajo tu tosca silueta democrática, representativa y federalA tus Generales violadores de madresy con vileza alejaste a la exclusión a mis mas próximos semejantesque Trabajaron la vida por una patriótica Esperanza desprovista de toda vaghería.Hoy he decidido con terrorista firmezasituarme en opuesta vereda,ya que desde la tuya, tus Instituciones exhiben la V dental de los salvajes consumidoresdel looks neoliberal exitoso y triunfador.y aquí en ésta, donde yo transito, despliego tu nombrecon la B labial de la Revolucionaria y Liberada CORDOBA.
- Tan seguro y convencido estoy que éste es tu sentimiento y pensamiento de hoy..., ¡Soledad...! -
7 -
Por influencia espiritual y literaria de mi madre, tenía por costumbre llevar entre mis cosas algún libro de cuentos, poesía o novela que en muchas oportunidades, por las prolongadas y tediosas espera del transporte público, me obligaba a distender, esecruel y esclavizante maltrato urbano, con la provechosa y fructífera lectura. En esos días, había tomado como prioridad, la obra de Guy de maupassant. Me había detenido en su relato acerca del parricidio. De allí tomé prestado el argumento para defender mi postura, en relación de producir, sin mas, por parte de la Organización, el parricidio psicológico, moral y político, contra “El Viejo”. Restaban no menos de 15 minutos para el reencuentro. Aproveché ese momento para echarle una releída al relato de Maupassant.
– Es hábil y lúcido el alegato defensivo del abogado del parricida - reflexioné tras releer el cuento.
“siempre me infiere que la locura está presente en un acto de parricidio”, alegaba el jurista. Prosigue el letrado: “Imaginé que era imposible sostener que a los parricidas les mueva otra intención, como por ejemplo, el cariño desdeñado, rechazado y no la locura misma”- -¿Cómo puede un hijo levantar su mano criminal contra aquellos padres que no tan solo engendraron su vida sino que le brindaron hogar confortable, comida, educación, cultura y hasta un trabajo para su sustento futuro; tan solo por haber sido abandonado a su suerte providencial”. Abundó concluyente en su fundación filosófica-jurídica, en la exposición defensiva el contradictor. A esa altura del magistral relato de Maupassant, evoqué y asocié ciertas enseñanzas del hogar y de la escuela, en relación a que la Patria, es madre y padre, a la vez. Sin embargo, estaba nítidamente expuesto, tanto Soledad, Raquel, Alfredo, yo y muchos mas de nuestra generación que verdaderamente éramos un nuevo y joven estorbo para la Patria o en el peor de los casos, para la gerontocrasia corrupta y cínica que encarnaban a las instituciones que nos rigen (tutelan) hasta nuestros días.Todos nosotros, al igual que el parricida comunero de Maupassant, habíamos decidido provocar y producir una transformación social mas justa, mas equitativa, mas vivible, mas respirable; en nuestro hogar, la Patria.¡¡¡Nada,absolutamente nada debíamos a geronte alguno!!! La vida, el alimento, la educación, la cultura, el trabajo, no son éstos, elementos graciosos y filantrópicos, heredados de una generación a otra sino un Derecho inalterable, inalienable, por el único y definitivo motivo de haber nacido y estar vivos aquí, en esta tierra y en esta Patria. - ¡Nosotros debíamos pensar en el argumento del abogado del parricida! - pensé obstinadamente. - ¡Es hora y momento que lo hagamos! - me repetía pertinaz. El abogado sostenía en el relato de Maupasssant que:
“El incendio es un principio y el asesinato, un método muy sencillo”.
A la veraz, pero..., relativa luz de las interpretaciones, se podría observar, un significativo trasfondo reaccionario en la argüidad filosófica, jurídica y política del abogado. Ya que elabora, inversamente desproporcionada, a las razones reales y profundas del parricida, una defensa jurídica que si bien, en algún importante grado, favorece y beneficia objetivamente al parricida, pero que sin embargo, con impúdico rostro, concluye en su alegato defensivo, en la cuestión de fondo, con una cínica consolidación de la fuerza autoritaria del Estado conservador de privilegios de la clase dominante, en abierto y desembozado desmedro de las clases populares.
A este argumento del “status quo”, ejercido cínicamente desde el Poder dictatorial de milicos, curas y dirigentes políticos corruptos, se consolidó como un sólido elemento, entre otros, en el cuerpo jurídico de la nación, para la sanguinaria y genocida represión política contra la juventud revolucionaria. Solo porque ésta, presa de la “locura”, del “delirio paranoico” (fundamentalismo antidemocrático o por lo menos, una profunda e irrestricta descreencia en los supuestos valores constitucionales morales-éticos-políticos-jurídicos de la República...) osó levantar su mano “criminal” contra la “Privilegiatura paternalista” que hasta nuestros días, continúan empotrados en los muros mohosos de la “Democracia representativa”. “un hombre robado, mata, un hombre deshonrado, mata” sostenía resentido, aún sin dudar, el parricida de Maupassant. Fue en ese momento que elaboré, con una cierta solvencia, a mi fundamento.
– Habíamos sido deshonrados, rechazados, ignorados...por “Viejos” ladinos y mentirosos. Era la hora del parricidio... - sostuve en mis reflexiones.
- ¡De nada servía buscar un diálogo político con la jerontocrasia, entregada desde siempre a los placeres obscenos de las frivolidades y mundanidades del Poder! - me exhalté vibrante con este pensamiento
En ese instante, me di cuenta que había hallado un elemento mas o menos interesante para defendermi postura, con el argumento del parricida de Maupassant.
-El abandono, el desdén, el menoscabo, el cariño rechazado por una acción pensada y llevada a cabo por sus progenitores; había sido el germen, patológico sí, pero liberador..., la causal inexcusable, imposible de superar, de reflexionarla, la que lo llevó, al parricida, amatar esa noche, con la mirada enceguecida con la sanguinolencia del odio y el rencor del que es abandonado con vileza solamente por ser una prueba objetiva de la cobardía, de la moral escindida de burgueses temerosos.– La idea era que teníamos y debíamos romper todo vínculo con “El Viejo”. El pensamiento del parricidio político, era, si se quiere delirado y perturbado. Empero, “El Viejo” precisó, en su irreversible descenso al infierno de su decrepitud, a los jóvenes utópicos, soñadores y luchadores por otro mundo posible y mejor, para darse su último baño de inmersión, en el cieno de las fétidas aguas de la “Democracia representativa” autóctona. La retribución moral y espiritual de los políticos de la patria, incluido “El Viejo”, a los jóvenes soñadores, fue en absolutos términos materiales, el garrote impune de la represión homicida (¡hizo tronar el escarmiento!). Presioné el portero eléctrico del 5º B de la calle Independencia y la voz delicada de Raquel, me invitó con alegría:
- ¡¡¡Subí que te hemos estado esperando!!! -
Cuando ingresé al ascensor y tras cerrar la puerta tijera, sentí en todo mi cuerpo, la angustiosa y desconsolada sensación de una ominosa y aplastante derrota.Descendí del ascensor, caminé por el pasillo oscuro, no encendí la luz, ya conocía con ciega precisión, el lugar. Escuché la música que se filtraba por la puerta entreabierta, la empujé y saludé con un ridículo y pomposo:
- ¡¡¡Hola camaradas!!! - A Alfredo lo vi sentado en su rincón predilecto, sobre un gran y desvencijado almohadón, a modo de un rajá oriental, venido a menos. Su largo y rizado pelo castaño, le caía sobre su espalda y le daban un aire de místico pensador. Sus ojos grises, me saludaron con alegría. En un momento fugaz, desplegó del almohadón, su 1.90 m. De altura y salió a mi encuentro con su abrazo caluroso. Entre risas de bienvenida, me extendió el mate amargo y su porro. A ámbos elementos, los tomé con beneplácito.
- Estoy enfrascado en “El Hombre Rebelde” de Camus... - Me comentó con entusiasmo. – No logro descifrarlo..., hay dos elementos que razona Camus para criticar a eso que “el fin justifica los medios” y a Marx..., “si un fin justo necesita de medios injustos, no es un fin justo”... - dijo con voluntarioso ímpetu, arrojando el volumen sobre el sillón de cuero rojo.
- ¡Qué bueno que hayas llegado temprano, loco! - prosiguió con entusiasmo. – Hay muchas cosas que definir esta noche... - argulló, mientras yo le daba al amargo y al porrito.
Alfredo me miró a los ojos y describió con aplomo su pensamiento:
- Creo que estamos viviendo un momento de gloria en Argentina. Tenemos un alto grado de seguridad que “El Viejo”, va a acceder favorablemente a nuestra pocisión... - Alfredo continuó con convicción: - Debemos asumir concretament en abandonar la lucha partidaria e involucrarnos con todos aquellos sectores que piensan en la Liberación popular como único camino revolucionario... – - Tenemos que militar para convencer y sumar a los estudiantes y a los laburantes, para desarrollar acciones concretas..., en el deber de intentar construir un Frente de Liberación Nacional..., revolucionario y popular y demostrarle al “Viejo” que somos capaces de conducir al “Movimiento”... - manifestó con evidente entusiasmo. Sin dar ninguna respuesta, favorable o contraria, a aquellas aseveraciones, le arrebaté el mate de su mano ya que había permanecido mucho tiempo sin devolvérmelo,le vacié su gastada yerba y luego de rehacerlo, comenzamos una nueva sesión de amargos. Alfredo se encaminó hacia el tocadisco y colocó en él a Bob Dylan “The Times They Are A-Changin”. Luego se reubicó en su rincón y en su almohadón, mientras le alcanzaba un amargo. Hacía algo mas de unas semanas que Alfredo y Raquel cohabitaban con Soledad en el departamento. Al extravagante mobiliario habían aportado dos grandes retratos realizados por ello en carbonilla de Cristo y del Ché Guevara. Ante semejantes presencias tutelares, me enfrasqué con Alfredo, en una eterna teorización pretensiosa acerca de la “teología de la Liberación”. Debate éste, al cual, hice todos los intentos que se me ocurrieron para evitarlo.
Alfredo creía convictivamente en ese camino.
– Los desclasados, los desestructurados de la cultura, la política, la economía son cristianos y obreros sin fábricas y ni qué hablar de los peones rurales, obreros y cristianos sin tierra para laburar y sustentarse... - argüía fervoroso. – Ahí está el principio del camino revolucionario..., es totalmente posible Cristo y Marx - concluía, sin mas. - Ellos, el pueblo, son ciegos y fervientes militantes de siempre y para siempre del “Viejo” - presumía férreamente.
- ¡¡¡Es que allí está el problema central Alfredo!!! - le repliqué bien seguro de mi conclusión. - ¡¡¡No necesariamente los adeptos del “Viejo” deben ser cristianos y desclasados!!! - sostuve con seriedad. – Alfredo..., con ese pensamiento y esa postura, se está excluyendo a los que no son ni cristianos ni desestructurados...; a los que como yo, creemos, con alguna base mas o menos acertada, en que con la iglesia y muchos de sus fieles, no se puede contar... o que no deberíamos contar.- -Presiento, Alfredo que en algún momento nos caerá encima su espasmódica vocación de fieles servidores al sistema.- -Estoy mas o menos seguro, Alfredo que tan solo un minúsculo número de ellos, se adherirán a la militancia revolucionaria.- -Alfredo, “El Viejo” ha construido un altar de brujos que se parece en todo al stalinismo...,lo controlan todo y la gran mayoría del pueblo cristiano y católico está con ellos..., por pánico o por conveniencia..., por supervivencia o... ¡o qué se yo..!- Alfredo me observó fijamente con sus ojos grises. Nada me respondió.Levantó el libro de Camus del sillón y en medio del humo del porro, continuó con su lectura.Antes de levantarme del piso, en donde me hallaba sentado para dirigirme al cuarto de baño,le recomendé “El engranaje” de Sartre, una obra de teatro que me había regalado Soledad hacía un año atrás. - Este país, esta cosa a la que le llaman “Nación”, sus instituciones, su iglesia, sus dirigentes, no son nuestros... Mucho menos la renta nacional... ¡¡¡Hay que destruirlos Alfredo!!! -Salí de la sala y me dirigí al cuarto de baño. Abrí la puerta y me encontré con Raquel que se hallaba sumergida dentro de la bañadera. Me sonrió con sincera simpatía. Su largo y enrizado cabello rojizo, caían empapados sobre su rostro. Sus ojos rasgados y aceitunados, su nariz de inocultables ancestros semitas-árabes, su cutis satinado, sus mejillas ruborizadas levemente, sus labios encendidos, carnosos y delicados, daban forma y figura a unos de los rostros mas candorosos y sensuales que había conocido hasta ese momento. Me aproximé hasta la bañera y nos dimos un abrazo eterno de hermandad.El cuarto de baño no presentaba un aspecto convencional, toallas y toallones hechos un revoltijo, colgaban de un perchero de oficina.Los cerámicos de color rosados,armonizaban antojadizamente con el color de los corpiños y bombachas desparramados desprejuiciadamente sobre la mampara de aluminio. Raquel me miraba con sus ojos tan verdes como los bosques de cualquier región del planeta, reía desvergonzada.Al principio no entendí por qué, luego me dí cuenta.SE reía emitiendo algunos chilliditos porque yo orinaba como las mujeres, sentado en el inodoro.
Raquel se hundió en la bañera y sin hacer gesto alguno, me observó que mi mirada se había detenido en sus senos abundantes que emergían de la espuma con sus pezones inflamados, plenos y henchidos de vida en un cuerpo flexible y delgado. Luego se irguió totalmente y dirigiéndose a mi con voz honda y seria, a la vez, me preguntó:
- ¿Te has reencontrado ya con Soledad? - - ¡No! - le respondí mientras me cerraba el cierre del pantalón. - La pasó mal con los milicos... - continuó Raquel. – Es una mina bárbara..., su militancia es un ejemplo para todos nosotros - afirmó sin dubitación.
- ¿vos sabés que la tiraron a la “parrilla” y la “trabajaron” con los cables... para que contara qué planes teníamos...? – Los cerdos de mierda querían saber si nos íbamos a Tucumán o al Gran Buenos Aires... - - En realidad es poco lo que tenemos, apenas un grupito de cinco... Está muy duro para convencer que hay que “limpiar” al séquito de brujos del “Viejo”... -
Imprevistamente Raquel hizo silencio y me miró con firmeza. Me senté en el videt y me dispuse a expresarle mi parecer.
- Es necesario, es imprescindible que “El Viejo” también caiga... - comencé con alguna tibieza. – Cuando se lo plantee a Alfredo, se que me va a mandar a la mierda...- -Hace unos momentos ya algo le adelanté... -- ¡¡¡a ese viejo de mierda nada le debemos!!! –
- ¡¡¡Todo por el contrario, es él quien nos debe su “retorno”!!! - le fundamenté a Raquel con el tono de voz bastante desajustado. - Estoy convencido, Raquel que no va a ser posible constituir ningún Frente con los cristianos, con los marxistas, con “El Viejo” y la Santa... - insistí con vehemencia.
- ¡Plantealo en la reunión! - me contestó Raquel saliendo de la bañera. Cuando pasó desnuda a mi lado, se detuvo frente a mi, me acarició suavemente mi despoblada barba y se fue envuelta en una toalla, dando unos saltitos hasta donde estaba Alfredo. Tras ella me dirigí al living en donde Alfredo continuaba sentado en su almohadón leyendo a Albert Camus. En su mano izquierda tenía la pipa de raíz de brezo que le habíamos regalado en su último cumpleaños. La había cargado con picadura de marihuana y realmente se lo veía muy concentrado y a gusto. Fugazmente observé que sus nostalgiosos ojos grises, miraban con ternura a Raquel, pero, no con la tibieza con que se mira a un ser amado de carne y hueso sino como a un antiguo y dulce recuerdo. Para mi, tanto Raquel como Alfredo, eran seres preciosos. Él era la condensación insoslayable de una nueva realidad imposible y la firme y sostenida decisión de ser y hacer donde todo era pretérito y yermo. Raquel, por su lado, era la Poesía tierna y desgarrada que un día mis ojos descubrieron en un deshojado libro de Miguel Hernández, arrojado con indolente desprecio al hueco de los desperdicios...
‘ LOS COBARDES
Hombres veo que de hombressólo tienen, sólo gastanel parecer y el cigarro,el pantalón y la barba.En el corazón son liebres,gallinas en las entrañas,galgos de rápido vientre,que en épocas de paz ladrany en épocas de cañonesdesaparecen del mapa.
Estos hombres, estas liebres,comisarios de la alarma,cuando escuchan a cien leguasel estruendo de las balas,con singular heroísmoa la carrera se lanzan,se les alborota el ano,el pelo se les espanta.Valientemente se esconden,gallardamente se escapandel campo de los peligrosestas fugitivas cacas,que me duelen hace tiempoen los cojones del alma...
Antes de sentarme en el sillón rojo, me adelanté hasta el tocadisco y quité de él, al gastado LP de Dylan y coloqué mi última adquisición, “Hot Rat” de Frank Zappa.Raquel vestida solamente con su corpiño y un jeans muy roto, se tiró en la alfombra a un costado de Alfredo. Ëste continuaba fumando y leyendo y de vez en cuando acariciaba a Raquel con inocultable amor. En ese espacio, en ese tiempo solo se escuchaba a Frank Zappa..., era increíble el solo de guitarra en Willie the pimp..., con la lijosa voz del Captain Beefheart.
- Por favor Raquel, cuando dispongas de algún momento...¿puedes traducirme el tema de Zappa? -
Le propuse a Raquel que pronto daría su exámen final de traductorado de inglés en la Facultad de Lenguas.Raquel asintió con la mirada encendida y aceitunada, enmarcada por sus largos rizos rojizos que bordeaban el óvalo perfecto de su rostro, cayendo como una catarata flamígera en sus hombros desnudos.
- ¿Así que vos pensás en hacer mierda, no tan solo al séquito de gusanos del “Viejo” sino al “Viejo” también? - me sorprendió Alfredo con la pregunta disparada sin preámbulo alguno.
- ¡Si! - le confirmé indubitable. - ¡Es imprescindible, es un viejo cabrón..., un verdadero hijo de puta! - - ¡Nos está cagando, nos manda a esos polis soretes a reventarnos...,para hacernos mierda!- -ha levantado un “cerco” de brujos malditos,de curas putos, de senadores y diputados chorros y mentirosos..., sindicalistas que son nada mas que felpudos de la patronal... generales que nos quieren cortar las bolas solo por pensar en la Liberación nacional...! - - ¡....y lo peor de todo, es que la gran mayoría del pueblo está con ese viejo atorrante de mierda...! ¿O te olvidás lo que pasó en Ezeiza, el 20 de junio...? - le afirmé sin titubeos a Alfredo. En ese mismo instante, entraba al departamento Soledad acompañada de Graciela.




















8 -
La tarde del 6 de mayo de 1969, se diluía apasiblemente. El clima templado del otoño, me hacía intuir un invierno un tanto mas riguroso. De todas maneras, en verdad, en ese momento no era trascendente analizar exhaustivamente las condicione metereológicas. Lo molesto, lo genuinamente pesado, era que todas las tardes se repetían sin alternativas mas o menos interesantes. Todas las personas y las acciones, se desenvolvían maquinalmente. Todo era normal hasta ese instante (lo normal es lo que mas se repite convencional e indefinidamente en el transcurso del tiempo...). Las personas iban y venían, algunas grise, otras coloridas. Algunas rozagantes y sanas y otras, tal vez las mas, tristes, abatidas como cargando un peso insoportable.
– Lo de siempre - pensé estúpidamente. Me fui arrimando hasta la parada del micro. Minutos mas, minutos menos, llegaría atestado de pasajeros y como todas las tardes a las 19 horas, nos encaramaríamos al vetusto colectivo, ascenderíamos a los empujones, nos quedaría un pie, una pierna afuera del estribo y así viajaríamos una gran porción de distancia, antes de descender.Por un desmesurado movimiento que realicé para subirme al micro, trastabillé y fui a dar con su cuerpo. La brusca maniobra, me lanzó hacia delante y me di torpe con ella. Con un vértigo relampagueante,giró su rostro hacia mi y sus fríos ojos de café, se estrellaron con los míos. Sus labios finos, de suaves líneas, apenas rosados, hicieron un fugaz intento de reproche.Nada de ello ocurrió.Dirigió su delgadísima mano hacia las mías y me las tomó con fuerza. De no haber sido por tal gesto solidario, me habría ido, sin mas, hacia el pavimento.
Al igual que todas las tardes de la semana, hicimos un tremendo esfuerzo para adentrarnos en el colectivo, para que el chofer pudiera cancelar la puerta.Mi cuerpo entero se agregó involuntario, pero, placenteramente a sus caderas. Antes de colocar su mano sobre mi brazo, me observó con inocultable interés, con el rabillo de su ojo izquierdo. Le demostré mi intención de establecer, en esa incómoda situación, apretujados fastidiosamente, con el colectivo bamboleándose por las calles pozeadas de la ciudad, (situación ésta que no ha variado sustancialmente tras treinta años hasta el presente) algún diálogo para conocernos. Volteó su cara en sentido contrario a mí y ese movimiento que reflejó su invulnerable indiferencia aparente, me hizo notar que su cabello castaño-cobrizo y tan lacio que pendía hasta un poco mas debajo de su cintura, me conmovería por incontables años de mi vida, haciéndome transitar por eternas horas de buscar, en lo mas profundo de mi inexplicable e insondable vivir, alguna poesía que Me hiciera experimentar la ausencia de la racionalidad moralista del bien y del mal, para regocijarme, tan solo, en un estado lo mas próximo a la felicidad.
Ese repentino y sorprendente encuentro con Graciela, nombre que no le conocí hasta pasado un tiempo, me hizo recordar aquella frase popular, en cuanto a que:
“no creo en las casualidades sino en las causalidades”.
La remanida, hasta el hartazgo, frase popular, me dio vuelta por mi cabeza un tiempo, mas o menos extenso de mi vida.
Me interesó la “orientación” que me brindara la hosca profe de Filosofía que siempre se la veía inquieta, siempre apresurada por escapar a los interrogatorios descontextualizados (por ignorancia de la materia) que le hacíamos o que enventualmente le podríamos hacer. Se veía claro que estas inquietudes, “fuera del programa curricular”, le entorpecían su nervioso y ansioso desplazamiento hacia la “caverna”, como le llamábamos, a la Sala de Profesores, en donde permanecían ocultos en medio de una densa humareda de tabaco barato .
-Leé Aristóteles- fue su lacónico dictamen. De todas maneras, “no hay mal que por bien no venga”, repite incansable el vulgo (incluída la antigua profe de Filo); hizo que me pusiera, a la manera del autodidacto de Le Nausée de Sartre,a zambullirme en cuanto libro de Aristóteles (todos desconocidos para mi) a descubrir mas, a cerca de las cuatro causas y de otras tantas consecuencias pensadas y enunciadas por el filósofo platónico.
Si para Aristóteles, una de las causas era la material, es decir que el mármol o una madera, o el bronce (causa) podían corporizar (consecuencia) una imagen (escultura); con mis presuntuosas cavilaciones, entonces, apenas si le hallaba, con el pensamiento aristoteliano, una relación coherente con mi encuentro con Graciela, en esa lejana tarde de mayo de 1969. En la medida que me sumergía, en los inmensos mares desconocidos de la Filosofía, estudié que otras de las causas elaboradas por Aristóteles, era la formal, es decir que si uno piensa en la forma o en el modelo, en que debe consistir nuestra obra buscada, el estilo de la misma sería la causa y su efecto (la obra). Aún pensando en este concepto de Aristóteles, persistía la desconexión real o predeterminada presuntamente, entre Graciela y yo, dos prosteros estudiantes secundarios de mayo del ’69; ya que tal encuentro, con un cierto “estilo” metafísico (causa) no alcanza, aún hoy, a mas de 30 años, a configurar una explicación mas o menos lógica, para el caso que se la quisiera encontrar ya que yo no buscaba conscientemente a Graciela. Otras de las premisas aristotelianas en el estudio de la causalidad (causas y efectos) es la causa eficiente, es decir, el ejercicio de un poder activo (energía) para conseguir lo buscado, lo deseado, para construir con esfuerzo y trabajo, la materialización del deseoy las utopías y cuya causa final, es el objeto o motivo material de lo deseado, para beneplácito de su propietario (vanidad, egoísmo, sexualidad... ¡revolución, crimen...! etc. etc.).
En este caso que me ocupa, mi encuentro universal con Graciela, nunca pensé, imaginé y mucho menos intuí que conocer a Graciela, me causaría tanto desasosiego, por la suspensión del ejercicio total de mis sentidos (éxtasis), sentimiento éste, ignorado hasta ese instante). Con el último timbrazo que nos indicaba el fin de la jornada escolar, me escabullía con toda ligereza y sigilo, del acto de cierre de la misma. No podía presentarme al tedioso momento ceremonial de arriar la enseña patria (al cual, de cada cinco jornadas escolares, me “invitaban”, ¡a tres...!). A ese tiempo precioso,lo tenía destinado a mi impulso inconsciente de correr a esperarla en la habitual parada del colectivo ya que habíamos “pactado” en silencio, implícito, metafísico, diría ahora, encontrarnos alrededor de las dieciocho y treinta horas.Muchas tardes, desoía a Soledad y su invitación a que la esperara como a tres manzanos del colegio, evitando así las conculcadoras miradas de los docentes directivos de la escuela. Cuando me iba aproximando al sitio predeterminado tácitamente con Graciela, sentía el galopar del corazón y la angustia creciente de no encontrarla.Por lo general, siempre era yo el primero en llegar. La veía acercarse a donde me encontraba, exitado, sobresaltado y pensando en lo curioso de aquel encuentro. Por la Avenida que corría de oeste a este, veía su lacio cabello, entre castaño claro y rojizo que se mecía por el viento, confundiéndose con los últimos destellos solares del ocaso. Su rostro pálido, sus nórdicos ojos de café, reflejaban un enigma indescifrable, para mi. Pasaba a mi lado, sin verme físicamente, sin reparar, ni tan si quiera en mi presencia y se colocaba al final de la fila. Al igual que siempre (todo era normal hasta allí) llegaba el destartalado micro y todos se apresuraban en ascender. Graciela se quedaba al final de la fila, yo subía tras ella. En algunas impensadas ocasiones, ella conseguía algún asiento vacío y lo ocupaba. Haciendo todo tipo de contorsiones entre los pasajeros, lograba ubicarme a su lado. Sin mirarme, si quiera, tomaba mis cuadernos, mis libros y los colocaba con los suyos y dirigía su mirada de café hacia la ventanilla del micro, ignorándome por completo.Cierta vez, la espera del colectivo fue mas prolongada que de costumbre (excesiva normal normalidad) y sin hablarnos una palabra, comenzamos a caminar juntos en el mismo sentido (anormalidad). Me miró con levedad, asintiendo a mi gesto de invitación.
– Bueno,vamos - balbuceó apenas.
Caminamos una cantidad indefinida de distancia. Tenía la sensación extraña de que el mundo de las cosas, de los objetos y las personas, se iba disolviendo, pulverizándose a nuestro paso. Esa tarde hice lo imposible por hablarle y no pude. Creo que a ella no le interesaba ese código comunicacional. Me envolvía suave y silenciosamente con su mirada. Sentía que me abarcaba con su comprensión. Me daba cuenta que ella era consciente de lo que ocurría. Había depositado en mi un sueño y ella intentaba, con su actitud “sobrenatural” que en mi estara, que en mi se quedara y se cultivara.
- Mi madre es médica y tengo un padre que se dedica plenamente a la astronomía y la física... -
La inflexión de su voz, apacible, segura y honda, produjo en mi un desconocido sentimiento de vulnerabilidad.Decidí entonces, dar principio a algo así como un amable y desprejuiciado diálogo. Con tono suficientemente disperso, le comenté acerca de mi interés por formarme políticamente...
- No estoy muy segura que me una a la militancia - ratificó en voz alta. – No quisiera confundirme con tantas opiniones, con tantos degastantes debates, asambleas que por lo general, caen en un improductivo democratismo y no tienen caso hacerlas. - concluyó.
- ¿Y qué es lo que mas te importa? - pregunté con timidez.
- Estoy leyendo autores de Filosofía porque intentaré ingresar en la Facultad, no bien termine con la secundaria. - respondió con certeza, dirigiendo su conmovedora mirada a mis ojos que seguían cada movimiento de sus labios.
- Me interesa Martin Heidegger..., no he profundizado mucho- -Es como que está de moda Sartre por su participación el año pasado en la rebelión de La Sorbona con los estudiantes..., pero... y con Castro y el Ché en la Revolución cubana..., hay algo que no termina de convencerme y que no se qué es..., quisiera encontrarle algún atractivo energético al existencialismo, pero no se lo hallo...- -Por supuesto que si querés pensar que estoy desubicada y remando contra la corriente, pensá lo que quieras... - afirmó con una solidez inusitada que me hizo hacer un silencio prolongado, tratando de encontrar una respuesta viable, mas o menos brillante que la hiciera presumir que yo podría efectuarle algún aporte interesante y por qué no, deslumrante para el mundo de sus ideas. En un segundo, reparé en el vocablo que enunció. “Energético”. ¿Qué habría querido significar con eso? Había sido dicho con total naturalidad, como si todos estuviésemos en capacidad de poder determinar con algún grado de precisión, acerca de qué es la energía, a la cual se refería muy convencida Graciela.
- ¿Sabés que mente y cerebro, son dos elementos diferentes en nuestro ser? - me preguntó como si yo supiese algo de tal temática.
- ¡En absoluto!! - le contesté sin falsos pudores.
- Los orientales le llaman a la mente “Energía Manásica” y es un cuerpo sutil y maravilloso... - se detuvo imprevistamente, me observó como queriendo traspasarme con sus ojos.
- No se..., desde hace un tiempo, desde que llegaron a mi, algunos libros de medicina,me atrapó la idea de saber qué es la mente y que relación existe con el cerebro y con el espíritu... - explicó como queriendo controlar su emoción y tomándome con su mano derecha mi brazo izquierdo.
Caminamos así por un extenso trayecto, sin mirarnos y sin hablar. En verdad, su personalidad me excedía.Sin embargo, era cautivante; por un momento me sentí aprehendido en su malla de un tejido indefinible.
- ¿Me puedes contar algo mas acerca de la mente? - le consulté de improviso, queriéndola sacar de esa oquedad aparente que me desestabilizaba, a mi entero pesar.
- La mente es una substancia energética, es energía..., se puede decir que esta energía ha sido el principio con que se formó el Universo...- -A esto lo he leído en alguna parte..., no se dónde, ni recuerdo a su autor. - contestó con severidad.
-¿ No te parece que es un tema demasiado oscuro para poder descifrarlo y lograr entender, de una vez por todas, qué hacemos aquí? - Le disparé a quemarropa, con la intención de demostrarle que sería bueno poder comunicarme con ella con algo mas de espiritualidad y con menos intelectualidad relativa.
- Mirá..., comenzó a decir, tras una pausa reflexiva, mi padre me recortó una frase, un pensamiento de Heidegger que siempre la llevo conmigo y la releo cuando no comprendo ciertas actitudes vanales, ligeras, no tan solo de la gente grande sino también, de nosotros que andamos por ahí pensando que la vida de uno es lo mas importante y la de los demás, es un mero incidente mas en la superficie... - Calló y sin dejar de tomarme el brazo izquierdo, volteó la mirada hacia arriba. En ese instante, pasábamos por debajo del puente férreo del Parque Las Heras y un semiderruído tren carguero, sacudía mounstruosamente aquel lugar.
Estaba bueno caminar con Graciela en silencio. No molestaba esa circunstancia, era sorprendente descubrir que podríamos estar intentando establecer un puente de plata extrasensorial para comunicarnos con fluidez, desde ese plano que Graciela había diferenciado entre cerebro y mente.
- ¿Cuál es el pensamiento de Heidegger...? - bruscamente le interrumpí sus cavilaciones.
- “La época sigue indigente no solamente porque Dios haya muerto, sino porque los mortales apenas conocen lo que tienen de mortal” -Dijo con voz madura, algo ampulosa pero, sombría.
-Creo que no nos damos cuenta, cuál es nuestra real función, si es que la tenemos, en este plano de consciencia, tan limitado y tan desorientante... - Se detuvo, me miró con inquisición, como esperando alguna explicable resolución de mi parte y al no hallarla, comenzó de nuevo a caminar.
- ¿Qué te parece si vamos hacia el puente Alvear? - le pregunté escondiendo ligeramente la insulsez de mi invitación. – Está bueno que por las ciudades atraviesen los ríos aunque en esta, no sea muy valorada, ni cuidada, esta situación... - le agregué, en un intento de hacer virar la conversación a temas mas a mi alcance ya que me sentía en terrenos movedizos, cuando tomaba consciencia de la esterilidad de la existencia o de cosas por el estilo.
- Bueno,vamos. - dijo con tono lacónico, sin soltarme del brazo.
- ¿Cómo te llamás? -
- Graciela Del Rootz. -
Llegamos al puente, donde el río corría caudaloso de oeste a este. Arrastraba todo tipo de desperdicios. Hacia sus márgenes, se observaban los rastros de precarios asentamientos de personas, inmersas en la mas insignes de las miserias.En la margen norte del río, impresionantes cúmulos de basura, arrojadas por la actividad descontrolada e irresponsable del Mercado de Abasto (inexistente en nuestros días) era recorrido por enormes ratones negros que se hacían visibles en unos segundos y como si se sucediera un acontecimiento mágico, desaparecían, se desmaterializaban por entre la basura.
- No es un buen paisaje a esta hora de la tarde. - le comenté a Graciela, intentando disuadirla de permanecer allí.
- El producto humano..., su único resultado. - contestó enigmáticamente. – Nosotros solo producimos basura, basura, toneladas y toneladas de basura... y no lo queremos reconocer. - esgrimió con amarga lucidez.
Bajé mi mirada hacia el río. En ese momento, un perro de gran tamaño, se deslizaba muerto, enredado entre las ramas de un arbusto, arrancado por el torrente, seguramente de la ribera.Graciela apretó con fuerza sus maxilares. Su rostro fino de adolescente, se turbó y se tensó. Sus ojos nórdicos de café, se inundaron, pero, sin derramar lágrimas algunas.
- A veces pienso que el tiempo, así como nos lo han enseñado, es un concepto ordinario, absurdo y sin sentido..., el tiempo es concreto como el Sol..., un día cualquiera, se expandirá de una forma tan extraordinaria que sin avisar, naturalmente..., implosionará y todo, absolutamente todo, llegará al final. - me dijo casi al oído, apretando con mas fuerza mi brazo izquierdo.
- Sabés Camilo... - me estremecí súbitamente al oir mi nombre en su boca (nunca supe cómo lo había sabido). – Me parece que nosotros llevamos una partícula, una molécula solar en nuestro cerebro o si querés, en nuestro corazón..., entonces..., ese sol infinitesimal, un día..., como a esta estrella enana que es el Sol..., repitiendo análogamente el fenómeno..., se henchirá infinitamente hasta que de un segundo a otro..., ¡puf! se le agota irreversiblemente su energía y con ella, nuestro estado de consciencia en este mundo... - me dijo con voz pausada, sin dejar de mirar al perro muerto, llevado hacia la oscuridad del río.
Me sorprendió que el lugar, tan infectado de residuos de basura de toda índole y que su hedor ambiental era una característica urbana, no haya invadido mi olfato, en tan sideral como desasosegado ocaso, tras levantarse una fuerte brisa que cruzaba el río en dirección oeste-noreste.













9 –
Estoy tan seguro que cuando hablamos de la niñez, lo hacemos desde una postura demagógica o si se prefiere, para entenderlo de una sola vez, lo dramatizamos al tema Absoluta y estúpidamente, privándolo de sentido alguno, con una cierta aura sensiblera y lacrimógena.Desde nosotros, seres adultos ya y en su gran mayoría., frustrados y sin horizontes diáfanos, no concluimos en hacer consciente que la niñez, lo que se dice la NIÑEZ, ¡la perdimos para siempre!
Es claro y cierto que para el resto de mi esporádica y derrotada vida,o mejor dicho, casi siempre que estuviera alejado del vicio, de la música o de los “amores” enfermosy sin pronósticos alentadores, me daba cuenta que aquella aventura adolescente, no había sido nada mas que una entropía salvaje que nos llevaba irremediablemente hacia un estado de abyección permanente, tan solo por haber experimentado estar enamorados de nuestras propias fabulaciones disolventes y que indefectiblemente les servíamos como justificativo inexcusable, a su política genocida, que no tan solo se erigía en la herramienta necesaria para proteger el status quo de la privilegiatura representativa sino que también, consolidaba y arraigaba con fiera firmeza, a un modo cultural excluyente, fascista e integrista, en la timorata “clase media” argentina que era y que aún continúa siendo aunque diezmada, atomizada y empobrecida miserablemente. Tras casi 30 años, pude darme cuenta que la muerte y el sexo, estaban conextados...A esta altura de esta insignificante vida, puedo afirmar, sin reservas algunas, que ya no me angustia el mito de Platón...No es tan cierto eso de la otra mitad de uno. La soledad, lo que se dice ¡la soledad! Es vivir irrestrictamente en la Verdad de las Leyes Naturales. Es decir, ¡Libertad enLa Diversidad! y sin razonar escrupulosa o religiosamente acerca de la vida y de la muerte...
¿Buscamos utópicos el universo material de la Idealidad?¿Un Paraíso prehelénico, una tierra de paz y felicidad plena?¿La Liberación Nacional era el sueño delirante de los griegos que perseguían la total y absoluta realización y propiedad de los Campos elíseos?
- ¡A la mierda con estas divagaciones estériles! -
Desde el mismo momento que alumbramos a esta dimensión cósmica y planetaria, comenzamos el derrotero de las pérdidas y las desdichas.Es ir tomando una cruel razón, en el sentido que ¡JAMÁS! Volveremos al confortable, generoso, bondadoso e incondicional útero materno.Empero..., ¿y el padre? ¿Es que con nuestro nacimiento, la madre insustituible lo hace a la vera de la vida? ¿Es ella quien definitivamente confina condenatoria al irreversible ostracismo de la desmemoria? ¿Es ella quien comete el parricidio tan subversivamente pensado, diseñado y militado?
Así como el tiempo es ese sol infinitesimal que se dispersa microscópico en nuestras moléculas y que similarmente a una vela encendida entre dos puertas abiertas, sin que importe la real ubicación de éstas, expuesta y sometida a las corrientes continuas de aire, va debilitándose inexorable, perdiendo su inicial luminosidad hasta que en un instante fugaz e inecplicable, toda, absolutamente toda la estancia de nuestra vida, se extingue, sin saber precisamente desde qué puerta ingresó la maldita corriente de aire.
Aún hoy no se dónde fueron a dar ni Soledad ni Graciela ni Raquel ni mucho menos Alfredo. Aunque se con claridad consciente desde qué puerta surgió la criminal y patriótica “corriente de aire”, verdosa, aceitosa, corrompida y clerical.
Miles, miles, miles de personas festejaban el discurso tribunero de un gordo y bigotudo candidato presidencial. La Democracia, lo que se dice Democracia, estaba a un tris de ser recuperada. Tuve la impresión nausebunda que tanto entusiasmo popular, solo le serviría utilitariamente a ese gordo bigotudo, a saciar sus complejos de dirigente pusilámine que a todas luces, intentaba con sus aduladores, el golpe de maza final, sobre el cráneo torturado y desaparecido que soñó e imaginó, con sus vidas a cuesta, en que una real y verdadera luz democrática, fuera posible en este mundo.
- ¡Cuántas estupideces juntas hay en la cabeza de un cierto tipo de ser humano! -
- ¡Hasta el amor, la poesía, el arte..., todo eso es una mierda en comparación con la tasa de rendimiento de los buenos negocios! -
El mar de gente, grises, rutinarios, anodinos, mediocres..., pero entusiasmados, flotando ingrávidos en una nube densamente polucionada de estúpida euforia..., se reblandecía, se distorsionaba en la consciencia megalómana del vencedor sobre los vencidos, con la perolata desafinada del gordo bigotudo, candidato presidencial, en aquella noche de octubre de 1983 en la plaza enfrente del Colegio Olmos.
Observando tal espectáculo popular, desde una esquina algo despejada del humo de las parrillas, sentía que mi cuerpo se desintegraba del peso sólido, empujado, arrastrado por el inconsciente fervor de la masa, a aquella atmósfera que deliraba por alcanzar una esperanza mas o menos consciente, mas o menos voluntaria, pero sin advertir que la esperanza genuina y concreta, había sido secuestrada y desaparecida en marzo de 1976...
Es tan claro que el futuro carece por completo de rostro, ni si quiera de una atmósfera, en donde y en la cual podamos recrear el presente..., lo verdadero es el cuerpo paradojal y sólido del espíritu vívido del pasado que lo llevamos indeleble muy dentro de nuestra aparente seguridad existencial y que por mas que querramos deshacernos de su voz inalterable, siempre evoluciona libre, sobre los oídos escenciales para rememorarnos y sin dejarnos resquicios algunos para las posibles trampas que le tendamos (autoamnistía( sobre nuestros errores voluntarios o no y nuestras traiciones arteras..., entonces, preciso es significar que existen presentes sin pasado y que la memoria enfebrecida, se rehusa en condensar el pasado, haciéndonos vislumbrar el resplandor del espejismo perpetuo que jamás habremos construido aunque evoquemos lo contrario... La memoria indeficiente, constante en nuestras consciencia, mas que orientarnos, nos enferma individualmente con su certero haz de lucidez...
El pasado no se desconstruye..., y no obstante, al presente, pavo real, insigne e imposible..., a él sí, es deber y obligación, ¡descontruirlo...!
- “El Viejo” vuelve en junio. - aludió Soledad.
- Si nosotros no los cagamos a balazos, ellos nos van a cagar a nosotros... - respondí. – Van a levantar un “cerco” con milicos, canas, mercenarios, marines..., no nos van a dejar arrimarnos, van a tirar a las cabezas..., ¡nos va a llover mierda! - concluí con mis premoniciones que me surgían desde lo mas profundo de mis resentimientos.
- Es que el pueblo va a salir a la calle..., tenemos que estar con ellos...- - ...van a salir millones de mujeres, niños, obreros, estudiantes para ir a recibirlo... y borrar los dieciocho años..., ha vuelto para fundar ¡la patria socialista Camilo!- Soledad insistió con su tesis de acompañamiento de las masas populares tras un proyecto revolucionario de liberación nacional.
- ¡A la mierda con el puto pueblo...! ¡son una tropilla de marranos que solo buscan que “El Viejo” hijo de puta, les mande regalitos para Navidad! ¡Jamás van a dar la vida por la liberación...!- - ¡han optado por dar la vida por la bataclana espiritista!- concluí con un grito desajustado, haciendo que Soledad me volviera una mirada celeste, pero recargada de furia y rayos desintegradores.
- ¿Qué mas da, Soledad?- -No es mi intención inmolarme por un pueblo de mierda que se revuelca en la cloaca de la inercia servil... - intenté explicar mi postura.
Abrí mi gastada cartera de cuero y busqué el libro. Al poema lo tenía remarcado en esa antología. Me arrimé a Soledad que estaba sentada en el sillón de cuero rojo con la mirada extraviada fumando un porrito y le deposité el libro en sus piernas desnudas, me levanté de la alfombra gris y muy gastada abandonando presuroso el departamento.



‘ No vayas tan confiado esa noche
No vayas tan confiado esa noche,la vejez quemará y delirará al final del díaOdio, odio contra la muerte de la luz.Aunque los inteligentes saben al final que la oscuridad esta bien,Porque sus palabras no van por las ramas ellosNo van confiados esa noche.Los hombres buenos, los que quedan, lloran por lo brillantesQue sus delicadas hazañas podrían haber danzado en la verde bahía,Odio, odio contra la muerte de la luzLos hombres salvajes que alcanzan y cantan al sol en vuelo.Y aprenden, demasiado tarde, que ellos se afligieron a su maneraNo van confiados esa noche.Hombres importantes, cerca de la muerte, que ven con vista ciegaOjos ciegos que pueden arder como los meteoros ser felices,Odio, odio contra la muerte de la luz.Y tu, mi padre, ahí en tu alta tristeza,Maldice, bendice, a mí ahora con tus fieras lagrimas, ruego,No vayas confiado esa noche.Odio, odio contra la muerte de la luz.
En la calle ya, todo se fue aclarando. El sexo y su calentura, las ganas indecibles de experimentar el placer total de acostarnos con la Liberación..., de provocarle y producirnos incontables orgasmos, nos conducía impensadamente hacia la idiota muerte.Por eso había que sorprenderlos. “El Viejo” y su orgiástico “entorno”, ya no sabía cómo controlarlo. Las sanguinolentas disputas intestinas eran mas que evidentes. Todos y cada uno a la vez, mostraban sus amarillos ojos de hienas hambrientas. Cada uno en su momento pretendía ser el líder indiscutible para dar la primera dentellada, inoculando su pústula virulenta en nuestros deseos de jóvenes activos, sexuales y militantes.
“El Viejo” y ellos, chapoteaban en el lodazal pútrido de la impotencia y su consiguiente decrepitud sexual, escalón último, antes de ingresar en los ojos huecos de la siempre atenta muerte.
¿Y nosotros? ¿Cómo respondíamos? De manera perpicaz ¿inteligente? ¿o con una soberbia imbecilidad?
El deseo sexual, transformado en energía social, solo que sin dirección política clara y definida, dispersa, entrópica, era aspirada, con aquel decimonónico recurso de la medicina de la lanceta y las sanguijuelas, por la gerontocracia criminal, parapetada tras milicos y clérigos inservibles.
En verdad, éramos... ¡estúpidos e imberbes!
Después las tinieblas reales del infierno argentino. Los siete años de padecer el auténtico calvario de la esquizofrenia asesina.Hasta llegar al discurso infame del gordo bigotudo, haciendo gesticulaciones como un punk de pacotillas..., candidato presidencial, enfrente del Colegio Olmos (desaparecido) en una alcoholizada noche de octubre de 1983... (¡¡¡con la Democracia se come....!!!), pero sin Soledad, sin Graciela, sin Raquel..., sin Alfredo y viéndome en un mar hediondo y sudoroso, en donde el discurso proselitista, lanzaba, vomitaba y escupía, mejor dicho, una espesa y densa masa informe de miasma, conteniendo frases cínicas e hipócritas que levantaban el entusiasmo democrático...
- “La masa es voluble” - repetía indolente “El Viejo” cercado.
El ojo vegetativo de mi memoria, se agudizó con precisa certeza y me devolvió mi imagen espectral que caminaba por la calle Independencia hacia el Centro de la ciudad, luego de dejar a Soledad. Me intranquilizaba el no poder encontrar la forma adecuada de transmitirles mis pensamiento. Estaba seguro que la hilación de mis ideas, de mis sentimientos y pensamientos, elaborados en las frases utilizadas, eran las correctas. ¿Sería mi tono de decírselas, lo que no encajaba?
- ¿Por qué era para Alfredo, Soledad y Raquel..., con excepción de Graciela, una verdad consolidada proféticamente que el pueblo..., ¡el gran pueblo!, no solamente acompañaríamos sino que nos acompañaría? -
- ¿Qué era aquella ensalada ininteligible para mi de Cristo, Mar, Lenín..., “El Viejo” y el gran pueblo argentino? -
En los años posteriores a la “Gran Guerra” (50*s / 60*s) en los E.E. U.U., se les quitaba total o parcialmente de los lóbulos frontales (lobotomía) a los que la psiquiatría dominante diagnosticaba como “enfermos de homosexualidad” o de otras “patologías” sociales y juveniles, sobre todo.Entonces pues, “El Viejo” y su “cerco”, su séquito ignominioso y lascivo..., ¿no intentaríaa un tratamiento similar contra la juventud deseosa de tranformaciones (REVOLUCIÓN)?
La Argentina de los últimos 30 años, reconvertida en un extenso e inexpugnable “campo de concentración” o “colonia psiquiátrica”, a donde, a un inmaculado quirófano, fuimos trasladados para extirparnos quirúrgicamente la REBELIÓN de nuestros lóbulos frontales como se le ablacionaba la FANTASÍA (en los años stalinistas) al pueblo despojado de identidad, regimentado, estructurado funcional y mecánicamente en, “NOSOTROS” (WE - 1922) de Yevgueni Zamiatin.


10 –
‘ HABLA el General: "...Compañeros: hoy, hace veintiún años [se refiere a 1953] que en este mismo balcón, y con un día luminoso como el de hoy, hablé por última vez a los trabajadores argentinos. Fue entonces cuando les recomendé que ajustasen sus organizaciones, porque venían días difíciles... No me equivoqué, ni en la apreciación de los días que venían, ni en la calidad de la organización sindical, que a través de veinte años... pese a esos estúpidos que gritan...
CANTICOS EN RESPUESTA: ¡Qué pasa, qué pasa, qué pasa, general, está lleno de gorilas el gobierno popular! - ¡Se va a acabar, se va a acabar, la burocracia sindical!
HABLA el Ceneral: "...Decía que a través de estos veintiún años, las organizaciones sindicales se han mantenido inconmovibles, y hoy resulta que algunos imberbes pretenden tener más mérito que los que durante veinte años lucharon...
CANTICOS EN RESPUESTA: ¡Qué pasa, qué pasa, qué pasa, general, está lleno de gorilas el gobierno popular!
HABLA el General: "...Por eso compañeros, quiero que esta primera reunión del Día del Trabajador sea para rendir homenaje a esas organizaciones y a esos dirigentes sabios y prudentes que han mantenido su fuerza orgánica, y han visto caer a sus dirigentes asesinados, sin que todavía haya sonado el escarmiento...
CANTICOS EN RESPUESTA: ¡Rucci traidor, saludos a Vandor! - ¡Qué pasa, qué pasa, qué pasa, general, está lleno de gorilas el gobierno popular! - ¡Montoneros, Montoneros, Montoneros!
HABLA el General: "...Compañeros, nos hemos reunido nueve años en esta misma plaza, y en esta misma plaza hemos estado todos de acuerdo en la lucha que hemos realizado por las reivindicaciones del pueblo argentino. Ahora resulta que, después de veinte años, hay algunos que todavía no están conforme de todo lo que hemos hecho...
CANTICOS EN RESPUESTA: ¡Si este no es el pueblo, el pueblo donde está! - ¡Conformes, conformes, conformes, general, conformes los gorilas, el pueblo va a luchar!
(En este momento comienzan a retirarse las columnas de Montoneros y Juventud Peronista)
HABLA el General: "...Compañeros, anhelamos que nuestro movimiento sepa ponerse a tono con el momento que vivimos. La clase trabajadora argentina, como columna vertebral de nuestro movimiento, es la que ha de llevar adelante los estandartes de nuestra lucha. Por eso compañeros, esta reunión, en esta plaza, como en los buenos tiempos debe afirmar decisión absoluta para que en el futuro cada uno ocupe el lugar que corresponde en la lucha que, si los malvados no cejan, hemos de hacer...
CANTICOS EN RESPUESTA: ¡Conformes, conformes, conformes, general, conformes los gorilas, el pueblo va a luchar! - ¡Aserrín, aserrán, es el pueblo el que se va!
(continúan retirándose las columnas)
HABLA el General: "...Compañeros, deseo que antes de terminar estas palabras lleven a toda la clase trabajadora argentina el agradecimiento del gobierno por haber sostenido un pacto social que será salvador para toda la República...
CANTICOS EN RESPUESTA: ¡Conformes, conformes, conformes, general, conformes los gorilas, el pueblo va a luchar! - ¡Aserrín, aserrán, es el pueblo el que se va!
HABLA el General: "Compañeros, tras ese agradecimiento y esa gratitud puedo asegurarles que los días venideros serán para la reconstrucción nacional y la liberación de la nación y del pueblo argentino. Repito compañeros, que será para la reconstrucción del país y en esa tarea está empeñado el gobierno a fondo. Será también para la liberación, no solamente del colonialismo que viene azotando a la República a través de tantos años, sino también de estos infiltrados que trabajan de adentro, y que traidoramente son más peligrosos que los que trabajan desde afuera, sin contar que la mayoría de ellos son mercenarios al servicio del dinero extranjero...
CANTICOS EN RESPUESTA: ¡Aserrín, aserrán, es el pueblo el que se va! (Continúan retirándose las columnas)HABLA el General: "Finalmente compañeros, deseo que continúen con nuestros artistas que también son hombres de trabajo; que los escuchen y los sigan con alegría, con esa alegría de que nos hablaba Eva Perón, a través del apotegma de que en este país los niños han de aprender a reír desde su infancia...
CANTICOS EN RESPUESTA: ¡Aserrín, aserrán, es el pueblo el que se va! (Continúan retirándose las columnas)HABLA el General: "Queremos un pueblo sano, satisfecho, alegre, sin odios, sin divisiones inútiles, inoperantes e intrascendentes. Queremos partidos políticos que discutan entre sí las grandes decisiones...
CANTICOS EN RESPUESTA: ¡Aserrín, aserrán, es el pueblo el que se va! (Continúan retirándose las columnas)HABLA el General: "No quiero terminar sin antes agradecer la cooperación que le llega al gobierno de parte de todos los partidos políticos argentinos...
CANTICOS EN RESPUESTA: ¡Aserrín, aserrán, es el pueblo el que se va! (Continúan retirándose las columnas)HABLA el General: "Para finalizar compañeros, les deseo la mayor fortuna, y espero poder verlos de nuevo en esta plaza el 17 de Octubre..."



11 –
En esa bella y ocre tarde otoñal del 26 de mayo de 1973, nos reencontraríamos todos. Otra vez iba a abrazar a Soledad. La habían amnistiado el 25 de mayo...
– La “Revolución de Mayo” le había traído suerte... - me dije con un cierto acento mórdido. – Suerte que no tuvieron ni Belgrano, ni mariano Moreno y mucho menos Castelli... - concluí, justo en el momento que se abría, en mi percepción, una oscura y desconocida puerta sensorial del futuro.
A Soledad la habían arrestado, previo secuestro, en febrero de ese año; tres días después de mi cumpleaños. La “chuparon” alrededor de la medianoche, luego que una asamblea universitaria concluyera. Caminaba junto a otro grupo de compañeros de la facultad por la Avenida principal de la Ciudad Universitaria, cuando fueron cercados con celulares de los cochinos azules. Atravesaron los camiones embarrados, sobre el asfalto de la Avenida, interrumpiendo por consiguiente el tránsito y ordenaron, mediante megáfonosque se arrojaran al piso y pusieran las manos sobre la nuca, con las piernas bien abiertas. Uno a uno fueron “requisados”, manoseados con lascivia, para mejordecir. A Soledad la invadió un temblor convulsivo incontrolable de indignidad. Comenzó a putearlos.
- ¡¡¡Cerdos de mierda... hijos de puta!!! -
Uno de los cerdos azules, el mas pesado o tal vez, el mas alcoholizado, arrimó su hocico grasiento a la cara de Soledad. Ella prosiguió con sus insultos.
- ¡¡¡Hijos de puta...hijos de puta...!!! ¡¡¡la puta que los parió!!! -
El poli la tomó ferozmente de sus largos cabellos y le hizo dar un brinco hacia atrás del dolor.
- ¿Qué te pasa, conchuda...? - interrogó, sin prestar absoluta atención a las disposiciones de su superior.
– Cuando te lleve “adentro” te voy a coger toda la noche..., por la concha y por atrás... - ledecía asquerosamente, mientras le babeaba en la boca a Soledad.
Ella rompió a llorar, gritando descomunalmente.
- Posiblemente nos hagamos una “fiestitas” entre vos, yo y algunos mas ... tenés un culo bárbaro y unas tetas divinas... - proseguía el cerdo azul, metiéndole la mano por debajo de la falda y hurgándole, con sus dedos criminales y enfermos, el ano y el sexo.
En ese momento, se aproximó a Soledad, un grupo de polis, quienes le pedían a gritos el bolso de cuero amarillo y muy desgastado, al cual, lo protegía, con su vientre, luego de haberse echado encima de él. Los polis le patearon su costal derecho, haciéndole dar un alarido de dolor, al tiempo que su cuerpo daba unas volteretas sobre si y se ubicaba a unos dos metros de donde se había tirado, abandonando su bolso en el asfalto barroso y pestilente. El “terror azul”, levantó el bolso amarillo de cuero de Soledad y lo vació en el pavimento. Todo el contenido se desparramó sobre el suelo. Los polis revolvían con sus zapatones, aplastando indolentes, lápices, algunos cuadernos, libros, adminículos femeninos, espejos, delicadas cajitas de productos cosméticos... El cerdo policial que amenazaba a Soledad, tomó el bolso y lo sacudió locamente. Del bolso amarillo, cayó metalica y estrepitosamente al asfalto..., una Smith&Wesson... Dos cerdos, desencajados y furiosos, tomándola brutalmente de los cabellos lacios y negros, la hicieron parar por delante de ellos.
- ¡¡¡Te la voy a perder en la concha..., zurda hija de puta...!!! -
Entonces, entre el poli borracho groseramente y dos mas, la revolcaron de un lado haciaotro, entre el bvarro y el pavimento. Soledad, tras un brusco movimiento por zafarse de los cerdos azules, se precipitó al suelo, cayendo pesadamente de bruces en el piso fangoso. Habían dispuesto, un momento antes, depositarla con sus compañeras, en el celular y enviarla a las “monjas”. Uno de los polis, la tomó de sus tetas, apoyadas en el suelo. El poli pesado y borracho,le abrió las piernas y le quitó la ropa interior. La sostuvo con su manaza infecta del sexo, mientras el otro pli, mas bajo y enjuto, pero, no menos despiadado, la llevaba tomada de los tobillos y con las piernas bien abiertas, para que el gordo porcino azul, manipulara con procacidad patológica a Soledad.Los demás compañeros de soledad, observaban atónitos y aterrorizados desde el asfalto barroso, donde se hallaban tirados con sus manos sobre la nuca y con las botazas de los cerdos azules, paseándose por sus cabezas y cuerpos, la espantosa y horrorosa escena de las vejaciones policiales sobre la indefensa y descompuesta Soledad. El camión policial, se detuvo en un sombrío portal religioso. El poli que conduciía el armatoste lógobre, colocó la portezuela trasera del celular, en la enrejada abertura del monasterio. Comenzaron a descender, a tientas y a empellones traicioneros. Caminaban entre tropiezos por un pasillo oscuro y terriblemente frío. De vez en cuando, Soledad y su compañeras, daban con sus cabezas y cuerpos contra un muro de piedras. El dolor del golpe imprevisto, las hacía gemir. Caían desconsoladas al piso. Apelotonadas se abrazaban llorisqueando de miedo hasta que un puntapié de los cerdos azules, las ponía en pie y reanudaban el paso. Caminaron así, unos breves minutos, muy semejantes a horas interminables. Llegaron a una estancia que se les ocurrió era un atrio religioso de una capilla católica. De tras de unos pesados y cetrinos cortinados marrones, emergieron unas religiosas envueltas en hábitos negros o azules, era imposible distinguir con alguna claridad, debido a la luz mortecina y opaca del lugar. Unas de las religiosas, quizás, la de mas envergadura física, se aproximó a Soledad y con movimientos certeros de sus manos, la desnudó por completo. Soledad temblaba incontrolable, sollozaba humillada y con furia vergonzante, intentaba zafar, de tan vil situación. La monja, se le arrimó a su cara y la besó, con toda su boca abierta, introduciéndole la lengua, en su boca. Le acarició los senos, con ardiente pasión masculina. Con los dedos de su mano izquierda, la masturbaba, sin desviar la mirada feroz de la espantada Soledad.
- ¡Qué hermoso clítoris...! - le murmuró al oído. - ¡Me estás haciendo chorrear...! - insistió la lésbica monja. – Acompañame... te voy a mostrar dónde es tu alojamiento..., aquí atiendo con dedicación personal a las “sobresalientes” hijas del Señor... - ironizó cínica, la religiosa.
Era escasa la luz, para determinar dónde se hallaba. Caminaron por umbríos y húmedos pasillos. Giraron de derecha a izquierda. Subieron y bajaron escaleras. Arribaron a un salón de grandes dimensiones, en donde se abrían tres oscuros corredores. Tomaron el de la izquierda. El mas tétrico, se le ocurrió a Soledad y como sombras furtivas, se deslizaron unos diez o veinte metros, era imosible determinarlo.Bruscamente voltearon hacia la derecha y el corredizo se agotó en un cuarto sofocante de dos metros por lado de superficie, donde se interponía una puerta de barrotes de hierro que daba, indisimulablemente a una pocilga hedionda de orines de ratas, a una cueva asquerosa que hacía las veces de celda.
- Aquí descansarás de la maldita poli... - le murmuró mordaz, al oído la monja. – Vendré por las noches a visitarte... a estar con vos... - insistió con lascivia la religiosa.
La monja, con fuerza de un obrero de la construcción, la derribó sobre el sucio y pestilente camastro y comenzó, con furia delicada y femenina ha hacerle el amor con la boca. Aplastó su rostro contra el pecho de Soledad y se entregó a besarle y morderle los pezones. La recorrió con la lengua en toda su extensión corporal, Se detuvo, mucho tiempo en disfrutar y gozar, el sexo y el ano de Soledad, con sus labios, con su lengua hasta alcanzar el éxtasis. Soledad, permaneció insensible o tal vez, sufriendo una muerte fugaz. Se abandonó por completo a la pérdida de la consciencia temporal. Cuando volvió, despaciosamente en si, descubrió aliviada que se hallaba enteramente sola.Giró la visión por todo ese inmundo cuarto de piedras. La luz débil y pálida que supuso que era del amanecer, se filtraba de una abertura, con barrotes incrustados en el muro de piedras, a una altura de unos cinco metros. Esa precaria luminosidad, fue suficiente, para que Soledad, descubriera horrorizada, un tremendo y siniestro ojo litografiado en los muros de piedra, con una leyenda, a modo de epígrafe...:
“DIOS TE VIGILA”.
La desesperación y la angustia irremediable, hizo que Soledad, se desplomara en un sombrío pozo depresivo, perdiendo todo dato referencial de su realidad. No comprendía ni entendía, si era de noche o no. Solo le atormetaba la visión del ojo vívido y divino, en cada pared de la celda...
“DIOS TE VIGILA”.
Los pasos furtivos y torturantes de la monja lesbiana por el pasillo de piedras, reverberaron en los oídos y la mente de Soledad. Alcanzó a distinguir otros pasos, mas pesados que le representaron una nueva y próxima calamidad. Entreabrió levemente sus párpados. Los vió detenerse frente a la puerta de rejas sucias y negras de grasa añosa. Ahí estaban, la monja enferma y lasciva; el cerdo purulento y babeado, presumiendo el festín y el otro porcino azul, petiso y huesudo de nariz prominente y angulosa, con la boca entreabierta, mostrando amarillentos colmillos.
Soledad profirió un grito desgarrador. Nadie lo escuchó, por cierto, Tan solo los tres torturadores. Cuando el trío libidinoso y sádico, la asieron con sus garras, Soledad se desvaneció, pensando y creyendo, en ese instante que la muerte como una cualquier rata de cloaca, roía su corazón.


















12 -
En realidad, en ese momento el tiempo me sobraba, casi no era relevante pensar en él. Sentía y pensaba, por aquellos días de hace ya 30 años que el Tiempo era verdaderamente infinito en mi. No es extraño, entonces, deducir que a los veinte años, un inagotable e inescindible sentimiento de eternidad, recorre el cuerpo y el espíritu de un joven.Tomé por Independencia hacia el sur. Decidí llegarme hasta el Parque Sarmiento que se hallaba en la misma dirección. Sentía una necesidad insoslayable de inundarme la visión y los pulmones, de la fresca y límpida atmósfera vegetal.Caminar por el césped, extenderme a mis anchas en él, apoyarme en los viejos eucaliptus, respirando hondamente su fragancia medicinal. El sol tibio del otoño, me acariciaba voluntario e incondicional, con una entrega mayúscula, el rostro, haciendo brotar en mi, un deseo salvaje e irrefrenable, de entregarme definitivamente a una vida natural y campesina.Caminé, caminé, caminé sin ton ni son por el Parque. En algún momento me arrojaba ventralmente a la mullida alfombra verde y daba cabriolas impetuosas. En otros momentos, corría veloz hacia el primer árbol que veía, entonces, como cuando se reencuentran viejos afectos del alma y del corazón, me abrazaba descontrolado como abandonado y desprotegido, a él.Permanecía por varios minutos en esa postura; aferrado y entregado a un tronco arbóreo, de unos 0.80 m. de diámetro, para sentir con mi corazón, mis pulmones y mi alma; el milagro eterno y único de sus latidos y el aroma protectivo de sus años. Fue, entonces que recobré el sentido de realidad. Impensadamente, a él me hicieron volver, la algarabía y el griterío de los niños que se me figuraban, por corretear y por sus chillidos, en disminutos diablillos rojizos, verdes, azules y naranjas...; corrían, saltaban, giraban de aquí hacia allá, evidentemente desequilibrados (eso fue lo que imaginé esa tarde otoñal) mientras se disputaban los mejores lugares en la calesita, bastante desvencijada, descolorida y triste; como asimismo en los sube y baja, en los toboganes... Ajenos a todo y a todos nosotros, corrían, corrían, corrían, reían a carcajadas con estentóreos gritos,se perseguían alocados; algunos se tropezaban y caían dando tumbos y con flexibilidad asombrosa, se erguían veloces del suelo y continuaban, naturalmente embarcados en sus juegos. Había una ciertasemejanza entre ser niño y los demás seres que habitan en Libertad la Naturaleza (aves, flores, árboles...). Intenté forzadamente asociar tales imágenes, en mis cavilaciones.Desde siempre, con soberbia megalómana que solo trasunta pánico a la finitud y cobardía para asumir, tal condición; el Hombre y sus irracionales instituciones,su Normatividad, por él creadas y establecida, han querido ordenar y controlar la vida natural y silvestre, lo que la misma Gran Madre Naturaleza, sin consentimientos ni mentirosos acuerdos y consensos con dioses que solo habitan en las mentes humanas, nos dispone para nuestro antojo y placer.Es que los niños, cuando transitamos el tiempo felíz y bueno de los juegos, alejados del contralor de los mayores (agentes serviles de la transmisión cultural), somos genuinamente hijos libres de la Madre Naturaleza, única Santa hermafrodita y bondadosa que con sabiduría inmemorial, no nos juzga ni castiga perversa e injustamente, cuando le damos riendas sueltas a nuestro placer de sentir lo hondo de la vida en nuestros corazones, amenazados constantemente por algún dios castigador y complicador de todo el universo de lo sencillo y justo. Presumiendo, por no usar reloj pulsera que se aproximaba la hora convenida para el reencuentro; decidí abandonar, no sin contrariedad, el Parque Sarmiento con su gratificante atmósfera verde, a su cielo celeste, apenas manchado por algunas que otra nube solitaria y a los niños multicoloridos, con sus berridos y juegos incontrolables. Involuntariamente me detuve frente a la figura del Dante. No era, para mi, importante saber por quién había sido trabajada la obra escultural, representada en esa estatua, significando una imitación de un Dante pensativo y evocatibo. Se cruzó por mi memoria que a los 15 años, intenté leer la DIVINA COMEDIA, pero, no la comprendí en esos días tan confusos. Tan solo tres líneas del Infierno del Canto I, recordaba: A mitad del camino/de la vida/en una celda oscura/me encontraba/porque mi ruta/había extraviado... De un salto crucé la Avenida del dante, buscando llegar hasta la Plaza España para encaminar mis pasos por el Boulevard Chacabuco que ya a esa altura del otoño, presentaba majestuosos palos borrachos, aletargados, adormilados por el otoño y con sus melancólicas hojas ocre amarillentas. La brisa que corría por el Boulevard, burlonamente iba arrastrando sus juguetes que eran las hojas caídas de los palos borrachos hasta los rincones callejeros mas inimaginables. La tardecita otoñal de mayo, no llegaba a ser fría del todo, pero, anunciaba con certidumbre que el día, pronto llegaría a su fin.Me detuve frente a la vidriera de un bar. Vi a unos silenciosos y taciturnos parroquianos sentados por delante de un juego de ajedrez. En la pared que estaba por detrás del antiguo mostrador, presentaba, no tan solo un gran espejo sino también, varias repisas conteniendo diversas botellas de licores, vinos y en el centro, justo arriba del espejo, un viejo reloj, de grisácea esfera y de negras manecillas, dando las 17.49 hs. Escasos minutos restaban para el reencuentro. Al llegar al Boulevard Chacabuco y San Lorenzo, reparé que solo me separaban de Independencia al 500 solamente Cuatrocientos metros. No pude determinar, entonces, con cierta consciencia, el por qué de un estremecimiento dramático que me sobrevino, cuando pensé en Soledad. En la gran mayoría de mis días y mis noches, de estos casi 30 años, sin pensarlo, sin decidirlo, si quiera, he estado alerta y advertido a mi intuición y a mis sensaciones instintivas. Me han gobernado, pero por sobre todo, me han guiado y orientado.
La tarde del 26 de mayo de 1973, iba quedando en tinieblas, con una cósmica cresta dorada en el firmamento del ocaso. Las luces del alumbrado público pugnaban en el atardecer, persistiendo en triunfar sobre la inquietante penumbra del otoño vespertino.
Me detuve en la esquina del Boulevard Chacabuco y San Lorenzo, queriendo doblar hacia la izquierda, buscando la calle Independencia y luego, bajar hacia la derecha, hasta el edificio de departamentos de Soledad. Llevaba dos o tres temas apuntados para el debate. La amnistía de Soledad,la “teología de la liberación” y mi tema favorito..., el parricidio político, para con el “Viejo”. Antes de cruzar el Boulevard, sentí a mi izquierda, un estruendo similar a motores de camiones celulares y patrulleros de los cerdos azules. Cruzaron por delante de mí, lanzados en una demencial carrera. Se podía ver con claridad, los caños de las escopetas y los fusiles (F A L) y los rostros terroríficos de los polis, riéndose a torpes carcajadas, cuando espiaban por sus ventanillas, a los transeúntes desencajados por el estupor y la incomprensión de tan absurda escena.A muchos de nosotros, absortos y sorprendidos viandantes, nos llamó la atención, no sin cierta zozobra..., los tipos que acompañaban a los uniformados con el “terror azul”..., melenudos, barbudos, con lentes para el sol, con pistolas metidas en los cintos o con escopetas de caño recortado entre sus piernas... Es cierto que dubité en aquél momento, asistir al departamento de Soledad. No por mi seguridad sino por la de ella, recientemente puesta en libertad. La caravana policíaca, malvada y perversamente impune, no dejaba resquicio alguno, para pensar que estaban dispuesto a todo. No obstante, mis apesadumbrados presagios, recobré entereza espiritual e intelectual y me dirigí apresurado al departamento de la calle Independencia.No tenía muy claro cómo encarar el tema religioso. A la “teología de la liberación”,no la comprendía. La intuía esquizoide.
-¿Era posible que el catolicismo o el cristianismo, gordo, barrigón y opulento de la “Sede Santa” o “santa sede”, daba igual para el caso, se ocupara opcionalmente de los pobres, humillados, marginados...?-
Encontraba muy irresoluta aquella postura. Algo me conducía a pensar que la “teología de la liberación” era una visión ficcional y tergiversada de la realidad.
- ¿Por qué no comenzaban a dar combate (¡matricidio!) hacia adentro de la estructura vertical y enjoyada de la santa madre iglesia...? - -
- Si en verdad, una de las razones objetivas de el calvario real de la miseria, la pobreza y la enfermedad de millones de seres humanos, es la consciencia y la conducta recalcitrante y reaccionaria de los suntuosos y ornamentados obscenamente, jerarcas religiosos. -
No era tan sencillo demostrar, en forma documentada, estos pensamientos ante posiciones tan firmes como la de Alfredo, en su relación intelectual Y espiritual con la “teología de la liberación”, a la cual adhería con inusitada pasión, desde su vital compromiso cristiano y latinoamericanista (no profesaba el tercer-mundismo). Mientras caminaba esos cuatrocientos metros que me separaban de Soledad, intentaba elaborar una reflexión clara y consisa al respecto.
- ¿Cómo explicar lo que me había impregnado el alma y mis recuerdos, el paso por un colegio confesional católico, desde los 6 años hasta los 9? - - ¿Cómo contarles que desde los 6 años en aquel “prestigioso” colegio, a las 7.30 hs nos hacían concurrir a la iglesia, a la “santa misa”, decían..., nos obligaban a formar fila dándonos puntapiés en los tobillos si no estábamos atentos a sus indicaciones? - - ¿Cómo contarles que nos arreaban a los empujones para entrar en la iglesia como si fuésemos una recua de mulas, para hacernos arrodillar dentro del confesionario, metidos entre las piernas abiertas y en medio del hedor de los genitales de los curas que nos inclinaban hacia ellos? - - ¿Cómo encararlo a Alfredo y contarle los castigos recibidos..., pellizcones en las orejas, cuando el frío invernal matutino era mas intenso..., de los punterazos recibidos en la cabeza y con toda el aula riéndose..., el haber permanecido horas y horas en un sótano frío, húmedo y en tinieblas, arrodillado sobre una grancilla, por ser un “pendejo pecador”...? -
Por mas que me esforzaba honestamente, no conseguía arribar a ninguna mínima conclusión para exponer esa noche.
- ¿Podríamos convencer a los cerdos azules, sucios y panzudos que Cristo optó por las prostitutas, los leprosos, los indigentes, los excluidos para emprender su misión en este planeta...? -
Pensé en preguntarle a Alfredo.
- ¡Seguramente nos van a cagar a tiros, lo que sería mejor que caer en sus mugrientas manos! - me respondí a mi mismo.
Le recordaría las cartas de Soledad que nos enviaba, sobornando a las monjas carceleras de la cárcel de mujeres, enclavada en medio del barrio de clase media alta; donde nos contaba su espantosa estadía en la prisión y que por patológica coincidencia, no era mas que una capilla cristiana y católica, a la vez. No quería desgastarme mas con el tema religioso y con eso de la “teología de la liberación”. En ese punto, me convencía de a poco, no iba a poder acordar honestamente con alfredo, ninguna acción concreta y muchomenos, algún pensamiento reflexivo, coherente y orientado.
Caminaba abstraído en esas cavilaciones sin salida, cuando recordé que había adquirido el diario del día y que aún lo tenía guardado en mi bolso de cuero. Lo quité de allí y fui leyendo. En la portada anunciaba, en grandes tipografías, acerca de la Ley de Amnistía para los detenidos por razones políticas.
Automáticamente asocié la noticia del 25 de mayo de 1973 con Soledad y encaminé felíz, dando ridículos brincos, por la acera y la vereda, al departamento de la calle Independencia. Seguramente me tildarían de “extravagante y delirado” cuando les propusiera mi idea acerca de cómo avanzar con la Organización. Era sencilla, simple. No presentaba rodeos intrincados de ampulosos análisis intelectuales. Solo había que accionar para producir una realidad contraria y favorable a la que nos agobiaba y maltrataba. Había que deshacerse de la gerontocrasia taimada e hipócrita que encarnaba “El Viejo”. La salida, mas o menos verosímil,para desalojar del Poder a los viejos castigadores y mentirosos, era el parricidio. Se había luchado y dado la vida sin reservas para que retornara. ¿Cuál había sido la reciprocidad como respuesta? ¡¡¡Lanzarnos despiadadamente a los cerdos azules sobre nosotros!!! Los motivos y razones de la gerontocrasia represiva, eran a todas luces, obscenas y criminales. “La juventud argentina es sana de por sí, solo que ha sido corrompida por el rock satánico y por el marxismo internacional...”- -“Esto es una guerra permanente...Dios, la familia, los valores morales y espirituales del ser nacional y la Democracia occidental y cristiana, deben ser custodiados y resguardados con nuestras vidas, ante la amenaza constante de la subversión delirante y paranoica, manipulada y orquestada por el comunismo internacional...”.
“La juventud argentina debe estudiar y trabajar en paz, confiando en su dirigencia, en sus instituciones, en sus representantes que es el único camino posible y pacífico, por el cual ha optado indeclinable, la gran mayoría del pueblo argentino...”.
Mi intuición, mi instinto, en pleno desarrollo, me susurraban alaridos de precaución, de alerta. El entusiasmo, la euforia por la recuperación de la Democracia Popular (‘Perón, Evita, la patria socialista!) solo estaba, vivía y anidaba en la alborozadamente (enfermada) imaginación juvenil.
En mayo de 1973, el “mayordomo” presidencial (el Tío) del General..., quien abriera las rejas de las cárceles argentinas de par en par (¡25 de Mayo!) no tan solo lo hizo para millares de jóvenes,inflamados de Justicia Social, de Democracia socialista y Liberación Nacional, arbitrariamente allí recluidos por un Poder Judicial sujetado y amañado a milicos cobardes y jetones sino también para tenebrosos y vulgares asesinos, quienes serían convocados y bien pagados por la burocracia policial represiva, destinada y planificada conjuntamente con milicos y sindicalistas fascistas, organizados en la “falange” brujeril y militarizada del “entorno” del “Viejo”.
El 20 de junio de 1973, era el día seleccionado para la gran puesta en escena del “cerco” del “Viejo” y los “tutores”, , para la protección pastoral del “gran Pueblo argentino”. No solo porque estaban en su “entorno” sino porque él había optado, con voluntaria fe política, en que ese fuera su “estado mayor” para la sumaria ejecución de sus decisiones “patrióticas”, emanadas de su voluntad política.
La realidad era evidente e inconmovible; para ese entonces, algunos la vimos y deseamos y qusimos transformala; otros, también la vieron, pero, callaron... o se callaron, por eso mismo..., ¡porque la vieron!






















13 -
‘ “Deseo comenzar estas palabras con un saludo muy afectuoso al pueblo argentino, que ayer desgraciadamente no pude hacerlo en forma personal por las circunstancias conocidas. Llego desde el otro extremo del mundo con el corazón abierto a una sensibilidad patriótica que sólo la larga ausencia y la distancia pueden avivar hasta su punto más álgido."Por eso al hablarle a los argentinos lo hago con el alma a flor de labios y deseo también que me escuchen con el mismo estado de ánimo."Llego casi desencarnado. Nada puede perturbar mi espíritu porque retorno sin rencores ni pasiones como no sea la que animó toda mi vida: servir lealmente a la patria, y sólo pido a los argentinos que tengan fe en el gobierno justicialista porque ése ha de ser el punto de partida para la larga marcha que iniciarenos."Tal vez la iniciación de nuestra acción pueda parecer indecisa o imprecisa. Pero hay que tener en cuenta las circunstancias en las que la iniciamos. La situación de país es de tal gravedad que nadie puede pensar en una reconstrucción en la que no deba participar y colaborar. Este problema, como ya lo he dicho muchas veces, o lo arreglamos entre todos los argentinos o no lo arregla nadie. Por eso deseo hacer un llamado a todos al fin y al cabo hermanos, para que comencemos a ponernos de acuerdo."Una deuda externa que pasa los seis mil millones de dólares y un déficit cercano a los tres billones de pesos acumulados en estos años, no han de cubrirse en meses sino en años. Nadie ha de ser unilateralmente perjudicado, pero tampoco ninguno ha de pretender medrar con el perjuicio o la desgracia ajena. No son estos días para enriquecerse desaprensivamente, sino para reconstruir la riqueza común, realizando una comunidad donde cada uno tenga la posibilidad de realizarse."El Movimiento Justicialista, unido a todas las fuerzas políticas, sociales, económicas y militares que quieran acompañarlo en su cruzada de Reconstrucción y Liberación del país, jugará su destino dentro de la escala de valores establecida: primero, la Patria; después, el Movimiento, y luego, los hombres, en un gran movimiento nacional y popular que pueda respaldarlo."Tenemos una revolución que realizar, pero para que ella sea válida ha de ser una reconstrucción pacifica y sin que cueste la vida de un solo argentino. No estamos en condiciones de seguir destruyendo frente a un destino preñado de acechanzas y peligros. Es preciso volver a lo que fue en su hora el apotegma de nuestra creación: de casa al trabajo y del trabajo a casa, porque sólo el trabajo podrá redimirnos de los desatinos pasados. Ordenemos primero nuestras cabezas y nuestros espíritus."Reorganicemos el país y dentro de él, al Estado, que preconcebidamente se ha pretendido destruir, y que debemos aspirar que sea lo mejor que tengamos para corresponder a un pueblo que ha demostrado ser maravilloso. Para ello elijamos los mejores hombres, provengan de donde provinieren. Acopiemos la mayor cantidad de materia gris, todos juzgados por sus genuinos valores en plenitud y no por subalternos intereses políticos, influencias personales o bastardas concupiscencias. Cada argentino ha de recibir una misión en el esfuerzo de conjunto. Esa misión será sagrada para cada uno y su importancia estará más que nada en su cumplimiento."En situaciones como las que vivimos todos pueden tener influencia decisiva y así como los cargos honran al ciudadano, éste también debe ennoblecer a los cargos."Si en las Fuerzas Armadas de La República cada ciudadano, de general a soldado, está dispuesto a morir en la defensa de la soberanía nacional como del orden constitucional establecido, tarde o temprano han de integrarse al pueblo, que ha de esperarlas con los brazos abiertos como se espera a un hermano que retorna al hogar solidario de los argentinos."Necesitamos la paz constructiva, sin la cual podemos sucumbir como Nación. Que cada argentino sepa defender esa paz salvadora por todos los medios, y si alguno pretendiera alterarla con cualquier pretexto, que se le opongan millones de pechos y se alcen millones de brazos para sustentarlas por los medios que sean precisos. Sólo así podremos cumplir nuestro destino."Hay que volver al orden legal y constitucional como única garantía de libertad y justicia. En la función pública no ha de haber cotos cerrados de ninguna clase y el que acepte la responsabilidad, ha de exigir la autoridad que necesita para defenderla dignamente. Cuando el deber está de por medio los hombres no cuentan, sino en la medida que sirven mejor a ese deber. La responsabilidad no puede ser patrimonio de las amanuenses."Cada argentino, piense como piense, y sienta como sienta, tiene el inalienable derecho de vivir en seguridad y pacíficamente."El gobierno tiene la insoslayable obligación de asegurarlo."Quien altere este principio de la convivencia, sea de un lado o de otro, será el enemigo común que debemos combatir sin tregua, porque no ha de poderse hacer ni en la anarquía que la debilidad provoca o la lucha que la intolerancia desata."Conozco perfectamente lo que está ocurriendo en el país. Los que creen lo contrario se equivocan. Estamos viviendo las consecuencias de una postguerra civil que aunque desarrollada embozadamente no por eso ha dejado de existir, a lo que se suman las perversas intenciones de los factores ocultos que desde las sombras trabajan sin cesar tras designios no por inconfesables menos reales. Nadie puede pretender que todo esto cese de la noche a la mañana. Pero todos tenemos el deber ineludible de enfrentar activamente a esos enemigos si no queremos perecer en el infortunio de nuestra desaprensión e incapacidad culposa."Pero el Movimiento Peronista, que tiene una trayectoria y una tradición no permanecerá inactivo frente a tales intentos, y nadie podrá cambiarlos a espaldas del pueblo, que las ha afirmado en fechas muy recientes y ante la ciudadanía que comprende también cual es el camino que mejor conviene a la Nación Argentina. Cada uno será lo que deba ser o no será nada. Así como antes llamamos a nuestros compatriotas en la Hora del Pueblo, el Frente Cívico de Liberación y el Frente Justicialista de Liberación para que mancomunados nuestros ideales y nuestros esfuerzos pudiéramos pujar por una Argentina mejor, el justicialismo, que no ha sido nunca ni sectario ni excluyente, llama hoy a todos los argentinos, sin distinción de banderías, para que todos solidariamente nos pongamos en la perentoria tarea de la reconstrucción nacional, sin la cual estaremos todos perdidos. Es preciso llegar así, y cuanto antes a una sola clase de argentinos, los que luchan por la salvación de la Patria, gravemente comprometida en su destino por los enemigos de afuera y de adentro.Los peronistas tenemos que retornar a la conducción de nuestro Movimiento, ponernos en marcha y neutralizar a los que pretenden deformarlo desde abajo y desde arriba. Nosotros somos justicialistas, levantamos una bandera tan distante de uno como de otro de los imperialismos dominantes. No creo que haya un argentino que no sepa lo que ello significa. No hay nuevos rótulos que califiquen a nuestra doctrina y a nuestra ideología."Somos lo, que las veinte verdades peronistas dicen. No es gritando la vida por Perón que se hace patria, si no manteniendo el credo por el cual luchamos. Los viejos peronistas lo sabemos. Tampoco lo ignoran nuestros muchachos que levantan banderas revolucionarias."Los que pretextan lo inconfesable aunque cubran sus falsos designios con gritos engañosos o se empeñan en peleas descabelladas no pueden engañar a nadie. Los que no comparten nuestras premisas si se subordinan al veredicto de las urnas tienen un camino honesto que seguir en la lucha que ha de ser para el bien y la grandeza de la patria y no para su desgracia. Los que ingenuamente piensan que pueden copar nuestro Movimiento o tomar el poder que el pueblo ha reconquistado se equivocan. Ninguna simulación o encubrimiento por ingeniosos que sean podrán engañar a un pueblo que ha sufrido lo que el nuestro y que está animado por una firme voluntad de vencer. "Por eso deseo advertir a los que tratan de infiltrarse en los estamentos populares o estatales que por ese camino van mal. Así aconsejo a todos ellos tomar el único camino genuinamente nacional: cumplir con nuestro deber de argentinos sin dobleces ni designios inconfesables. Nadie puede ya escapar a la tremenda experiencia que los años, el dolor y el sacrificio han grabado a fuego en nuestras almas y para siempre. "Tenemos un país que a pesar de todo no han podido destruir, rico en hombres y rico en bienes. Vamos a ordenar el Estado y todo lo que de él dependa que pueda haber sufrido depredaciones u olvido. Esa será la principal tarea del gobierno. El resto lo hará el pueblo argentino, que en los años que corren ha demostrado una madurez y una capacidad superior a toda ponderación."En el final de este camino está la Argentina potencia, en plena prosperidad con habitantes que puedan gozar del más alto standard de vida, que la tenemos en germen y que sólo debamos realizarla. Yo quiero ofrecer mis últimos años de vida a un logro que es toda mi ambición. Sólo necesito que los argentinos lo crean y nos ayuden a cumplirlo."La inoperancia en los momentos que tenemos que vivir es un crimen de lesa patria. Los que estamos en el país tenemos el deber de producir por lo menos lo que consumimos. Esta no es hora de vagos ni de inoperantes."Los científicos, los técnicos, los artesanos y los obreros que están fuera del país deben retornar a él a fin de ayudarnos en la reconstrucción que estamos planificando y que hemos de poner en ejecución en el menor plazo. Finalmente deseo exhortar a todos mis compañeros peronistas para que obrando con la mayor grandeza echen a la espalda los malos recuerdos y se dediquen a pensar en la futura grandeza de la patria que bien puede estar en nuestras propias manos y en nuestros propios esfuerzos."A los que fueron nuestros adversarios que acepten la soberanía del pueblo, que es la verdadera soberanía. Cuando se quieran alejar los fantasmas del vasallaje foráneo siempre más indignos y más costosos. A los enemigos embozados y encubiertos o disimulados, les aconsejo que cesen en sus intentos porque cuando los pueblos agotan su paciencia suelen hacer tronar el escarmiento. Dios nos ayude si somos capaces de ayudar a Dios. La oportunidad suele pasar muy quedo, guay de los que carecen de sensibilidad e imaginación para no percibirla. Un grande y cariñoso abrazo para todos mis compañeros y un saludo afectuoso y lleno de respeto para el resto de los argentinos".





14 –
- Hola Alfredo..., ¿cómo estás? - le dije no bien me adelanté a él en la Avenida Velez Sárfield, justo en frente del monasterio jesuita, en esa noche de febrero de 1974.
- ¡Acá andamos... disfrutando la noche... - me contestó, notándose en su tono, una cierta ausencia,una inocultable angustia que por todos los medios de su carácter, intentaba simular de firmeza y convicción.
- ¿Nos tomamos unos vinos o cerveza? -
- Prefiero el vino tinto... Camilo. -
Nos metimos en un barzucho a unos metros de la Facultad de Arquitectura. Nos sentamos en silencio, ordenamos una pizza con mucho queso y algunas anchoas, aceitunas riojanas y una jarra de litro de vino auténticamente mendocino de Luján de Cuyo. Pienso que no vale la pena describir el entorno del mugroso bar céntrico. Desde Dostoiewski, pasando por Henry Miller, Capote, Keruoac o Gimsberg, todos ellos y muchos mas, nos han relatado con pelos y señales, un sinnúmero de tabernas de borrachos, drogadictos, misántropos, frustrados, fracasados y vencidos y reducidos a mucho menos que una cucaracha por la vida, el sistema jurídico-político de cualquier Nación o por alguna mujer ladina y traicionera... y ese rincón apestoso en pleno Centro, no escapaba a la escala mundial de tales sitios.Encendimos sendos cigarrillos negros. El silencio persistía, aunque ninguno de los dos estábamos tensos, solo que ámbos queríamos dialogar, pero no sabíamos por dónde comenzar.
- El vino nos aflojará... - pensé, intentando quebrar la indefinida barrera.
- Mirá Camilo..., Raquel me dio su traducción, casera y personal, por supuesto, de “The Times they are A-Changin” (Los Tiempos Están Cambiando) de Bob Dylan... - habló con una inflexión mansa, sorprendiéndome en ese momento por ser él y no yo quien traspasó el silencioso límite entre los dos.Me arrimó el cuaderno y me dispuse a leer, mientras Alfredo se levantaba y se dirigía al wáter.
‘ LOS TIEMPOS ESTÁN CAMBIANDO
Juntémonos todos Los que andamos errantes Admitamos que las aguas Han crecido Aceptémoslo, pues pronto Estaremos calados hasta los huesos. Comencemos a nadar O nos hundiremos como piedra Porque los tiempos están cambiando.
Vengan escritores y críticos Que profetizan con vuestra pluma Mantengan los ojos abiertos: La oportunidad no volverá a repetirse No hablen demasiado pronto Pues la rueda todavía está girando Y nos está diciendo a quien Va a designar, Pues el perdedor ahora Mañana va a ganar Porque los tiempos están cambiando
Venid senadores, congresistas Hagan caso de la llamada No se queden en la puerta de entrada No bloqueen el vestíbulo Pues va a dañarse Aquel que se haya atascado. Hay una batalla afuera Y está bramando Pronto sacudirá sus ventanas Y hará retumbar las paredes Porque los tiempos están cambiando.
Venid madres y padres A lo largo y a lo ancho de la tierra No critiquen Lo que ustedes no comprenden. Vuestros hijos y vuestras hijas Están fuera de vuestro control Vuestro viejo camino se está Haciendo rápidamente mas viejo Apártense del nuevo Si no pueden echar una mano Porque los tiempos están cambiando.
La línea está trazada La maldición está echada El lento ahora Luego será rápido Lo que ahora es presente Luego será pasado El orden se está desvaneciendo Y el primero ahora Más tarde será el último Porque los tiempos están cambiando.
Una y otra vez releía la canción de Dylan, mientras esperaba que volviera Alfredo.
- Es buena traductora... - evoqué los profundos ojos verdes de Raquel.
No estaba tan convencido que “los tiempos estaban cambiando”..., un halo de escepticismo me nublaba el pensamiento y mi precario estado de ánimo.
- ¿Podrían estar cambiando realmente con la clase de milicos, curas, sindicalistas, empresarios y políticos que se habían apoderado del país luego de aquél 20 de junio de 1973? -
¿Verdaderamente estaría cambiando con “El Viejo” meando sangre y con el “entorno” haciéndole firmar nuestra sentencia de aniquilamiento? -
- Loocurrido aquél 20 de junio del año pasado..., ¿habría sido una prolepsis tenebrosa o quizás, el fétido tubo de ensayos para instrumentar, con un descomunal grado de psicopatología, la mesa quirúrgica, compulsiva y asesina (Proceso de Reorganización Nacional - 1976) donde nos efectuarían la “necesaria lobotomía” para extirparnos la incómoda, para ellos, REBELIÓN? -
Dylan nos invitaba a lanzarnos desde su distante 1964. Realmente afuera estaba bramando la batalla..., pero no era la de Dylan, era la nuestra. Diez años después, de la canción, a Dylan solo le estaba preocupando su divorcio con Sara (Blood on the Track). - ¿ Y a nosotros? -- A mi, por lo menos... colegía, que ¡”El Viejo” dejara de tener dos horas de lucidez por día y de mear sangre de una vez y para siempre! -
Me sentía hosco y furioso, pensar que el “movimiento”..., la “organización”, se ensañaba conigo por que si, nada mas. No me sentía responsable que a todos ellos, se les respingaba el fervor nacional cuando se emborrachaban escuchando día y noche, guitarras criollas, bombos legüeros y quenas puneñas... Todo eso nada me decía, nada del altiplano boliviano me hacía estremecer, ni si quiera asociar aquellos enigmáticos y desolados parajes andinos con el CHE. No obstante, haber leído de atrás hacia delante, de adelante hacia atrás “La seducción de la Barbarie – Análisis Herético de un Continente Mestizo” de Günter Rodolfo Kusth.Sentía complacencia por darme cuenta que Raquel estaba mas en mi sintonía. Su búsqueda constante de los nuevos horizontes culturales, políticos..., también Graciela me agradaba mucho por estar constituida de similares elementos inquietantes y conmovibles.Soledad, en cambio, se había dejado sobrepasar por el odio y el resentimiento contra los milicos..., sentimientos éstos que compartía sin remordimiento alguno.Lo que ella decidiera, para canalizar todo el veneno furioso contras ellos, haría todo lo posible para estar a su lado solidaria y contundentemente.
En verdad, sentía el mismo asco pútrido contra los milicos y sus socios..., pero la diferencia estribaba en que la amaba... como a Graciela...Amaba con lírica inspiración a las dos. A Soledad por su desenfreno pasional por la vida militante y a Graciela, por haber quebrado y superado casi todos los límites de la consciencia pretensiosa y racional.
Había algo urticante dentro de mi. No concluía en algo absoluto, palpable, documentable y veraz. Solo un montón de ideas desgreñadas y famélicas. La intuición, pero desorientada, sin poder correctar su inmanipulable vaivén, me decía con un débil chorrito de luz y que pugnaba por adentrarse en las cavernas sombrías de mi consciencia.
- “No estamos ni complejizados civilmente, ni suficientemente culturizados, ni politizados y aún padecemos, en el Hospital de los males persistentes e incurables, la anomia social, descomponiéndonos en la metástasis de la insolidaridad, revoleando mierda por aquí y por allá, menos contra los “dueños” de la Argentina, con el miembro fantasma, del conceptuoso principio de la cacareada ‘hermandad’ nacional...”-
Volví la mirada hacia la Avenida Velez Sárfield para despejarme de esos pensamientos oprobiosos y agobiadores. La noche no lo era menos en esos calurosos días finales de febrero de 1974. Las constantes huelgas del transporte público, habían enrarecido aún mas el verano. La ciudad a esa hora, estaba desierta, abandonada, solo se veían nada mas que cerdos azules, con su mugre, su alcoholización y las carabinas, las escopetas de caño recortado y las miradas abyectas, sobre todo hacia siluetas curvilíneas y con dos piernas y cabello largo hasta los hombros o mas, o hacia aquél muchacho de barba, de jeans y portando varios libros... Solo cuando se les cruzaba en su idiota andar otra silueta ensombrecida que portara un uniforme militar..., cuando éste se les materializaba, cual señorito servil e infecto de lubricidades, para obsequiarse a su señor feudal, , se deshacían en genufléxicos ademanes de fieles sirvientes.
Mientras esperaba a Alfredo, a la pizza y me tomaba un vaso de vino, haciendo que se fundiera en la bóveda de mi paladar con el regusto sombrío de un Parisiene, repentinamente vi cómo un jeep militar, camouflado como si estuviera en la jungla vietnamita, se le cruzaba, en audaz y violenta maniobra, por delante de un coche color verde aceituna, sin luces delanteras ni de posición, sin chapa identificatoria, en donde cinco engendros, exhibían un armamento que ni si quiera los Granaderos de San Martín, habrían sido capaces de imaginar alguna vez.Los hicieron descender, con gesticulaciones ampulosas, grotescas de milicos sobreactuantes. El milico era un pendejo de unos treinta años con insignias de teniente, los otros eran vulgares concriptos..., solo que éstos, apuntaban sus FAL*s hacia los irregulares.Cuando éstos mostraron sus escopetas, sus pistolas automáticas..., los concriptos dejaron de apuntarlos imprevistamente. El pendejo teniente comenzó a intercambiar risas idiotas con un gordo grasoso, por lo mugriento, cuando este le hizo la V con su dedo índice y con el anular de la mano derecha... El movimiento me resultó llamativo y extraño. Volvió a realizarlo una y otra vez..., entonces, me di cuenta que al gordo y alto como los cerdos de “Animal Farm” de Orwel, esos mismos cerdos que departían con sus vecinos de la granja, entre manjares, exquisitos licores y juegos de naipes, mientras los demás animales trabajadores de la granja, sometidos por los cerdos traidores a ominosas condiciones de vida, observaban estupefactos, a dónde había ido a desembocar su lucha revolucionaria..., que a ese vil criminal que había descendido del automóvil sin identificación, entre escopetas y mugre, gesticulando simiescas humoradas con el pendejo teniente, le faltaba alguna falange del dedo mayor de su mano derecha.Esto era lo que le resultaba gracioso, moviéndolo a risitas al pendejo teniente. Luego de intercambiar cigarrillos y mas risas estúpidas, cada uno de los grupos, los milicos y los facinerosos, instalando los “fierros” en el piso de los coches y aprestándose como si se volvieran a la selva vietnamita, a cazar vietcongs, montaron en sus vehículos y salieron despedidos como la Apolo 11, dejando mas del 50% de sus neumáticos sobre el pavimento y una humareda negra, densa y aceitosa y un estruendo tan terrible en la atmósfera veraniega y nocturna que tardó varios e inacabables minutos en disiparse.
- ¿Viste eso Alfredo? - le pregunté sin dejar de mirar la Avenida Velez Sárfield.
- Son los “comando libertadore”..., ¿qué te parece?... Los gusanos verdes y la “juventud sindical... - me contestó Alfredo con parsimonia, resignado, mejor dicho.
Su estancia en el wáter se había prolongado. Presumí la causa. Fumar marihuana, era un delito de lesa-humanidad..., por esos y estos tiempos...
- Tengo unos “caramelitos”... - me confió con su mirada inyectada, pero amable, buena. – Tomemos otra jarrra y salgamos de aquí.., tengo la intuición que esos mierdas andan dando vueltas..., oliendo sangre... de “zurdos”... - me sugirió con tenue voz.
- Podemos ir hasta La Salchicha Loca... - propuse.
He tenido siempre la sensación..., la imaginación...., la idea.... qué se yo..., en que la gran mayoría de la ciudades del mundo a las dos de la madrugada, se parecen entre si. El neón que se opaca en el Boulevard..., los árboles que en su intento natural de expropiarnos y menoscabarnos el oxígeno nocturnal, proyectan sus nefastas sombras móviles sobre todo tipo de superficies..., la hediondez de los Mercados de abastecimiento popular, grandes y altas torres de departamentos, donde la “mayoría silenciosa”, duerme, se llena las víceras de comida que a otros les falta, la señoritas de silueta para modelar que almuerzan y cenan... y vomitan..., tipos que juegan su salario al póker, la prostituta que se traga el esperma de un empresario explotador, el obispo que duerme desnudo junto a seminaristas desnudos, el Gobernador que trama ardides voluptuosos para perpetuarse en el Poder y consolidar jurídicamente así sus canonjías, la adolescente que es desvirgada y embarazada por quien idefectiblemente la arrojará al albañal del aborto clandestino..., clandestino para no enfadar a la Santa Iglesia romana...,el cerdo poli que le mete los dedos en el culo a la mujer prostituida tras arrebatarle el “peaje” acostumbrado, los homosexuales apaleados por el cerdo azul, aún aquellos fueran requerido para “alegrar” los festines de la progresía o de los conservadores... o los honorables ciudadanos de la clase media argentina..., los enajenados, borrachos y miserables, durmiendo tapados con cartones..., una niñita o un niñito, seres abandonado, desprotegidos..., pero hijos de Dios..., acariciándole o succionándole los genitales a tales enajenados... El repetible, pero único ¡Gran Espectáculo nocturnal de la capitales civilizadas del capitalismo!Sin embargo, presumo acerca de la prostitución infantil y de la otra, centralizada, planificada, controlada y tutelada por el Estado comunista... (la nomenclatura... ¡orgullo gran ruso!).
- ¡Hey..., Dylan! ¡Cuánta mierda hay en el Arte y en la cabeza de los poetas que denuncian los abusos “burocráticos” del capitalismo y del comunismo nacionalista!-
Alfredo y yo andábamos por el Boulevard Junín a las dos y media de esa madrugada tórrida y gomosa de febrero de 1974. Luego de trasponer Buenos Aires, intersección perpendicular al Boulevard Junín, se nos ocurrió girar hacia la izquierda y entrar en el pasaje Morell que comunica el Boylevard con Corrientes. Era un sitio oscuro y temido por la gran mayoría de los transeúntes. Se habían tejido diversas fantasías tenebrosas acerca del lugar.Se decía que era refugio de salteadores diurnos y nocturnos. Cueva de mendigos alcohólicos, de viejas rameras que habían sido expulsadas del siempre actualizado negocio del alquiler de coños... y tantos otros mitos urbanos que sinceramente era demasiado imposible, racionalmente hablando, creer a pie juntilla, todo aquel mamotreto del infiernillo fagocitante, al lado mismo del Mercado Sur y a tres manzanas de la Jefatura de Policía y en pleno Centro de la ciudad.
Nos deslizamos contra las paredes del Mercado hasta llegar a una entrada hacia la derecha y luego de ascender por los escalones resbaladizos por la mugre y la humedad, nos encontramos con los “demonios”...Había un hombre semidesnudo, con su pija fofa asomándole por el rotoso pantalón y con un fuerte hedor a alcohol de quemar que emanaba pestilente de su cuerpo... La semipenumbra impedía apreciar si el sujeto estaba vivo o no. Su rigidez semejaba a una estatua de carne, pero en estado de putrefacción... Los putrílagos de la muerte, le corroían la escasa vida que imperceptiblemente latía. A Su lado una mujer deformada por las sombras, con su cabeza envuelta en hojas de diario, seguramente para protegerse de los mosquitos..., recostada, tirada de bruces diría..., en cuyo costado derecho, contra la puerta de hierro para ingresar al Mercado, se desprendía un halo de hediondez tan perforante que producía un repentino estado nauseabundo, seguido de un incontrolables vértigo... La mujer dormía..., yacía sobre sus propios vómitos y defecaciones.Un insignificante e imperceptible quejido, nos llamó la atención a Alfredo y a mi. Me arrimé a los bultos de carnes humana y deformados por el bruytal alcoholismo y las sombras, los examiné conteniendo el vómito y me di cuenta que entre las piernas desnudas de la desvencijada infeliz, había una niñita muy pequeña que intentaba zafar de esa infernal situación opresiva, de ese despojo humano que era su madre..., eso fue lo que creí.
Nos sentamos en la escalera húmeda por el factor meteorológico y por las meadas de esos dos oprobios y nos fumamos animadamente unos porros que nos devolvió la tranquilidad y una sensación que se aproximaba en mucho, a la esperanza de intentar hacer mas vivivle este mundo..., aunque no tuviéramos la mas mínima idea o medida precisa acerca de las consecuencias reales de los planes de dominación y de Poder absoluto que anidaba en las mentes de no mas de diez hijos de puta, amo y señores del Planeta..., y de este país.
En medio de la penumbra deformante y turbada por una raresacción atmosférica e intoxicada de aquel rincón del Infierno real y presente, quisimos mirarnos a los ojos. Nos dimos cuenta, sin hablarnos si quiera, que ámbos al mismo tiempo, nos encogíamos de hombros.¿Qué podíamos hacer en ese momento por esos infelices?
- ¡Nada está cambiando Dylan! ¡El mundo es nuestra cloaca capitalista y marketinera..., la lluvia de papeles verde de Washintongs y cínicos esenios, se desperezan sobre la Santa Sede!-










15 –
- ...Camus murió haciéndose mierda en su coche en París en enero de hace cuatro años... y “El Viejo” como vos le decís, hace un mes que capotó... -
Graciela me miraba firmemente con sus amados ojos de café. Su cabello castaño-rojizo, siempre partido desde la derecha hacia la izquierda por una perfecta línea natural y atado hacia la base de su cráneo, se deslizaba lacio sobre su espalda, atado en una coleta, la cual era su rasgo distintivo que me embelesaba, cuando la veía aproximarse y que me desequilibraba angustiosamente cuando nos separábamos. Estábamos sentados en un blanco banco del Paseo Sobremonte de esa siesta de agosto de 1974. El Sol debilitado, por la distancia inimaginable del invierno septentrional, era una caricia tenue, pero constante.El escenario de esa tarde, era el mismo de todas las del invierno, destemplado, con su brisa sureña cortante, pero vivible y soportable, estando al Sol de la siesta cordobesa.Ancianos petrificados en sus sitios, queriendo perpetuar al tiempo y al Sol..., hasta que éste encaprichado, decidía esfumarse. Madres solitarias y atentas a sus niños. Parejas amorosamente avenidas y de las otras..., niños, niños y mas niños que pululaban en bicicletas, correteando, chillando, golpeándose... y las eternas e imperturbables palomas que recorrían la superficie del Paseo, rastreando su ocasional alimento olvidado como al descuido por negligentes humanos...
- ¿Cómo te va en la Facu? - le pregunté sorpresivamente, sin dejar de mirarla intensamente a los ojos.
- Bien..., bien..., lo mas bien..., tengo unos días de vacaciones... - me contestó sin dejar de revolverme el pelo.
- Está bueno que hayas decidido estudiar Filosofía..., por momentos me da ganas de acompañarte, pero no me decido... - Me impresionaba o mejor dicho, me sobresaltaba darme cuenta cómo me cautivaba los sentidos, su rostro adolescente, terso, de nariz regia, labios desprovistos de gestos imperfectos... (con los cuales soñaba en explorarlos...) y sus ojos de café con destellos dorados. – Me llevás un año de ventaja... y no me decido entre Filosofía, Letras..., Derecho..., Periodismo o la Música... Como verás, mis inclinaciones al esudio son diversas..., pero te aclaro que lo primero y definitivo que descarto por completo es Derecho. - le comenté sin dejar de sentir mi encantamiento por ella.
- Creo que es bueno saber y conocer todo... - argumentó indulgente. – Sartre,Camus se han diversificado no solamente en la Filosofía o en la Literatura sino también por el periodismo..., incluso han creado obras de teatro..., Camus “Las Criadas”, Sartre “El Engranaje” que ya la conocés. - me decía sin dejar de quitar la vista sobre una rosa solitaria que al influjo de la tenuidad solar, se iba desperezando con pacientes e invisibles gestos. De improviso giró su mirada hacia la mía. Sus ojos intentaban adentrarse en los míos.Sentí de un modo casi imperceptible que lo hacía.
- ¿Qué sucede con tus ojos? - - Cuando te conocí hace cinco años, eran muy azules hacia el iris, con un aura celeste-gris hacia fuera de la pupila...- -Ahora se han tornado de ese azul del cielo de los días seminublados... - insistía apoyando su mano derecha sobre mi muslo.
- No lo se Graciela. - le contesté secamente. – Tal vez sea el reflejo de mis indecisiones, de mis indefiniciones... - intenté esbozarle alguna respuesta coherente.
- Aún no consigo encontrar la luz en este túnel... Graciela...- -Se me está haciendo complicado entender lo que está pasando conmigo y con todo esto...- - Con los veinte años que tengo y que tenemos, no alcanzo a darme cuenta qué camino optar...- le hablaba sin dejar de mirarnos. – La Revolución es una forma violenta de amar sincera e incondicionalmente..., matar es higienizar el entorno vital..., el cristianismo nada ha solucionado, nada a equilibrado justamente..., el matrimonio es una especie de bolsa de trabajo de la administración pública..., el nihilismo no es otra cosa que el lobo suelto en el aprisco de los corderos... y encima Hegel es hitleriano... y el Marx profético, según Camus, no puede justificar un fin justo a través de un medio injusto como Stalin para alcanzar aquél fin justo... Stalin a diez años de la Revolución, prohibe el divorcio, el aborto... por decreto revolucionario ordena no atentar contra la familia... ¡igual que los burgueses capitalista! y Sartre ve la luz de Lucifer en “El Engranaje” al exponer a los revolucionarios en el Poder que no son nada mas que unos nuevos sátrapas, negociantes traidores, reconvertidos en novedosos burócratas del terrorismo de Estado...y las injusticias contra nosotros se solidifican jurídicamente, la violencia represiva del Estado se vuelve atroz e incontrolable... el “Viejo” encendió la luz verde el 1º de mayo a los cuervos anticomunistas... apagó las velitas de su senil torta ensangrentada... le abrió la jaula al lobo feroz... lo lanzó hambriento a cazarnos... nos quiere meter en la jaula de su lobo feroz para alimentarlo..., ¡nos va a llover mierda Graciela! - - La revolución cubana mete en sórdidas cárceles a los homosexuales... los barbudos maricas y enfermos sociales, según Castro... (dejando a un costado que la Revolución cubana exulsó sin miramientos a Allem Ginsberg y a Nicanor Parra, solo por opinar críticamente el sesgo represivo y autoritario de la privilegiatura revolucionaria) entonces, los que se alínean en la Revolución cubana y con Castro, sin dar exámen de ingreso..., también andan discriminando homosexuales, lesbianas... rockeros y todo aquellos que no quieren regimentarse..., el cristianismo... el catolicismo, anda juntando montoneros por la liberación... ¿y el Pueblo pues? Pues, el puto “gran pueblo” argentino, se nos caga de la risa y han encomendado a sus “representantes” del Congreso de la Nación, la Nación del “Viejo” y de la bataclana flamenca... obviamente a que nos aprisionen en la jaula del lobo feroz del “Brujo”... para animar su comilona anticomunista con su corte de cuervos rabiosos... y todo esto y mucho mas, es la única y definitiva realidad... aunque por todos los medios, cual si fuesen soberbios Iniciados en la mecánica cuántica..., hacen que veamos otra realidad... y para no quedarnos cortos... ¡fusilaron al Che! Junto con su nueva teoría del valor, con su Revolución permanente y con su ¡Hombre nuevo!-
cerré mi boca, mis ojos y la abracé tímidamente.
Le hubiese gritado que la amaba. Me habría arrojado a sus pies, pero no supe, no pude hacerlo..., por un rayo infinito y fugaz del tiempo, imaginé ver en Graciela a Madame Bouvary... (Bustavo Flaubert).Sería que no pude vislumbrar con certeza, con claridad sus horizontes. Su mirada pertinaz, sus gestos tiernos, afectivos para conmigo..., pero esa distancia sideral que no lograba atravesar, ni si quiera proponiéndomelo, conseguía revertir que mi deseo sin frenos, pudieran conmover su corazón.
El Sol ya no estaba entre nosotros. Sin que nos hubiéramos dado cuenta ya se ponía en fuga tras los vetustos edificios. Los últimos rayos de luminosidad que anunciaban estentóreos y precipitadamente que el ocaso ya estaba al producirse, eran atrapados por las copas elevadas de los añosos eucaliptos.
-El placer absoluto de ser y no ser, de estar y no estar..., de beberse los colores inmortales para expiar a la oscuridad..., siempre está inconmovible en las alturas..., en el mas allá de aquí...-
El estómago se me resquebrajaba y un regusto a desconsuelo me inundaba la boca, me nublaba la visión.Sin darme cuenta me levanté del banco. Me atrapó la mirada una niñita que gimoteaba asida a la falda de su madre.
- Vamos a volver mañana para seguir buscando... - alcancé escuchar a la madre.
La niña rubiecita de unos cuatro años, no dejaba de llorisquear, con su carita empapada de lágrimas y su naricita, pegoteada de mocos y polvo.
- Sí, mañana vamos a volver y seguiremos buscando... - repitió la mamá con una cierta indiferencia.
¿Los niños somos nosotros? ¿Buscando, buscando, buscando..., siempre buscando el placer perdido?
¿Y el Estado tutelar? ¿Qué nos dice... qué nos aconseja coercitivamente?
- ¡¡¡Mañana, mañana, mañana...!!!
Caminé uno o dos pasos hacia la niña. Experimenté en ese instante, algo así como un leve síndrome vertiginoso. Aturdido, mareado, sin voluntad, podría asegurar, me volteé instintivamente hacia el banco que había dejado, por la visión de la niña.Allí estaba, con su rostro inmutable..., con sus ojos nórdicos de café... Hacía cinco años que se me habían figurado como tales.Se había desprendido la coleta. El cabello le caía sobre el costado izquierdo de su cara. Me miraba con intensidad.Creí que mi cuerpo era atravesado por incalculables y fabulosos amperios. Sus manos finísimas, descansaban en su regazo. Entreabrió levemente sus labios y me llamó a su lado.
- El tiempo es nuestro dios sin sentido, un elemento primario y estúpido..., o mejor dicho, una coacción abstracta y contundente, a la vez, de los que tienen el Poder..., naturalmente que para saciar sus instintos mas elementales... - me decía al oído mientras enlazaba sus dedos con los míos.
- Alfredo me prestó hace unos meses, antes que se muriera “El Viejo”..., “El Hombre Rebelde” de Camus..., me pidió que lo leyera y que después se lo comentara o que lo leyera con vos...-Graciela abrió su cartera roja y me puso el libro en las manos.
- Podríamos empezar por aquí... - me indicó con exactitud el lugar en el libro y apoyó su cabeza en mi hombro.
La tardecita de invierno se iba cayendo del almanaque, de ese agosto de 1974..., Graciela y yo nos dispusimos a leer a Camus. La luz vespertina aún nos lo permitía. Acordamos leer, analizar e interpretar el texto y lo discutiríamos en el departamento de Soledad o en La Salchicha Loca.
‘ “Todas las revoluciones modernas acabaron robusteciendo el Estado. 1789 lleva a Napoleón, 1848 a Napoleón III, 1917 a Stalin, las perturbaciones italianas de la década del 20 a Mussolini, la república de Weimar a Hitler. Estas revoluciones, sobre todo después de que la primera guerra mundial hubo liquidado los vestigios del derecho divino, se han propuesto, no obstante, con una audacia cada vez mayor, la construcción de la ciudad humana y de la libertad real. La omnipotencia creciente del Estado ha sancionado cada vez esa ambición. Sería falso decir que no podía dejar de suceder esto. Pero es posible examinar cómo ha sucedido, y quizá sirva de lección”.Leímos a Camu durante casi todo el resto de luz vespertina que se ensombrecía sobre nuestras humanidades. Graciela estaba absolutamente entusiasmada con lo que hacíamos. Por momentos interrumpía la lectura y me interrogaba acerca de mi indecisión a sumarme con ella a la Facu de Filosofía.
- Me sentiría muy contenta si te decidieras..., iríamos caminando..., te ayudaría con el exámen de ingreso... ¿y si te recibís antes que yo...?- alegaba con esa melancolía característica en sus ojos de café.
- No lo se... Graciela. - fue toda mi respuesta.
Me observó vacilante. Supuse que no encontraba en el fondo de sus pensamientos, alguno de peso y consistencia para hacerme reflexionar seriamente sobre ello. Volvió sus manos blanquísimas hacia su bolso de cuero rojo y escarbó en ella. Retiró un pequeño libro y me lo entregó.
“Diccionario de Lugares Comunes” Gustavo FlaubertLeí en su portada.
Desde luego que desconocía al francés en profundidad, solo había leído Madame Bovary. Nunca me incliné demasiado al pensamiento francés.Me parecían decorosos y ordenados.A excepción de Marat, Danton o Roberspierre..., a pesar y no obstante, su final, aunque verdaderamente me encantara El Conde de Montecristo de Alejandro Dumas.
- No se de dónde sacaste que podías ser abogado..., mirá lo que dice Flaubert de ellos... - tomó el libro y leyó en voz alta.
- “Abogado. Demasiados abogados en la Cámara de Diputados. Formulan apreciaciones torcidas. Decir de un abogado que habla mal: Sí, pero sabe mucho Derecho”.-
Mientras leía, me auscultaba con el rabillo de su ojo derecho y su inflexión de la voz, era incisiva y filosamente irónica.
- ¿Querés ser abogado para llegar a la Cámara...? - insistió mordaz. – Mirá..., continuó, sin dejar de enfocar sus ojos de café hacia los míos, si se nos ocurre una idea antojadiza y rebuscada a mas no poder..., podríamos análogamente equiparar la definición de Flaubert sobre la Academia francesa y atribuírsela a nuestro Congreso de la Nación... - volvió a tomar el Diccionario de Flaubert y entonó ceremoniosa y engolada como una docente de la escuela primaria, declamando su discurso en el acto del 9 de Julio.
- “Academia Francesa. Denigrarla, pero tratar de ingresar a ella, si se puede”. -
- ¡Bárbaro Flaubert!- gritó con el alma haciendo que unos ensimismados amantes, se volvieran sobresaltados hacia tanta y extraña locuoasidad.
- Te puedo agregar otro significado que encontró Flaubert para los militares..., que dicho sea de paso, los milicos son idénticos en cualquier región del Planeta...-
- “Almirante. Siempre valiente”. -
- Ya que últimamente andás preocupado con el tema del Estado y que te sentís asfixiado por él y todo te parece que lo han normado, aceptado o rechazado por el Estado para que con pesadumbre podamos sobrevivir..., observá cómo Flaubert define la otra realidad del Estado, es decir, la verdadera y absoluta realidad del Estado.-
- “Agricultura. Una de las tetas del Estado. (El Estado pertenece al género masculino, pero no importa). Se la debería estimular. Falta de brazos”. -
- ¡”El Viejo” ya no va a estimular mas las tetas del Estado... para el orgasmo de su “entorno”! - le concluí con un susurro libidinoso a su oído.
La noche de invierno de aquel agosto de 1974 que hasta solo un instante, se había cernido sobre nuestras indemnes vidas, era una irreversible realidad.
Abandonamos el Paseo Sobremonte por la vereda de Caseros y a propósito de la nomenclatura de la arteria; nos alejamos del lugar debatiendo acerca de la perversa costumbre, hecha hábito corriente en la cultura nacional, de los que se proclaman “¡vencedores!” (Sarmiento, Mitre) haciéndole tributar un humillante “diezmo” a sus vencidos, asignando nombres de batallas ganadas y sus presuntos héroes, a las calles y avenidas y confinando al sepulcro de la inmemoria, a los indignos cobardes vencidos.
Serían alrededor de las 20.30 horas cuando entramos a La Salchicha Loca. Tanto a Graciela como a mi, nos gustaba ocupar la mesa que se hallaba hacia la derecha del salón y justo al lado de la gran vidriera. Graciela desde la ubicación que eligió, dominaba visualmente un gran ángulo panorámico de la intersección del Boulevard Chacabuco y el Boulevard Junín. A mi, por el contrario, me gustaba de día ubicarme allí porque apreciaba, casi sin límites concretos, a los palos borrachos que con sus áureas de tipos bonachones, me inspiraban poemitas de escaso valor y algunos relatos mórdidos y desordenados. Empero, el paisaje urbano de los palos borrachos en medio de la Chacabuco, teniendo a su vera, viejas,pero presuntuosas casonas de estilo europeo, daban a esa porción de la ciudad, un cierto aire afrancesado, no bohemio y ni mucho menos, artísticamente alocado sino de burgués recalcitrante. Sin embargo, mis prejuzgamientos, me gustaba rondar por esa micro-región de la ciudad ya que mi mente deliraba en errar por otras ciudades...Le ordenamos nuestro pedido a la simpática Melani que nos redonoció y nos saludó con euforia. Nos contó en unos pocos minutos sobre el transcurso de su carrera universitaria.
- Me interesan mucho las asambleas en la facu..., aunque en realidad quisiera recibirme cuanto antes de abogada... - nos decía con un modo tan sencillo y agradable, mirando de soslayo hacia la vidriera con sus ojos celestes bien abiertos, que me dieron la impresión que sus abundantes y largas pestañas, casi le rozaban el arco superfiliar.
- No me falta mucho..., prosiguió, solo me quedan seis materias para cursar y bueno... ya saben lo que viene...- -Hoy el centro de estudiantes hizo la asamblea para comunicarnos sobre las próximas elecciones..., es bueno democratizar la sociedad, pero me parece dicho método solo propende a que siempre los mismos viejos o los que ellos quieren, estén en el gobierno, en la facu, en la universidad... - diagnosticó con certera simpleza.
Graciela me pisó un pié con demasiada fuerza, sin quitarle la mirada a nuestra interlocutora y terció con su tono delgado y grave.
- ¿Entonces, Melani..., a quién le hacemos la revolución? ¿A los viejos de mierda o a la puta sociedad?-
Melani sin mostrar signo alguno de arredramiento, avanzó en el debate.
- Creo que democratizar la sociedad argentina, es algo así como pretender cristianizar a Belcebú...-
Nos reímos con gusto por la sardónica salida, naturalmente coincidíamos con Melani.
- Tengo veinticinco años y quiero ser abogada por el único motivo, mientras lo pueda sostener, que nadie, ni el Estado o cualquiera quiera sobrepasar impunemente mis derechos... - - Las mujeres, en su inmensa mayoría y millones de tipos en argentina desconocen y son ignorantes profundos de sus derechos... por eso quiero ser abogada..., en Argentina, aún permanecemos en la época preagraria en relación al Derecho..., la Revolución Francesa, guillotinando curas, duques, condesas,traidores... durante días y noches, instituyó la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano, expulsó del Estado al clero parasitario, estatizó la Banca,creó la escuela pública..., fundó el Estado laico hasta el presente, vedó definitivamente la exhibición de símbolos religiosos en las escuelas o en las oficinas del Gobierno... y todo eso y mucho mas ¡en 1789! hasta el día de hoy, a pesar de los “sanguinarios jacobinos”.. - concluyó con un remarcado y repetitivo tono burlón.
Le pedimos porrón de cerveza negra bien fría, abundantes porciones de chucrut, salchichas fermentadas y jamón ahumado. Melany nos miró con un dejo de complicidad. Trajo nuestro pedido y le comentamos acerca del libro de Camus El Hombre Rebelde.
- Aún lo estoy leyendo... no tengo mucho tiempo..., leí La Peste, me impresionó mucho la imagen de la ratas que emergían de la mierda de la ciudad para morir desangrándose..., un cronista tremendo Camus..., realmente es muy muy interesante leer al argelino...- -Ojalá que algún día de éstos podamos coincidir en los tiempos y nos podamos juntar a parlotear un rato...-
Acordamos con la propuesta de Melany para el sábado siguiente, a la hora de la siesta en el Paseo Sobremonte.
Graciela propuso reemprender la lectura de El Hombre Rebelde de Camus, al tiempo que acaparaba el jamón ahumado y el pan casero. El primer porrón de cerveza negra, yo ya la había hecho esfumar con una formidable porción de chucrut y salchichas. Por supuesto que le siguió otro porrón...
- Es concreto Camus cuando alude con estricto sentido de prelación, a la Revolución Francesa y a Napoleón..., a Stalin, Mussolini y a Hitler en el siglo XX... - dijo Graciela, envuelta en un aura intelectual. - Son revoluciones surgidas desde un estado de rebelión, solo que para divinizarse, engendrando un Estado mecánico, industrial, tecnológico..., todos obreros grises y sin esperanzas, liberados de la preocupación del mañana, pero por sobre todo, liberados del Arte, la Literatura..., para adorar servilmente a un dios encarnado y a su intermediario, el Estado y su aparato..., partidos políticos (nuevo tipo de sacerdotes y/o brujos) estupidizados por su vacuidad, amorales, inmorales, haciendo y deshaciendo convenios, pactos, acuerdos, supuestamente ligados legítimamente al Derecho, justificando cínicamente sus violaciones sistemáticas al hombre común, en los peligros en ciernes de la raza o mejor dicho del Estado...-
Graciela calló, elevó su mirada hacia mi. Segundos incontables sucedieron a sus argumentos. Un lacio mechón de sus cabellos castaños dorados y matizados por un tono rojizo fuerte, caía sobre su perfil izquierdo, confundiéndose entre sus pestañas profusas y ondeadas. Necesité esos segundos para elaborar alguna respuesta. Me sentía extremadamente confuso..., entre salir a matar, tomar LSD,o proponer a Soledad, Raquel y a Alfredo que nos fuésemos a cualquier región del Planeta..., nada había que temer, la Gran Madre Naturaleza nos protegería..., ya no me importaba la civilización, su estúpida realidad..., ni si quiera ¡la liberación! ¡mucho menos la Revolución! Ni si quiera el Estado calcelario, con su burocracia policial trasvestida de partidos políticos, curas, milicos..., sucesores y herederos de los que escaparon cobardemente de la Secretaría de Salvación Pública de Roberspierre, Danton y Marat...
El Estado moderno requiere a ultranzas de individuos fuertes y enérgicos... (individualismo egoísta). El Estado que se precia de haber ingresado en la “modernidad”, es aquél que desde el púlpito del Poder, sus sacerdotes (partidos políticos), abogan con floridos y entonados discursos cínicos, acerca de mantener a la juventud (recurso renovable del presente y el futuro) lo mas lejos de toda corrupción..., cuando en verdad, cada uno de nosotros sabemos a consciencia que el Poder mismo del Estado, es la fuente energética única y definitiva de toda forma de corrupción criminal en la política y en la sociedad.
Los líderes de las Panteras Negras, a mediados de los 60*s en los E.E. U.U. afirmaban con contundencia política que “...el descontrolado consumo de heroína en la población afro-norteamericana, envilecía mucho mas que la pobreza...”.
El Estado moderno penaliza la tenencia y el consumo personal de las sustancias que él ha decidido, juicio de valor mediante, es decir si moralmente son buenas o malas, haciendo a un costado su contenido y efecto farmacológico, con amplificados discursos moralistas, mendaces, por cierto, mientras sus Funcionarios del servicio secreto, policiales, militares, son permeables a los fabulosos “buenos negocios” de los narcos-traficantes.
El Estado, según sus FUNCIONARIOS OCASIONALES; debe necesariamente controlar, tutelar a la dinámica y revolucionaria energía juvenil que es el exclusivo segmento social que puede cambiar y transformar la realidad política, económica, jurídica, social y cultural de un pueblo de soldados grises, autómata, sin pensamiento ni idea propia..., sin cultura y sin Arte.



















16 -
En la tarde de diciembre de 1972, húmeda y sofocante, de aplastante temperatura; llegué hasta el edificio de departamentos de la calle Independencia al 500. Pulsé el botón que indicaba el 5º b y al instante, su voz, me respondió:
- ¡Subí!-
Empujé ansiosamente la puerta de vidrio y entré al resfrescante y desierto pasillo que me llevaba hacia los ascensores, ubicados hacia la izquierda del hall de ingreso, donde en un oscurecido rincón, una maceta de estilo incaico, contenía una desconocida, para mi, planta de aspecto funesto, debido a mi indiferencia e ignorancia botánica, imaginé tortuosamente. El espejo del habitáculo del ascensor, me reflejó en una silueta, juvenil si, pero, algo descompuesta por esa mirada de grandes ojos azules y extraviada, producto de esa incontenible sensación inveterada de extrañeza y malestar. Descendí en el 5º piso, la oscuridad plena, fue mi primera anfitriona. Busqué a tientas el departamento y por un momento, pensé trastornado que no había llegado al lugar prefijado que todo lo que estaba sucediendo, no era mas que la concreción de un deseo malsano y alucinado. ¿Estaba en mi consciencia aquella situación o solo había arribado a ella, por una jugarreta irónica del destino o de..., vaya a saber qué o quién...? Nunca pude precisar y ni si quiera, establecer el tiempo real que me llevó identificar el 5º B. Golpeé suavemente la puerta que tenía adherido con firmeza una B metálica en su superficie. Antes que se abriera la puerta, pude distinguir en fracciones de segundos; un ojo celeste y violeta que asomaba su haz luminoso por la mirilla. En un mágico momento, se asemejó al ojo cósmico que observa al universo infinito, centrado e imperturbable, dentro de un triángulo equilátero.-¿Qué significaba esa luminosa y melancólica imagen dispersa en un rincón de mi consciencia?- -¿A qué sinuosos y escabrosos senderos de un enmarañado destino, me conducirían aquellos ojos..., apasionados, voluptuosos y audaces?- -¿Qué buscaba yo aquella tarde, en ese lugar y en esos ojos...?En esos ojos que me perseguirían y que yo también perseguiría, el resto de mis días. Hasta en las noches prostibularias en que me sumergía incansablemente de la mano diabólica del alcoholismo y del febril deseo de reencontrarla y volver a amarla..., buscándola transtornado en cada puta o en cada mujer de largos cabellos negros y ojos claros..., mientras que en la noche real, los “milicos hijos de puta”, disfrazados cobardemente de falsos “rockers”, montados en sus verdes chatarras de la muerte, secuestraban, desaparecían, torturaban y asesinaban a mis hermanos que también, eran sus hermanos; hermanos de Soledad.
La puerta se abrió con marcada lentitud. Soledad se asomó metida en un pijama masculino de un rabioso color naranja. Los pantalones, muy largos para su talla, Se arrugaban en ridículos bollos en sus tobillos. Solo un botón del mismo, lo sujetaba, evitando, de tal forma que se deslizaran por completo.Alcancé a distinguir que no llevaba prenda inteior alguna. Su pubis pequeño, pueril, , se exponía sin dubitaciones ni desmedro.Su monte de Venus, de suave color y delicadamente raleado, emergía sin púdicas contemplaciónes. Por la chaqueta del pijama, desabotonada, desafiante e impudorosamente, asomaba un pecho, levantado y redondo, igual, que su mirada celeste y violeta.
- ¡hola...! - me saludó efusiva.- ¡...qué calor...!- insistió algo incoherente
- ¡Hola preciosa...! - atiné a decir, inocultablemente turbado por sus senos tan armoniosos, redondos y erguidos orgullosamente.
Soledad, con un aura de irónica lascivia se quitó la chaqueta del pijama y me la envolvió por sobre mi cabeza, entorpeciendo así, mi visión. Así me retuvo por unos infinitos minutos, sosteniendo la chaqueta en mi cabeza. No obstante, su maniobra, con una pudicia tan poco creíble y con un torbellino sanguíneo, a la vez, sentí maravillado, sus tetas que se aplastaban dóciles y bien cálidas sobre mi pecho.No puedo precisar, ahora, cuánto tiempo estuvimos así. Al cabo de ese momento, Soledad, se apartó bruscamente y me quedé ciego e inmóvil, con su pijama naranja envolviéndome la cabeza. Escuché que colocaba un disco long play sobre la bandeja del equipo de sonido..., - ¡¡¡Voodoo Child...!!! ¡¡¡Jimi hendrix..., hasta la muerte celestial!!! gritó desencajada, al tiempo que hendrix atronaba impertérrito su Fenders.Me deshice de la chaqueta del pijama de mi cabeza y la observé extasiado. Quise que mis ojos la abarcaran en su íntegra totalidad. Deseé con violencia que mis sentidos la atraparan para siempre en mi inconsciente, en mi consciente..., daba igual. Se la veía torpe con sus movimientos, intentando danzar un furibundo y descontrolado rock’n’roll; los pantalones del pijama, se iban cayendo, cayendo, cayendo..., sin que ella atinara a detener tal proceso. Fue hasta una repisa que prolijamente estaba sobre la pared blanca o beige muy claro, se puso de puntillas..., el pantalón resbaló mas y las nalgas, redondas de manzana, se estrellaron en mis ojos... Extrajo de una cajita de cuero labrado, un largo y gordo cigarrillo de marihuana, lo encendió y aspiró profundamente su humo de arco iris de ensueños. Hendrix echaba a volar la sarcástica “All Along the Watchtower” (bob Dylan)..., tras varias pitadas, me extendió el porro y chupé, chupé, chupé con violencia desequilibrada. Hendrix proseguía en pleno vuelo ascendente con el payaso y el ladrón...”. Me quité la camisa negra y mis jeans... Bebíamos cognac a raudales. Serpenteando en la alfombra, Soledad se acercó hasta mis piernas desnudas. Se fue erectando de a poco hasta que su cara, su boca alcanzaran a mi pene endurecido por una ansiosa lubricidad, motivado en las imágenes distorsionadas de Soledad. Lo tomó entre sus dedos y se lo llevó a su boca. Lamió, lamió, lamió suave y cálidamente con dulzura universal y poética. Así permaneció por unos gozozos instantes, mientras Jimi hendriz, descargaba su furia, intentando con su guitarra, atomizar el espacio y el tiempo... Contuve, a mas no poder, mi éxtasis eyaculatorio. Bajé la vista y vi que Soledad, permanecía de rodillas, tal como una reducida adoratriz peniana. Por un leve movimiento de su cabeza, percibí que se iba desplomando de espaldas hacia la alfombra. La escuché gemir, delirada y fuera de si. Su bajo vientre, ondulaba al compás de sus gemidos. De sus labios, rosados y sutilmente dibujados con las líneas de una gardenia y levemente enteabiertos; sentí cómo exhalaba exclamaciones recargadas de voluptuosidad, entre sollozos de placer desmedido y demenciales. Tomé entre mis dedos, mi pene erecto, venoso y humedecido por su boca, en el mismo momento en que ella se dejaba caer en la alfombra gris y peluda, de espaldas y con sus muslos bien abiertos.Desde el piso, con sus dedos finos y muy blanquecinos, tomó el porro del cenicero y lo aspiró delirada varias veces y me lo arrojó en mis manos. Sin dejar de exhibir Mi sexo desesperado y a punto de estallar, con su aceitoso y blanquecino fuego interior sobre Soledad; fumé, fumé, fumé marihuana hasta que en mis pulmones no cabía mas oxígeno pero, si, el dulce humo de la kaia mota. Entonces, como en un cuadro de Chagal, entre vacas voladoras en cielos azules e impregnado de nubes doradas; vi cómo Soledad, con sus dedos índice y mayor, de su mano izquierda, frotaba frenética su clítoris, inflamado y erecto que se confundía con una falange de su dedo mayor; al instante que con sus dedos de la mano derecha, entreabría, los labios de su vulva babeante.Me arrojé sobre ella. Me coloqué de tal forma que mi pene quedó perfectamente introducido en su boca complaciente y enardecida. Soledad dejó de masturbarse en el instante de un fogoso orgasmo. Mi boca y mi lengua se dispararon sobre su sexo exaltado, salino y edulcorado. Mi lengua, fina herramienta de un sensual y descontrolado reconocimiento que buscaba, buscaba encontrar, dónde anidaba el Paraíso del pecado mas rabioso, se introdujo en su vagina, escarbó insaciable los milenios de infortunios y torturas. En su hueco, semejante a la nada fibrosa y elástica, deseé descubrir el enigma de la Creación y de la Gran madre Naturaleza. Revisando cada milimétrico espacio de los pliegues, en cada estremecimiento de su vulva, intenté retornar al principio del Tiempo y revertir los inmensurables siglos de hoguera católica y de lujurias perversas e infectas de curas y cardenales... En cada reconocimiento lingual de sus labios vulvares, me eran recompensados por indescifrables orgasmos de indefinida consecutividad. El secular templo, artístico y poético Monte de Venus de Soledad, se expandía y se retraía al ritmo de mi diástole y sístole. De pronto, fue sin tener y poseer la mínima consciencia. Me ví elevarme hacia el infinito. El Cosmos se dibujó expansivo, sonoro y de un multicolorido recalcitrante en mi verdad aparente. Me hundí involuntariamente en sus enigmáticos, agujeros negros. Mi pene vibró ardiente. La lava láctea, penetró avasallante en la boca de Soledad. Ella se estremeció y brotó desconsoladamente en un feroz sollozo.
- ¡¡¡No... no... no....!!! ¡¡¡Dáme mas... dáme mas... dáme más...!!! ¡¡¡Dáme tu leche... dáme tu...!!!-
Repentinamente, al unísono, sin que estuviese planeado o convenido, nos levantamos de un salto de la alfombra. Desnudos y ectasiados,nos miramos sin decir nada. Soledad, dio un brinco hasta la repisa lustrada y tomó el cofrecito forrado en cuero. Lo abrió ansiosamente. Revolvió alocadamente en él. Hasta que su rostro traslúcido y sus ojos celestes-violáceos, denunciaron con ampulosidad el descubrimiento.
- ¡¡¡Aquí está!!! -
Lo tomó cuidadosamente con sus dedos finos y húmedos. Era un sobrecito de papel blanco. Lo descerrajó con sus uñas en uno de su extremo. Quitó de él, algo así como dos o mas cartones.
- ...es ácido...- tartamudeó exitada. - ...lo compartiremos...- sentenció.
- ¡¡¡Vamos a viajar juntos...!!!-
Me confabulaba alborozada, elevando a lo máximo mi excitación; al momento que bajaba de la alacena un frasco que contenía miel. Me entregó la parte del ácido...
- ...es ácido lisérgico...- dijo, prejuzgando mi ignorancia.
Me llevé la proporción a mi boca y me la tragué... y esperé.
- ¿...para qué es la miel... Soledad?- pregunté con indisimulado desconocimiento.
No respondió. Sus manos, sus dedos de ámbas manos, trabajaban febriles en aderezar su concha y su ano con la miel.
De pronto, el departamento se transformó en una nave interestelar. Los botones de la cocina, se convirtieron sin mas remedio, en una consola de controles para la navegación por el mar de Los Zargasos... El cognac ya no era de uvas..., era de diamantes, rubíes y jacintos..., pigmentados de un multicolorido alcohol... Mis dedos ya no pertenecían a mis manos..., eran los dedos que masturbaban a Soledad... Soledad ya no era una mujer con dos tetas... que pendían redondas y lujuriosas, eran penes enormes y retráctiles y otras veces, sus pezones se transformaban en respingados lirios, de los cuales sorbían mis labios, su soma lechoso y oleoso... La tomé de su antebrazo con firmeza. Se desmoronó como una escultura de naipes... Cayó a la alfombra con sus piernas vibrando como alas de un único cisne, en la ínea de algún cobrizo y lejano horizonte...; abriéndose con sus dos manos, los repliegues seculares y perpetuos de la fertilidad y la vida, de su vulva delicuescente y esplendorosa. En el aire intoxicado del departamento, continuaba polucionándose con brillantes sonidos y colores de la guitarra de Hendrix... ¡¡¡Are you experiencie....!!! Los ojos de Soledad ya no presentaban ese tono celeste-violáceo del año 69...., En esos momentos, en su iris cristalino se reflejaba el intenso soplo de un lienzo de GOYA... La tomé indecentemente de su concha y la tumbé en la alfombra. La masturbé hasta arancarle un aullido de placer histérico. Hundí mi pene en su boca, en vertiginosos y epilécticos movimientos de arriba hacia abajo, hasta inundarla de semen. Mi lengua se regodeó en su ano dulcificado, penetrándola con ella hasta hacerla estremecer en un orgasmo celestial y frenético.Mientras Soledad recorría con su lengua, mi sexo y mi ano; le indiqué con un gesto anormal que dirigiera su mirada hacia la puerta. En ese sitio exacto, de una nube áurea, roja y naranja, poderosa e incandescente, se iba desprendiento, paulatinamente, Jimi Hendrix... Su rostro de indio negro, su boca entreabierta que mostraba dos filas de blancos dientes... Su camisa con largos flecos, de piel roja... que colgaban balanceándose como un arco iris de tintiniantes gusanos... Con su guitarra de marfil y su mástil de ébano... Estaba ahí, metido en esa nube De oro rojizo, sanguinolenta, tocando la guitarra con su lengua eléctrica y gruñendo Red House...Soledad gritaba desajustada, envuelta y recubierta de voluptuosas volutas de sonidos coloreados..., gimiendo placeres orgásmicos. Entonces, con mis dedos, desmesurados como los de hendrix, iba recorriéndole la extensión hirviente, el hueco ancestral y primigenio de su concha. Al sentirla tan húmeda y afiebrada e implorante, por gozar hasta el desvanecimiento; con un brusco y sorprendente impulso salvaje, la penetré y Soledad hundió desesperada sus uñas en mi espalda. La sentí delirada en un gozo ondulante. Su pelvis era una locomotora..., sus redondas y carnosas caderas, eran un mar agitado por una tempestad renovadora.Esta vex, la lava aceitosa que derramé, fue a colmar y rebalsar, al mas turbulentos y voluptuosos de los mares bravíos, arrellanados intrínsecamente en el alma, el espíritu y el cuerpo de Soledad.Nos fuimos desvaneciendo, bajo la lluvia pertinaz e implacable, de aquellos sentimientos con olor salobre de mares infinitos y de incontables sonidos azules, rojizos, naranjas, violetas... de la guitarra de Hendrix.Me dormí profundamente entre sus piernas, con su aliento eterno y vaginal. Soledad, una vez mas, se desprendió de su cuerpo. La vi ascender hacia el halo de neón que azuzado y malsanamente mágico y evanescente, a la vez, penetraba por las hendijas de la ventana, descubriendo al extraviado delirio de hendrix... Desde allí, al costado de él, levantada y desnuda, me miró con sus ojos celestes-violáceos y me introdujo entre sus piernas.












17 -
En las soleadas siestas invernales de los días domingos, era emocionante vivir los preparativos, luego de los almuerzos familiares, para recorrer el Parque de diversiones. Era habitualmente obligatorio que dicho paseo, fuera hecho de la mano de la mamá, también era común que los padres tuvieran otras actividades, que quedaban en la gris nebulosa de la conciencia infantil. En aquellos Parques, todo era atractivo, recordarán el tren fantasma golpeando torpe viejas puertas de lata, atravesando túneles sombríos que hoy, habiendo llegado al año 2000, no provocan el más mínimo temor ni a un lactante, sin embargo, hace 40 años atrás, producían semejante pánico que evocado en el presente produce un estremecimiento pueril. Recorríamos cada juego del Parque tomados de la mano de nuestra madre, pretendíamos caprichosamente ascender a cada uno de ellos, los argumentos maternos eran inagotables para disuadirnos de nuestros impulsos primarios de pretender todo, absolutamente todo lo que veíamos y que sospechábamos que se nos lo negaba injustamente haciéndonos berrear desconsolados estúpidamente en esas tardes dominicales.
En algunas oportunidades, nos liberábamos de la custodia materna, entonces, enfundados en una ficticia valentía, atrevidamente, intentábamos transgredir todo control con el objeto de acceder a los juegos, sin tener en cuenta la mirada atenta, vigilante, de quienes custodiaban ferozmente el ingreso a la diversión infantil. Brutalmente éramos devueltos a la guarda materna, con las consabidas reprimendas, con el conocido discurso de invocación del castigo paterno. Para tal caso y luego de un juicio sumarísimo, éste dictaba sentencia, ratificada por el Jurado materno, por haber intentado violentar las normas establecidas, solamente por desear divertirnos sin abonar el peaje correspondiente.
La memoria nunca es infiel, es constante y fiel, permanente e inexorable, dispara relámpagos de imágenes conteniendo aquellos pretéritos sucesos infantiles, irrevocables; transitando alrededor de un lago artificial de aguas oscuras, barrosas, infectas, donde frecuentaban patos silvestres amarillentos, oxidados y hedorosos, contrariando el blanco de los patos que se podían observar en las láminas del colegio primario. Por cierto, que la rutina dominical, se hacía extensiva al paseo por un pretendido Jardín Zoológico, atestado de animales de la jungla, encerrados en cuevas de cemento o de especies polares “disfrutando” el sol subtropical, configurándose, de tal modo, aquel esquizofrénico paisaje, con nuestro desmedido placer de ingerir todo tipo de golosinas, con las manitos ennegrecidas por la suciedad que distraídamente levantábamos con ellas. Si la Caja chica de la familia presentaba cierto super ávit, nos trepábamos a un desvencijado carromato que circulaba por inestables vías, simulando ser un tren, en donde reproducíamos con cierto aire protagónico, las fantasías televisivas que obnubilados veíamos en las tardes de regreso del colegio. El trencito recorría a paso humano aquel Parque, pero para nosotros era viajar por las praderas más ignotas, cruzando los puentes más riesgosos, atravesando los ríos más torrentosos y bravíos, pasando por regiones desérticas e inhóspitas, bajo el sol incandescente del Trópico o por el frío níveo de agrestes cordones montañosos. Sacábamos las manos hacia el exterior de aquellos viejos carromatos y nos parecía que su velocidad era desenfrenada, provocándonos agitación y aceleración de los pulsos cardíacos..., nos producía estupefacción aquél vértigo ferroviario, desplazándose en un mundo desconocido, Inmerso en un atiborramiento de colores y formas no vistas antes, mundo éste al cual ingresábamos bajo ciertas condiciones, tomados siempre de la mano maternal.
En absoluto, de esa irretornable primera edad, teníamos conciencia del tiempo o de obligación alguna sencillamente, el dolor, el vacío era brutal, impiadoso e incurable, cuando el sol se ponía, cegándonos cuando veíamos estallar en tan grandiosa luminosidad, aquella naranja sideral, en el cielo tan inconmensurable, tan inmenso e inabarcable a nuestra consciencia, , en el atardecer de los domingos... y en silencio profundo, se retornaba a la casa familiar.
Entre aquellas ocres, viejas, opacadas imágenes de un pasado infantil, que no siempre fue diáfano, por distintas circunstancias, que habitualmente uno se decide por obviarlas, aparecen escenas bien determinadas, consolidadas en la evocación, inborrables, indelebles al transcurso del tiempo. En especial aquella del viejo Parque de diversiones, cuando descubrí una de esas tardes soleadas del domingo en aquel cuarto amplio, pintado de blanco con unos extraños espejos curvos, en donde mi imagen y la de mi madre se reflejaban, en uno pequeñitos, enjutos y en otro gordos y grotescos. Esa fotografía existencial, penetró en mi alma y en mi mente y con el tiempo y con el estudio, pude descubrir que se trataba de espejos convexos y cóncavos.
De ningún modo es importante la Física en estos momentos, el enigma a descifrar es otro y es establecer de una manera común, inteligente, la analogía entre una personalidad y otra, aunque aparezcan controvertidas entre sí y en forma aparente.En aquel remoto lapso de tiempo infantil, signado por la irreflexión, compelido tan sólo por el deseo del placer de los descubrimientos felices, aunque no lo fueran en realidad, no estaba presente la fatal contradicción, la maldita brecha, entre lo que se dice y no se hace y de lo que se hace y no se dice. No observamos lo que somos realmente, sólo nos damos cuenta cuando nuestra madre viene a nuestra memoria, con su carga de diosa todopoderosa y omnímoda, indagante fascista, preguntona desdeñable... a semejanza de la “Santa Iglesia”. Es la idiota e imbécil imagen de los espejos convexos y cóncavos, que perfilan nuestras actitudes más simples o presuntuosamente simples. Es la condensación hartante, fastidiosa, de los paranoicos controladores..., como Stalin publicando un edulcorado e inocuo Pravda, para que el Camarada Lenin no se afectara en sus descanso... y que imponen perversas condiciones de ver patos blancos en las láminas escolares, cuando en verdad, son bichos pestilentes y oxidados. Es ver y trasladar simultáneamente, la burla y el analfabetismo sexual materno y/o paterno en el prójimo. Es ocultarse tras los espejos de los Parques de Diversiones y así obtener la comodidad, el facilismo del Juez Instructor que busca su Fallo ejemplificador desde la impunidad de su patología espiritual.Es parte y segmento de otra vida inconsciente, el supuesto divertimento infantil ya no importa, hoy la muerte está detrás de cada instante, de cada día, de cada noche...; el verdadero infierno es la manipulación artera de la verdad más profunda y propia, nadie posee entre sus manos el alma ajena, ni el deseo impropio. Somos especies traspoladas de hemisferios, una vulgar y ordinaria enseñanza de divinidades pusilánimes; acorralados en el interrogatorio enfermizo de los que no se dieron cuenta de la falacia mortificante de los paseos dominicales.Es ver, definitivamente una realidad apócrifa y no la genuina, la auténtica, esa que se posa como un elefante sobre nuestras narices.
Encendí un cigarrillo, me levanté de la silla, tuve deseos de vomitar, escuché ruidos a mi alrededor, sentí que pasaban manos por mi espalda, volteé sobre mí, vi con azules ojos infantiles, a Graciela invitándome a caminar por la ciudad.- ¡Hola! - la saludé sobresaltado.
- Te vi desde la esquina... - me decía mientras me despeinaba torpemente con ámbas manos. – Tenés un aspecto depresivo..., ¿te ocurre algo?–
- Es que se me habían enredado las evocaciones y los pensamientos...- - - ¡...mierda, qué difícil es poner en orden la cabeza con el paso del tiempo y el puto futuro...!– intenté explicarle, aunque en verdad, solo deseaba introducir mis dedos bajo su cabello para no sentir que se me congelaban. - Me comentó Alfredo que tenés que elaborar algún argumento que justifique por qué seguís discutiendo el asunto de los cristianos, la iglesia... y yo qué se..., tantas cosas mas..., ¡mirá que sos trostko,eh...!-
- Graciela..., vamos a lo de Melani..., te cuento y y nos tomamos algo...–
Nos metimos en la Salchicha Loca. Estaba casi completo el lugar. La vimos a Melani de aquí para allá con todo tipo de servicios. Nos vio y puso sus dedos como cuernitos. Con la mirada nos hizo gestos como invitándonos a que nos acercáramos a ella. Con dificultad nos arrimamos.
Desde luego saben que la Provincia está intervenida... y que han bajado de Buenos Aires, todo tipo de perros carniceros...– Melani hablaba con voz alta y normal. Desde una mesa la chistaron un par de tipos y ella apenas si les mostró un leve segmento de su lengua y colocando, a la altura de sus nalgas, el dedo pulgar e índice se su mano derecha en círculo, introdujo en éste su índice izquierdo...
- ¡Ya vuelvo! - nos dijo pasmosamente y luego de darme un beso en la frente y ponerle otro beso con sus dedos en los labios de Graciela, se dirigió a la mesa de los puercos.
- ¡Me divierte esta mina!– haciendo alarde de mis obviedades, me sinceré con Graciela.
Nos ubicamos en una mesa que se había desocupado casi al lado mismo de la puerta de la cocina, por lo tanto estábamos alejados de la puerta principal, en donde se registraba un constante abrir y cerrar de sus hojas, por el incesante ingreso de parroquianos que al observar semejante concurrencia, resoplaban el frío que acarreaban, puteaban por lo bajo al comprender que los portantes de culo pesado, habían decidido abulonarse a las sufridas y padecidas sillas de La Salchicha Loca.La vi pasar a Melani guiñándome su azul ojo izquierdo, meneándole atrevidamente el trasero a los tipos que se habían ubicado en nuestra mesa de siempre junto a la vidriera.
- ¡Hey Melani! Traénos una botella de vino tinto y una pizza mussarella... -
- ¿Te diste cuenta Camilo cómo miran esos tipos...? - - yo también los miro... y desde hace unos diez minutos se hacen señas de todo tipo con unos monos que andan por afuera..., tienen fierros metidos hasta en el culo y en las patas... – Graciela hablaba sin desviar la mirada del patético grupo de cerdos. - Son los herederos del “Viejo”... ahora laburan para los “libertadores de América”... – expuse definitivo. – Mirá Graciela..., ya no se cómo controlar mi veneno..., cómo elaborar intelectualmente la postura de Alfredo y sus simpatías cristianas...– Melani sirvió el vino y la pizza y salió de prisa hacia otra mesa. – Estos cerdos hijos de puta, son los que están al servicios de los milicos, de los curas, de los empresarios, de la burocracia sindical, de los diputados... ¡los herederos del “Viejo”, de los generales de la Nación..., y de la puta santa madre...! ¡...se han quedado con la sangre en el culo... porque le “quemaron” al burócrata sindical...! - - Graciela..., te quiero contar lo que he venido pensando en relación al rubro de la “necesidad religiosa humana”... y te digo que me dan muchas ganas de mandar todo a la misma mierda...–
El rostro de Graciela, tan inmutable siempre, se dulcificó en tal grado que me hizo vislumbrar la inutilidad extrema, acerca, si había o no que lucubrar sesudamente una explicación, a algo que no era mas que una afiebrada y desajustada fábula de adolescentes. Empero, ese finito y fugaz relámpago de lucidez, desplegué de par en par mi consciencia desordenada a Graciela.
- El Coran alude con firmeza inconmovible que se debe respetar permanentemente los sentimientos ajenos en clara y contundente respuesta no antagónica a la filosofía cristiana en cuanto a aquello de: “...no le profieras a tu prójimo lo que no deseas para vos...”. Podemos entonces convenir sin temor a equivocarnos que habrá en el planeta otras filosofías religiosas que preconizan esencialmente en ese sentido confraternal entre los hombres de distintas razas y culturas. - Graciela..., lanterior reflexión de paupérrimo vuelo filosófico-religioso me saturó de insatisfacción retrotrayéndome hacia la infancia, a esos tediosos momentos en que un extraño personaje con aire sacerdotal pretendía que incorporásemos el contenido bíblico cuando sólo contábamos con ocho años. Era torturante a más no poder el estar atento ya que al menor signo de desatención sobrevenía el castigo moral y en algunas oportunidades la golpiza corporal. Por lo general las personas mayores se entienden hipócritamente entre sí y es por esa simple razón que evocando la niñez enfermiza de los sermones místicos, aún están presentes en el consciente las violentas reprimendas paternas y sacerdotales por no prestar la debida atención a la sabiduría del Señor, aún sin que a esa edad pudiésemos haber distinguido de qué Señor se trataba y para colmo alguno de nuestros padres al hacerse presente por ante las autoridades escolares, requeridos por éstos debido a las constantes inconductas de su prole, ellos con descaro y desvergüenza argüían que -... este niño es incorregible, me trae los cuadernos incompletos... no me realiza los deberes...- Si nos disponemos en forma favorable en la retrospectiva de nuestra vida y observamos lo registrado en los espejos del inconsciente con algún grado de honesta objetividad, estableceremos sin culpa alguna que la violencia moral y física deviene hacia nosotros por quienes aluden ser los responsables de nuestra Educación, de nuestra Instrucción y por ende de nuestra posible formación, entonces si cuando alcanzamos la madurez psico-física respondemos con violencia a las injusticias de toda calaña, no escaparemos al juicio castigador y condenatorio de los alineados sistémicos.-
(Es muy oportuno para el autor significar que muchos adultos de famélico espíritu autocrítico o al menos con algún grado mínimo de revisión analítica acerca de su vida, sonríen o ríen como idiotas cuando recuerdan en rueda de familiares y/o amigos el tiempo de su insufrible infancia, soltando carcajadas incoherentes y destempladas perdiendo el sino de lo que les tocó en suerte vivenciar en tan importante período de nuestra vida).
- “Debes prepararte para cuando seas viejo...” - escuchamos en nuestra adolescencia sin saber siquiera en qué estado nos encontramos ni cuándo es el ayer ni cuándo es el presente, sin hablar o aludir al delirio psicopatológico de imaginar el mañana... A nuestro alrededor todo es inseguridad, indefiniciones de todo calibre nos ponen de cara por delante de un espejo, en el cual no deseamos vernos nunca. Él es tan sólo un perfecto reflejo del desamor desvalorizante que incuba el virus eterno de la desconfianza, gracias a las reprimendas sacerdotales y paternas, enviciadas de mentiras, de conductas familiares practicadas desde el cinismo de lo indescifrable que anidan indelebles en la transparencia vital de nuestro inconsciente y que pasados los años, es decir cuando nos damos real cuenta que la vida nos está abandonando, creemos convencidos que los sacerdotes y nuestros padres, sin detenerse si quiera, en pensar en los dirigentes de la Nación..., reencarnan en quien está a nuestro lado más próximo. Así se nos va escapando nuestra temprana vida creyendo que la conducta paterna (el Estado) debiera tener un perfil más sano, menos rencoroso, por cierto menos vengativo y que el sacerdote verdugo y torturador de almas y conciencias ha de ser más celestial y que su palabra y acción nos conducirá inexorable a la Libertad más revolucionaria del espíritu y del cuerpo, incluido el sexo...Por mucho que se haya visto ya es plenamente necesario reiterar que sobrepasamos los veinte años y entre éstos y los treinta, aspiramos a comandar un Ejército de Liberación que nos libre de la condena, del sojuzgamiento al cual nos vemos compelidos por una Gerontocracia perversa y decadente, la cual nos lleva de la nariz de la escuela secundaria hasta la guerra misma. Está de más acotar que todo esto ocurre sin habernos solicitado opinión alguna, al igual que los patológicos sacerdotes. Nunca se sirve mejor a la decadencia cobarde de los que se ocultan tras la maleza del misticismo que a la Libertad más alta de la conciencia y del espíritu. Pero cuando se traspone la barrera de los cuarentas..., sobreviene un estertor de conservadurismo y de buenas a primeras..., el generoso plantel de custodios y gendarmes del Estado que siempre prestos a ensayar cotidianamente su rol de custodios moral y prácticos (Ley Penal y sistema financiero), nos recuerdan que siempre hay un lugar, un sitio para completar...
- “La innovación irrita...” - dijo el mártir del pensamiento libre, es por eso que nos carcome la duda de ser o no ser, en realidad pura, de ser o no ser uno de ellos, extasiados imbéciles por nadar en la abundancia miserable de las canongías. Meditamos impuramentes ambiciosos la cobarde decisión de que otro enfrente por nosotros las vicisitudes, los traspiés inesperados por ser simplemente uno mismo. Descargamos descaradamente nuestras propias responsabilidades en viejas sabidurías que nunca comprenderemos ni viviremos por ser nosotros, sujetos extraños a aquel tiempo y espacio en que se formularon, las antiguas “sabias filosofías”, concebidas autoritariamente solo para implantar el terror en nuestro inconsciente para que nuestro espejo interno nos desconozca y nos sintamos extraviados en un Planeta ajeno.
Y sin quererlo un día nos damos con que el calendario gregoriano confeccionado por Dionisio, el exiguo, - porque era de baja talla - y a pesar que equivocó su cálculo para homenajear al Mesías, nos coloca sin atenuantes por delante de nuestros cuarenta años o tal vez más..., pletóricos de hartazgo por repetir las mismas acciones, aburridos indeclinables cuando advertimos que nada nuevo cobra vida bajo el Sol, que todo es un eterno repetir o al menos que cada situación en apariencia nueva es una burda copia de la anterior, entonces presurosos corremos a reemplazar el papel carbónico. Es de destacar a esta altura que el hartazgo existencial puede originarse en que hemos traspasado los límites en la búsqueda de placeres y goces corporales, en que hemos saturado los neuro-receptores de libaciones orgiásticas para vengarnos de aquellos horrorosos momentos de la infancia en que nada nos permitían ni los padres ni los sacerdotes torturadores y como efecto irremediable le arrojamos con violencia la revancha del resentimiento vulgar, ordinario, a quien no está presente en el espejo interior de nuestro inconsciente, es decir a nuestro ser más próximo, pues claro..., ¡a uno mismo!
“¡Deben hacer a un costado el deseo de encontrar placer en la mundanidad material de sus finitos cuerpos!” ¡”Deben hallar los senderos salvadores de Cristo...,Alá y Buda, deben aprender a combatir al Satanás de la Revolución Social...”! “¡Las reglas establecidas ya no se discuten...! ¡Sus mentes, sus espíritus no les pertenecen, su Propietario es...! ¡el Estado!”.La voz firme y autoritaria surge incorruptible desde el fondo de nuestra vida y nos damos de boca enceguecidos de temores al vernos reflejados en el espejo de nuestra infancia...–
Me desplomé con religiosa resignación dentro de aquel campo de concentración que era el cuarto lleno de espejos de La Salchicha Loca, al momento que se descargaba sobre mi cabeza el rayo maldito y libertario de la guitarra de JIMMI HENDRIX....Melani iba y venía entre las mesas y la barra, contorneándose provocativa (divirtiéndose perversamente) con los cerdos... No distinguí quién había colocado el disco de Hendrix. Graciela me observaba mientras yo hablaba o mejor dicho, verborreaba monólogamente mi catarata de resentimiento contra la Gran Nación vacuna y triguera...
- Ya te muestro lo que he escrito Camilo – me susurró con seriedad algo fingida. – Como hace tanto tiempo que te escucho hablar de los cerdos... que ya los siento como de la familia...-
Como Graciela habíase puesto con todo esmero y concentración a escribir, el tedio me iba ganando el escaso espacio que me dejaba sin ocupar en mi cerebro, el vino tinto... No siempre me agradaba el estar en los barzuchos, tomando café y pensando en nada o en el peor de los casos, enredarme en discusiones pseudofilosóficas..., ¡la bohemia! Que le llaman los burgueses miedosos y productivos, por cierto. Sin embargo, era verdaderamente interesante frecuentar aquellos sitios, si uno era buen y fino observador, seguramente daría, con un alto grado de facilidades, con el auténtico rostro de la soledad, de la incertidumbre y el incontrolable naufragio, enmascarado tras el antifaz del cinismo y la hipocresía de quienes ostentan miserablemente con la altivez de un gallo de riña destartalado y con absolutamente todas las apuestas desacreditadas. Decíanse unos a los otros que a Dios, a la vida y a la muerte, teníanlos agarrados por los huevos... y que con todo descaro vergonzante, se zambullían a analizar, cual estudio anátomo-patológico Y/o descifrar con soltura irresponsable, con apariencia de solventes científicos, el mapa genético de las momias del Tiahuanacu..., sosteniendo y entreverándose, a la vez, en que Hitler era huevudo porque se pasaba al mundo por el forro de sus pelotas, solo porque estampaba su rúbrica en cada crimen cometido... y a este ejemplo, le adherían, no sin cierto grado de audacia impertinente de los psicópatas, la teoría pseudocientífica nazi, acerca que el planeta discurre por un oscurísimo tubo, rodeado de hielos eternos... ¡La mierda, cuánta enfermedad!
Me levanté de la silla, harto de rumiar pelotudeces, para ir al wáter..., pasé al lado de Graciela besándole una oreja que ni si quiera la perturbó.Entré al asfixiante cuarto de baño que se hallaba, a un metro de nuestra mesa y al lado mismo de la cocina..., cerré la puerta con el pie (en esos inmundos baños de los cafetines de Córdoba, ¡hay que hacerlo todo con los pies!) y mientras orinaba, sentí abrirse la puerta y alguien con pasos demasiado pesados (¡borrachos!) la cerraba con una estruendosa patada.
Se detuvo tras de mi unos segundos, luego con una descalabrada maniobra, embocó el mingitorio vecino al mío.
- La pendeja..., la pendeja..., esa flaca humienta de intelectual que está con vos..., me interesa esta noche...– manifestó con su lengua bola, mordiendo el filtro de un cigarrillo a punto de consumirse, mientras meaba afuera del mingitorio.
- ¡Chupame los huevos! ¡pajero! – le escupí en los oídos poniéndome a su costado mientras guardaba.
Volví a la mesa con Graciela, había ya dejado de escribir. No hice ningún comentario sobre lo ocurrido.
- Vamos a tener que irnos Graciela..., La Salchicha se ha podrido o está podrida...– guardé mis libros en mi bolso y comencé a salir.
- ¡Esperá Camilo! ¡No me dejés en el chiquero!– gritaba Graciela, sobreactuando un descomunal gesto de satanismo. - ¡Guardá estos dibujos de cerdos que te hice...! ¡No se dibujar corderos como Saint de Exupéry...!– me extendió sus papeles y me los metí en el bolsillo del pantalón.
Melani estaba atenta a el pedido de una mesa recargada por una concurrencia holgazana, politiquera y claramente beoda... Nos acercamos, la tomé de una nalga, con velocidad pasmosa, se dio vuelta, me agarró de las pelotas, me besó con afecto, abraxándonos los tres, prometiéndonos pronto reencuentro.
Graciela nunca se enteró que esa noche, ni otra leí sus papeles. Muchos años después, cuando la Democracia era un juguetito nuevo, pero idiota o para idiotas, completamente borracho y levitando gracias a la buena amiga marihuana, detenido en el tiempo, petrificado en el espacio y enfermo, muy enfermo de sentirla, de pensarla..., allí mismo en la esquina del Boulevard Chacabuco e Illia..., miré hacia adentro de la mustia y ahuecada en la oscuridad siniestra de esa esquina, a La Salchicha Loca... Adentro, estaba el cadáver de Graciela..., su calavera inclinada sobre la mesa..., nuestra mesa..., dibujando..., pensando..., escribiendo... leyendo...
‘ CERDOS CONFABULADOS
Primordialmente es necesario dejar constancia debido a que cierto rasgo de nobleza obliga a la autora, dar público reconocimiento, que los cerdos, especie ésta de la raza porcina, no son la expresión condensada de lo más deleznable entre las especies diversas que pueblan nuestro distinguido Planeta sino que también guardan valores altos de entrega incondicional hacia quien lo sepa vislumbrar. Las ristras y kilogramos consumidos y seguro por consumir de chacinados, embutidos, fiambres, chorizos, jamones, etc. Etc., dan prueba incontrastable y fehaciente de tan excelsa gama de bondades que nos ofrecen apasionadamente los ejemplares porcinos, vulgares cerdos.
Ciertas culturas orientales establecen algún grado de relación entre los cerdos y el placer, por lo general los cerdos nos proveen de placeres gastronómicos a pesar de sus hediondeces y de su escatológico modo de vida. Es
redundante señalar la fea impresión que nos causa cuando llevados compulsivamente por una insana curiosidad, nos aproximamos a ellos.Dejemos por un momento de analizar las consabidas virtudes e invirtudes de los cochinillos, simpáticos gordos de la Madre Naturaleza y vayamos sin preámbulos tediosos a los verdaderos motivos por los cuales les estoy solicitando su atenta lectura.Lo cierto es que de tanto en tanto algunos sujetos de las distintas especies terrestres, aéreas o marinas, optan decididamente variar el curso de su propia naturaleza y es en ese preciso instante que comienza a observarse con trasparencia divina, la más cruda de las verdades que laceran la realidad.Habitualmente estos peculiares seres son voluptuosamente pasivos hasta que abandonan tal postura y dejan de dialogar con nosotros, su cobertura rosada rojiza se transmuta en azul o en verde oliva. Desde la mañana temprano comienzan con el interrogatorio, no permiten que desarrollemos nuestra individualidad natural, se transforman en tiranuelos regordetes de hocicos putrefactos y de verdades pestilentes. Especulan groseramente con la verdad, ocultan sus verdaderas intenciones..., el terror es ocasionado por lo desconocido, la superstición es la genuina Madre de las fábulas porcinas.Es dable apreciar su cólera cuando advertimos que por debajo de sus henchidos y voluminosos cuerpos esconden la amarilla grasa de la molicie y que su más nutriente alimento es el trabajo ajeno.Con una extraña y no menos sobrenatural habilidad nos convencen que somos nosotros quienes nos revolcamos, dando vueltas sobre vueltas en el mismo lodo excrementoso que sus pezuñas adiestradas preparan para rendirnos su homenaje. Enlodados hasta la coronilla nos mortifica a perpetuidad la convicción que de nada servimos, que no entendemos ni comprendemos nada, sin que todo esto sea óbice alguno para no saber ni siquiera qué queremos y hacia dónde deseamos poner rumbo a nuestra existencia.Nadie que se precie consciente permitirá que esta autora falte a una medida que resguarde cierta escala de verosimilitud con la realidad cotidiana de cada uno
De nosotros pero ocurre que ellos, están siempre donde deben estar y nosotros estamos donde ellos nos quieran colocar. Sus permanentes chapoteos en el estiércol líquido nos salpica los sentimientos, los sanos sentimientos de creer en una nueva esperanza, sus salpicaduras atraviesan todo tipo de obstáculos, su destino es inalterable, nuestro rostro. Sus enredos patanes engendrados en el nauseabundo útero de la fabulación patológica, a priori nos hacen tomar conciencia que hoy y siempre es demasiado tarde.-...¿nos es útil y práctico el amor cuando nos debatimos entre el hedor del formulismo porcino?... ¡¡*¤~ !!!!A es-ta altURA de la narración la autora les solicita en forma resPEtuo-sa disculpas por interrumpir aquí y abrupta mente el relato, es que ha adverTIdo cierta dificultad electró*nic en su lá¨piz de escribirrr... y un ensordecedor golpe$teo a sus espaldas... - oink oink oink... oink oink oink... oink oink oink oink...
¡¡¡Cuidado!!! ¡¡¡Ahí están Napoleón, Squealer y Mínimus!!! ¡¡¡Dios, el Estado y las Instituciones!!! ¡¡¡Los trabajadores del cerebro!!! ¡¡¡Te roban las manzanas y la leche!!!












‘ A vos...! ¡DIOS O COMO TE LLAMEN...!
¿Para qué la vida...?si nuestra conducta es insanable,impusiste compulsivamentela buena fe, la mala fe,sentires abstractos, inconsistentes,creaste el gen de la mentiratan sólo por vanidad para que se mencionetu nombre vanalu otros nombres que te representen.A cada momento dasla posibilidadde que la mediocridad sobreviva,que se prejuzgue implacable,omitiendo vulgar y sincerolas propias imperfecciones...,exiges desmesurado al débil,matas los crepúsculos,nada puedes ni haces con el señor poderoso,vuelves lábil y endebleal amor en nosotros,seres mortales por voluntad ajena,quedándonos espantadosy solosa merced del delirio místico.A vos...! ¡Dios o como te llamen...!¿qué haces ahí impertérrito,estúpido y sentado pachorriento?por qué no explicas de una vezque la vida, esta vida,no es tan sólo respirar saludable,es también la melodía planetaria,esa que decimos comprendery que llamamos ligeramente Amor.A vos...! ¡Dios o como te llamen...!me molesta sobremaneraestar buscando palabrasen mi menteporque sé que ni escuchasni lees,porque desproteges sabiamentea niños, ancianosy desvalidos...a vejados, torturados y desaparecidos.Dejaste que una nube negraenvolviera la mente y el corazón de John Lennon...porque no haces nadapor nadieporque admites que medren en tu nombrefabulando filosofías religiosasde oriente a occidentepropagando lo asquerososque somosy que nada nos merecemos, por cierto,sin antes haber tributado sumisosla moneda horrorosade la culpa.Me hiciste inferior...tus cómplices lo afirman:la asociación ilítitaque te sirve...¿por qué no puedo escribirun cuadro como la Revolución lo soñó?si ni vos ni nadie ha argumentado por qué se debe hablarpor qué se debe callar, aunque, en realidad, pensándolo bien,ni vos ni tus secuacesme importan,porque ella está en míimaginándome hecho revolucionario a pesar de mi humano arrepentimientocon el fusil de su corazón.A vos...! ¡Dios o como te llamen...!Y toda esa asociación ilícitaQue te adula y te sirveMonjes tenebrosos e la mentira verdadera,¿pueden hacerse a un costado?No soy responsable ni culpable,nada de lo suyo me incumbe,porque mi único Dioses su imagen y palabradiciéndome...de compartir tristezasy alegríasen esta vida tan exiguadonde ni vos..., ni...,creen con convicción serena
en las divinidades salvadorasni en el arrepentimiento verdadero...
Solo nosotros creímosCon fe militante y combativa,Hacer mas vivivle,mas respirableA tu obra...,En el caso que fuera tuya, naturalmente...–
(¡CONTINUARÁ!)
GodPunk.